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miércoles, 15 de junio de 2011

Descorazonador. El Reino Unido puede ser una posibilidad para nuestros jovenes españolitos bien preparados

Muchos de nosotros tienen poco interés o ganas de mejorar las habilidades. Tenemos que empezar un nuevo camino para incorporar una cultura de aprendizaje. Conocimiento del empleador y el individuo debe aumentar. Para alcanzar nuestras metas, nosotros como sociedad debe invertir más. Está claro quién va a pagar. Se trata de todos nosotros - es el Estado, los empleