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viernes, 1 de abril de 2011

¿Por qué ahorramos de forma distinta según el tiempo y el país?

El consumo, la renta, los tipos de interés, la dependencia y otros factores influyen en como ahorramos

AhorroServicio de Estudios de "la Caixa".– En las últimas cuatro décadas, la tasa de ahorro de los hogares del conjunto de países avanzados ha disminuido en promedio del 12% al 8% y, como consecuencia, el patrón de crecimiento se ha vuelto más dependiente del consumo. Aunque este dato está muy influido por cambios en la composición de la población, mayoritariamente su envejecimiento, la senda decreciente de la tasa de ahorro sugiere que los agentes pueden haber alterado sus decisiones de consumo. Por otro lado, las diferencias en la conducta ahorradora también son notables entre países. ¿Qué factores influyen sobre las distintas pautas de ahorro a lo largo del tiempo y entre países?
En primer lugar, el patrón de consumo puede variar con la capacidad o el potencial de ahorrar de cada país y generación. Así, cabe esperar que una región con mayor nivel de renta per cápita tenga relativamente más facilidad para ahorrar, de forma que las economías más ricas deberían ahorrar proporcionalmente más, de su renta, que las más pobres. En este contexto, este recuadro evalúa hasta qué punto, en la práctica, esta relación entre la renta y el ahorro se cumple. Por otra parte, el modelo de ahorro depende también de cómo el consumo de los agentes reacciona a cambios de una serie de variables económicas, como el tipo de interés, el grado de desarrollo financiero, las políticas fiscales y la inflación. Asimismo, los factores culturales también juegan un papel importante, ya que intervienen en la formación de las preferencias que modelan dicha propensión al consumo.
La comparativa entre países revela que la asociación positiva entre la renta per cápita y la tasa de ahorro de las familias es poco sólida, tal y como pone de manifiesto el gráfico anterior. Ello sugiere que el nivel de ahorro podría estar influido por otros factores. Esta es a la conclusión que también se llega si uno se concentra en las economías más avanzadas. En el gráfico siguiente se observa que la caída de la tasa de ahorro ha sido generalizada e independiente del aumento del nivel de riqueza de cada país. Uno de los determinantes podría ser el hecho de que las generaciones más jóvenes probablemente economizan menos, a pesar de que su nivel de renta per cápita es sustancialmente superior al de sus antecesores. De este modo, es muy posible que sean otras variables que trazan la propensión del consumo, y las preferencias, los factores clave del patrón de ahorro. Si en promedio los hogares de un país tienen relativamente mayor apego al consumo debido a estos factores o a sus gustos, su tasa de ahorro nacional será menor.
Efectivamente, desde la perspectiva de los aspectos que influyen en el deseo a consumir, destaca el rol de los tipos de interés, que los agentes perciben como el precio del gasto actual. Cuanto mayor sea el tipo de interés, más costoso resultará comprar en el presente, ya que depositar el dinero en el banco otorga mayor rendimiento, y ello inducirá a ahorrar más. Sin embargo, es posible que haya un efecto renta -necesitas guardar menos para la misma ganancia en el futuro- que domine este mecanismo de sustitución entre consumir hoy o mañana, y que rompa esta asociación positiva entre el tipo de interés y el ahorro. El gráfico siguiente muestra que la tendencia decreciente de los tipos de interés puede haber tenido, ciertamente, un impacto negativo sobre la tasa de ahorro a lo largo del tiempo, al menos entre los países avanzados.
El grado de sofisticación de las herramientas financieras también puede haber contribuido al descenso de la tasa de ahorro, especialmente en los países más desarrollados. Por un lado, la gama de instrumentos financieros dedicados al crédito al consumo ha aumentado notoriamente y, además, el tipo de interés de estos productos se ha ido reduciendo a lo largo de las últimas décadas. Como resultado, la tasa de crecimiento interanual del crédito al consumo en la zona del euro entre los años 1992 y 2010 fue del 5,1%, por encima de la tasa de crecimiento promedio del consumo de los hogares, que se situó en el 3,8%.
Otros aspectos de carácter demográfico también pueden originar diferencias en el comportamiento ahorrador. En este sentido, la mayoría de los estudios coinciden en que los países con una mayor ratio de personas dependientes, menores de 16 y mayores de 64 años, tienden a ahorrar menos. En la medida en que la actual tendencia poblacional conduce, precisamente, a un mayor envejecimiento, se espera que este factor impulse que el ahorro prosiga su senda decreciente, al menos entre las regiones más ricas. Así, según datos de la Organización de las Naciones Unidas, la tasa de dependencia de las personas de más edad entre las regiones desarrolladas aumentó del 15% en el año 1970 al 24% en 2010, y se prevé que alcance el 45% en 2050.
Desde la perspectiva de la política fiscal (véase el recuadro 'Incentivos fiscales al ahorro: ¿funcionan?'), ésta también altera los incentivos al ahorro, ya que puede modificar la renta disponible de los agentes. Una muestra de que la política fiscal puede alterar las decisiones al ahorro se observa, por ejemplo, en Alemania. Según un estudio de la OCDE, los estímulos fiscales para la adquisición de pensiones privadas (Riesterrente) en la última década han influido positivamente sobre la tasa de ahorro de este país.(1) Ciertamente, este tipo de ayudas puede incrementar (o reducir) el coste de consumir hoy en relación con mañana, y ello puede acarrear que los individuos acaben gastando menos (o más) en el presente.
  Finalmente, las preferencias de los agentes influyen en cómo el consumo reacciona a diversas variables y fijan así las combinaciones de gasto entre hoy y mañana. En la medida en que la cultura incide fuertemente en la formación de los gustos, cuando esta cambia entre generaciones, se modifican las preferencias, y así el patrón de consumo. De este modo, una sociedad originalmente más adversa al riesgo y, por tanto, más predispuesta a acumular riqueza podría dejar de serlo, y ello provocaría una reducción de su tasa de ahorro. Un ejemplo de ello se encuentra en el caso japonés, donde diversos estudios señalan que el aumento a lo largo del tiempo del deseo de consumir hoy en lugar de mañana podría haber sido un factor clave en la bajada de la tasa de ahorro de este país.(2)
En definitiva, aunque los factores que generan las discrepancias en el patrón de ahorro entre generaciones y países son múltiples, un análisis de los datos muestra que el nivel de renta no parece tan decisivo. Por el contrario, cambios en los tipos de interés, en el desarrollo financiero y en las preferencias, entre otros, probablemente sean más determinantes para explicar los distintos comportamientos de consumo.
(1) Hüfner, F. y Koske, I. 'Explaining household saving rates in G7 countries: implications for Germany', OECD, Economic Department, Working Papers, No. 754 (2010). (2) Katayama, K. 'Why Does Japan's Saving Rate Decline So Rapidly?', Policy Research Institute, Ministry of Finance, Japan (2006).
Este recuadro ha sido elaborado por Maria Gutiérrez-Domènech Departamento de Economía Europea, Área de Estudios y Análisis Económico, "la Caixa" 

El pulso económico se mide en empleo






31 marzo 2011.  El presidente Zapatero dijo este fin de semana, tras la reunión con los empresarios, que dormía con el diferencial de tipos de interés, que sufría con el diferencial y que esa cifra es el pulso cardíaco del sistema. A los novicios les distrae el vuelo de las moscas. El diferencial de tipos con Alemania, la prima de riesgo país, es un indicador importante, impone costes o los alivia, pero no es decisivo para alguien que debería tener el Estado en la cabeza y al conjunto de los ciudadanos como preocupación fundamental.

El presidente debe dormir bien y vuelve a ese optimismo sin fundamento que le caracteriza porque el diferencial aprieta menos que a los portugueses, porque aleja a España de sus socios de la periferia europea. Pero se trata de algo coyuntural, insuficiente, puede cambiar en horas; de hecho fiascos como el de la CAM pueden devolver la desconfianza al riesgo España y poner de nuevo patas arriba el dichoso diferencial.

El dato que no debería dejar dormir al presidente es el del paro. Trabajo debería mandarle todas las tardes la cifra de afiliados a la Seguridad Social y la diferencia respecto a la media del año 2007, cuando las cosas iban aparentemente bien. Mientras esa diferencia no se estreche, la economía va mal y no cabe ni un amago de optimismo.

El Banco de España sólo hace una previsión económica al año. La hizo esta semana y pinta mal, más paro este año y el próximo, muy poco crecimiento, menos del 1 por 100 este año y el 1,5 por 100 el próximo; es decir, estancamiento. El presidente no quiere enterarse que esto sigue yendo mal, le molestan estos del Banco de España, aguafiestas.

En el PP deberían estar más serenos y más preocupados, menos agitación y gestos; la clave está en la economía, una economía (su mal estado) que les va a dar la victoria y a trasladar una responsabilidad mayor de la que imaginan, porque necesitarán años para recuperar los niveles de empleo del 2007 y los ciudadanos les darán crédito de meses, para inmediatamente reclamarles resultados y no excusas. Aquí demasiada gente piensa sólo a corto, no ve más allá de sus narices.
FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA 

El paro baja en Europa, pero no da tregua en España

  • La tasa de desempleo se redujo al 9,9 por 100 en la eurozona en febrero
  • En España, creció una décima, hasta situarse en el 20,5 por 100
01/04/2011.  La tasa de paro de la zona euro bajó una décima en febrero, hasta situarse en el 9,9 por 100 de la población activa, según los datos de Eurostat. En el conjunto de los 27 países de la Unión Europea, también se redujo ligeramente, hasta el 9,5 por 100. De los 21 estados que han actualizado sus datos, el desempleo sólo aumentó en tres durante el mes de febrero: España, Malta y Chipre.

Según la oficina estadística europea, la tasa española cerró febrero en el 20,5 por 100, una décimamás que en enero y 1,2 puntos más que en el mismo mes de 2009. Esta constante subida, que contrasta con la mejoría registrada en la mayoría de economías europeas, sitúa a España aún más líder en paro. El siguiente país con más desempleo es Letonia, con un 17,4 por 100.

España es, además, la tercera nación de la UE que peor comportamiento registró en el último año en cuanto a paro, puesto que sólo Bélgica y Grecia tuvieron aumentos interanuales mayores. De hecho, de los 27, sólo diez estados presentaban una tasa de desempleo mayor en febrero de 2011 que en el mismo mes de 2010, lo que muestra que el inicio de la recuperación se está empezando a trasladar al mercado laboral en muchos países.

Entre los que han elevado su tasa de paro frente a febrero de 2010, destacan los llamados países periféricos, cuyos planes de ajuste parecen estar pasando factura al empleo. España, Grecia, Irlanda y Portugal tienen porcentajes mayores que hace un año, al igual que Bélgica, otro de los países con más problemas de deuda.

Por el contrario, las grandes economías de la UE empiezan a ver cómo el desempleo da una tregua. En Alemania bajó del 7,3 al 6,3 por 100 en un año, mientras que en Francia bajó tres décimas. En Italia y Reino Unido, la tasa de desempleo se mantuvo en los mismos niveles que en febrero de 2010.

La persistente caída del empleo induce una retracción del consumo que, acto seguido, genera más desocupación

El círculo puede ser seráfico o maldito: ahora mismo, discurre por la segunda posibilidad. La persistente caída del empleo induce una retracción del consumo que, acto seguido, genera más desocupación y empuja la desconfianza que frena el consumo un poco más. Semeja, en cierta medida, el viejo dilema de si fue antes el huevo o la gallina, con la clara conclusión de que en el fondo da un poco igual. Importa la realidad.

La falta de noticias positivas, junto a la abundancia de negativas, ha vuelto a ser pauta una semana más. Algunas pueden sonar inevitables, aunque lejos de derivar de catástrofes naturales, pero otras suenan dificiles de justificar e inciden directamente en ese factor confianza que no logra remontar. Un ejemplo: en pleno debate sobre el déficit tarifario y la conveniencia de primar o no y en qué cuantía la producción de energías renovables, la Comisión Nacional de la Energía (CNE) pone en duda que alrededor de 350 instalaciones sean merecedoras de subvención. O, cambiando de plano, los avatares vividos en torno al frustrado Banco Base que, tras varios meses de fusión de cuatro cajas, fría pero fusión a fin de cuentas, tres deciden repudiar a la cuarta, Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) porque sus cuentas son peores de lo que pensaban. Todo, rebasado el límite marcado por el Banco de España para que las necesitadas de aportación de fondos del Frob cuantificaran sus necesidades.

También se ha oído esta semana que el paro no va a bajar del 20 por 100 este año y probablemente tampoco en 2012, que la economia española va a crecer menos de lo previsto, que va a ser difícil cumplir el ajuste prometido, que la inversión continuará en negativo... a qué seguir.

La Comisión Europea, por su parte, ha mostrado esta semana dos caras de la misma moneda: la confianza de consumidores y empresarios y la tasa de paro en la Unión. ¿Dónde cayó la primera? En los mismos países en que subió la segunda. El Indicador de Sentimiento Económico (ISE) retrocedió en marzo en la zona euro porque cayó en Grecia, Portugal, Irlanda, Bélgica y España. Los cinco únicos países en que tasa de paro de febrero fue superior a la del mismo mes del año anterior. Es cierto que existen detractores de los indicadores de confianza. Argumentan que sus resultados son más el reflejo de una frustracción que una visión objetiva de la realidad. Pero la causa pierde importancia frente al efecto que introducen en la espiral señalada.

Otro dato, en cierta medida de doble lectura, ha sido conocer que la tasa de ahorro de los españoles se redujo en 2010 respecto a la mantenida en 2009. En parte, deriva de otro indicador conocido: la renta disponible cayó de forma apreciable, pero no parece que guarde correspondencia con un renacer del consumo que no aparece por ningún lugar.

La realidad es que apenas se venden pisos, cada vez menos coches, se viaja menos, incluso se hace menos turismo rural (más económico) mientras los socios de la eurozona crean empleo, ven repuntar el consumo y están empezando a viajar de nuevo. Tiene de positivo que permite mejorar las cifras españolas del sector turístico y de aquellos sectores y empresas con capacidad de exportar, pero siendo bueno no es suficiente y volver virtuoso el círculo hoy maldito debería ser prioridad esencial y compartida... pero sigue sin aparecer.

ESQUEMA PROCEDIMIENTO SANCIONADOR GENERAL

LEXNOVA

 

PROCEDIMIENTO DE RECLAMACIÓN DE RESPONSABILIDAD PATRIMONIAL. REAL DECRETO 429/1993

  

 
I.  ASPECTOS RELEVANTES

OBJETO DE ESTE PROCEDIMIENTO: Serán objeto de este procedimiento las reclamaciones previstas en el Título X de la Ley 30/1992 (Aunque pueden existir especialidades autonómicas).

ÓRGANO COMPETENTE (Artículo 3):

En la tramitación del procedimiento será de aplicación general la Ley 30/1992.

Para resolver será competente el Ministro (artículo 142.2 de la Ley 30/1992).

PLAZO DE PRESCRIPCIÓN: 1 año desde el momento en que se produzca el hecho o acto que motive la indemnización (Artículo 4). Debe consultarse la jurisprudencia señalada en el comentario al artículo 141.1 de la Ley 30/1992.

II.  PROCEDIMIENTO ORDINARIO (véase el artículo 142 de la Ley 30/1992)

A)  Iniciación (Artículos 5 y 6)

DE OFICIO: por el órgano competente para tramitar el procedimiento, bien a su instancia, por orden superior o previa petición razonada de otros órganos (debiendo actuar como señala el artículo 5.3).

A INSTANCIA DE PARTE: A instancias del interesado mediante escrito con los requisitos del artículo 70 de la Ley 30/1992.

B)  Tramitación del procedimiento

INSTRUCCIÖN (Artículo 7): aplicación genérica de los artículos 78 y siguientes de la Ley 30/1992; busca conocer y comprobar los datos en relación a los que debe pronunciarse la resolución.

PRÁCTICA DE PRUEBAS (Artículo 9): existe un plazo de 30 días (salvo que se acuerde periodo extraordinario). El órgano instructor rechazará las pruebas innecesarias o improcedentes.

INFORMES (Artículo 10): se establece un plazo de 10 días (se puede reducir o ampliar como máximo a un mes). Se podrán solicitar cuantos informes sean necesarios y, en todo caso, del servicio cuyo funcionamiento haya generado la reclamación.

AUDIENCIA DEL INTERESADO (Artículo 11):

CUÁNDO: después de la instrucción y antes de redactar propuesta de resolución.

CÓMO: se facilita relación de documentos incorporados al expediente y se permite hacer copia.

PLAZO: ni menos de 10 días ni más de 15.

PROCEDIMIENTOS DE OFICIO: si el interesado no se ha personado antes y no lo hace en el trámite de audiencia, se archiva provisionalmente el expediente, y se archivará de modo definitivo cuanto transcurra el plazo de prescripción.

DICTAMEN DEL ÓRGANO CONSULTIVO (Artículo 12):

PLAZO: se debe emitir en el plazo máximo de dos meses.

FORMA: se remite todo lo actuado, propuesta de resolución redactada en la forma del artículo 13 y, en su caso, propuesta de acuerdo convencional.

CONTENIDO DEL INFORME: relación de causalidad; valoración del daño; cuantía y modo de indemnización aplicando los criterios de la Ley 30/1992.

C)  Posible acuerdo indemnizatorio

A INSTANCIAS DE LA ADMINSITRACIÓN (Artículo 8): se podrá producir en cualquier momento anterior al trámite de audiencia. El órgano competente, a propuesta del instructor, puede acordar la terminación convencional. Si el interesado está de acuerdo se deben seguir los trámites de dictamen y terminación.

A INSTANCIAS DEL PERJUDICADO (Artículo 10.2): Lo puede proponer el interesado durante el trámite de audiencia, señalando los términos del acuerdo que está dispuesto a fijar con la Administración.

D)  Terminación (Artículo 13)

PLAZO: en 20 días desde que se recibe el dictamen o concluye el trámite de audiencia deberá dictarse resolución o someter la propuesta de acuerdo al interesado.

CONTENIDO DE LA RESOLUCIÓN: se debe pronunciar sobre la existencia o no de relación causal, valoración del daño y cuantía de la indemnización, explicando los criterios para su cálculo.

RESOLUCIÓN PRESUNTA: se producirá si transcurren 6 meses desde que se inició el procedimiento sin que haya recaído resolución expresa.
 

Desigualdad salarial entre hombres y mujeres en España

by ANTONIO CABRALES on 28/03/2011

De Sara De la Rica, Juanjo Dolado y Raquel Vegas.
En esta entrada que continúa la serie sobre la monografía FEDEA sobre Talento, Esfuerzo y Movilidad Social. Sara, Juanjo y Raquel nos explican los determinantes de la desigualdad salarial entre hombres y mujeres en España.
Uno de los resultados básicos del modelo estándar de competencia perfecta en funcionamiento del mercado de trabajo es que el salario de un trabajador equivale a su productividad marginal (el valor del producto adicional que añade a lo ya obtenido por los otros trabajadores). Esta condición se traduce en que la distribución salarial observada en cada momento del tiempo representa el equilibrio entre oferta y demanda de trabajo, implicación que ha resultado útil para analizar cómo cambios en la demanda y la oferta relativa de cualificaciones afectan a los salarios en economias con mercados laborales flexibles, como es el caso de EEUU y Reino Unido. Pese a ello,dicho modelo puede proporcionar una interpretación restrictiva de cómo se determinan realmente los salarios en los mercados laborales actuales cuando hay información asimétrica o “fricciones de búsqueda” en la asignación de los trabajadores a los puestos de trabajo, amen de muchas de las instituciones laborales existentes tienden a comprimir las diferencias en las remuneraciones entre trabajadores más y menos productivos..
No obstante, existen algunas formas específicas de compensación salarial que se aproximan más fielmente a la condición de “salario igual al valor de la productividad marginal del trabajo”. En particular, si el parte del salario se abona en función del rendimiento del trabajador -como es el caso de los bonos, comisiones o en el trabajo a destajo- parece plausible suponer que este componente salarial se ajuste más a la productividad que el resto de los elementos que componen el salario (por ejemplo, el salario base).
Explicaciones alternativas para el diferencial de género en la remuneración por rendimiento
Siguiendo este razonamiento intuitivo, en el artículo de la monografía hemos utilizado una amplia base de datos de sección cruzada recientemente disponible (Encuesta de Estructura Salarial, 2006) que ofrece información pormenorizada acerca de los diferentes componentes del salario total percibido por los asalariados a tiempo completo en España con edades comprendidas entre los 18 y 65 años
Nuestro objetivo es analizar si existe un diferencial de genero (hombres-mujeres) en dicha remuneración variable en nuestro país. Para ello, construimos una variable de remuneracion por rendimiento a partir de los pagos variables no ordinarios por hora. Corresponde a aquel componente variable de la remuneración ligada al rendimiento del trabajador cuya cantidad no se establece a priori. Engloba conjuntamente los bonos, comisiones y compensaciones por trabajo a a destajo, mientras que que el componente del salario no ligado al rendimiento incluye tanto el salario ordinario como pagos fijos no ordinarios, entre los que se incluyen los pagos por horas extraordinarias o la participación en los beneficios normales de la empresa.
Consideramos dos hipótesis de partida alternativas respecto a las diferencias de género en la remuneración por rendimiento (RR en adelante). Por un lado, bajo la hipótesis de que RR se determina de una manera más competitiva que el resto de los componentes salariales (en adelante sin-RR), el gap de género en RR debería ser menor. En otras palabras, trabajadores con igual rendimiento deberían recibir la misma remuneración por RR independientemente de su género. Adicionalmente, si las mujeres perciben alguna forma de discriminación (por preferencias y/ o estadística) a favor de los hombres en los puestos de trabajo sin RR, ello debería motivarlas a buscar intensivamente empleos con remuneración variable.
Una hipótesis alternativa es que la RR sea el canal a través del cual la mayor implicación de las mujeres en las responsabilidades del hogar perjudique sus rendimiento en el mercado laboral en relación a los de los hombres. Además, el supuesto de libre acceso de las mujeres a empleo con RR en un marco competitivo sin fricciones de búsqueda podría no ser la más adecuada por los siguientes motivos:
  • Primero, en línea con la hipótesis sobre segregación ocupacional, las mujeres pueden auto-seleccionarse en puestos de trabajo en los que no se remunera por rendimiento (o muy poco, por ejemplo, los empleos en el sector público) porque anticipan que estos son mas compatibles con su mayor implicación en las responsabilidades familiares. De acuerdo con la denominada hipótesis de “mommy track” (senda de la maternidad), podrían preferir empleos más estables con, posiblemente, menor remuneración a cambio de menores penalizaciones en caso de interrupciones en su carrera laboral debido a embarazos, cuidado de familiares, etc.
  • Segundo, los empresarios podrían ser más reacios a situar a las mujeres en empleos que implicasen RR si anticipan que van a tener una menor implicación en el trabajo, incluso con una distribución de capacidades similar o superior a la de los hombres.
  • Tercero, la existencia en los empleos con RR de elementos monopsonísticos, asociados a la “explotación” de la mujer por su menor movilidad o a la ausencia de ofertas laborales alternativas, también puede jugar un rol relevante a la hora de generar diferenciales salariales en RR a favor de los hombres (Manning, 2003).
Un diferencial de género sorprendente en la remuneración por rendimiento
Nuestro resultado más sorprendente es que, pese a que la participación de hombres y mujeres en empleos con RR es muy similar (22.7%), el diferencial de género bruto a favor de los hombres en RR es mucho mayor tanto el componente salarial sin RR como en el salario total hora. Tal como se muestra en la Figura 1, comparado con diferenciales bastante estables del 23% y 24% en el componente sin RR y en el salario total hora, respectivamente, el diferencial de género en RR a favor de los hombres se sitúa entre el 30% y el 60% hasta el percentil 75-90, disparándose hasta el 80% en el percentil 90-100. Esto resulta todavía más sorprendente porque las mujeres que reciben RR en nuestra muestra presentan algunas características que las hacen ser objetivamente mejores (en términos de productividad) que los hombres (tienen mejor nivel educativo pero menor antigüedad en la empresa).
Figura 1. Diferencial salarial de género (componentes salariales: salario total, remuneración no asociada al rendimiento y remuneración asociada al rendimiento)
Nota: El gap en la remuneración por rendimiento y en los componentes salariales no asociados al rendimiento se denota por v y f. La línea de puntos representa el diferencial medio en el salario total por hora.
Es importante destacar que la proporción que representa la remuneración por RR en el salario total es baja (alrededor de 9%) y por ello la contribución del diferencial de género en RR al diferencial total solo alcanza el 18% en la media y el 25% en la parte alta de la distribución. No obstante, la evidencia obtenida en contra de las mujeres podría ser racionalizada en términos de las siguientes explicaciones:
  • Las mujeres ejercen menor esfuerzo debido a las responsabilidades familiares.
  • Las mujeres se auto-seleccionan en ocupaciones con RR reducido.
  • Las empresas ejercen cierto poder de monopsonio sobre las mujeres perceptoras de RR debido a que tienen menor movilidad y menos alternativas laborales.
    Con el fin de determinar cuál es el papel de cada una de estas potenciales explicaciones, realizamos tres ejercicios:
  • Primero, comprobamos si -controlando por todas las otras características productivas- la proporción que representa RR sobre el salario total por hora es menor para las mujeres que para los hombres. Ello arroja algo de luz sobre la cuestión de si las mujeres ejercen menos esfuerzo que los hombres. Encontramos que la diferencia en dicha proporción no explicada por características es muy pequeña como para ser considerada relevante a la hora de explicar el elevado diferencial de género en RR.
  • Segundo, comparamos la remuneración por rendimiento que reciben hombres y mujeres dentro de las mismas ocupaciones. El hecho de que encontremos que en la misma ocupación el diferencial ajustado de género sea similar al obtenido sin ajustar (diferencial bruto) sugiere que la segregación ocupacional tampoco parece ser una razón relevante para racionalizar el diferencial de género observado en la remuneración por rendimiento.
  • Tercero, comparamos a hombres y mujeres en la misma empresa con ocupaciones idénticas. Si no existieran influencias de carácter monopsonistico, deberíamos encontrar un diferencial de género mucho más pequeño. Sin embargo el gap encontramos que el gap dentro de la misma empresa y ocupación todavía alcanza el 29%. Por tanto, nuestra evidencia es favorable a la explicación del monopsonio y contraria a de las otras dos teorías.
Influencia del monopsonio
Se obtiene evidencia adicional en favor de la hipótesis del monopsonio comparando el patrón que sigue el diferencial de género a lo largo de la distribución del componente de RR. De hecho las teorías disponibles relacionadas con la segregación ocupacional de las mujeres o con mayores cargas familiares predicen una selección favorable (mejores capacidades que los hombres) de aquellas pocas mujeres situadas en la parte alta de la distribución de RR. Al resultar mejores que sus pares masculinos, el diferencial de género debería ser negativo en los percentiles más altos de la distribución.
Por el contrario, las teorías monopsonísticas relacionadas con la menor movilidad de las mujeres, como la hipótesis de los “suelos salariales” (sticky floors) propuesta por Booth et al.(2003), predicen que las mujeres estarán peor pagadas que los hombres en todos los percentiles ya que las empresas perciben que tienen menores opciones de recibir ofertas alternativas al encontrase “más atadas” a sus actuales puestos de trabajo por motivos de cercanía a sus hogares, horarios, etc.
Nuestros resultados, resumidos en la Tabla 1, derivados de regresiones cuantílicas de RR por hora (con corrección por sesgo de selección en una especificación con efectos fijos de empresa y de ocupación), confirman que existen un claro patrón de techo de cristal (“glass-ceiling”) ya que el diferencial en RR evoluciona desde 20% en los deciles inferiores hasta 43% en la parte más alta de la distribución salarial. Por tanto, de acuerdo con este evidencia, la explicación basada en la idea del monopsonio parece ser de nuevo aquella que juega un papel más importante para racionalizar los hechos observados.
Conclusiones
De nuestro análisis empírico surge una conclusión sorprendente. Las mujeres en aquellos intervalos de edades (30-50) asociados a mayores responsabilidades familiares son las que contribuyen en mayor porcentaje a explicar el diferencial en la remuneración por rendimiento. Como resultado, pese al esfuerzo creciente de las mujeres por señalizar su firme implicación laboral a través de una mayor acumulación de capital humano, las expectativas por parte de los empresarios sobre interrupciones en la vida laboral y una distribución desequilibrada de tareas en el hogar del hogar generan una prima salarial positiva para los hombres y una penalización negativa para las mujeres incluso en aquellos componentes del salario que responden más al rendimiento de los trabajadores y menos a las características del tipo de trabajo. Por otra parte, nuestros resultados contrastan con los obtenidos por Manning y Saidi (2010) para el Reino Unido, donde encuentran que el diferencial de género en RR es mucho más pequeño. Una posible explicación podría estar en la mayor flexibilidad del mercado laboral anglosajón que le acerca más al paradigma de competencia perfecta..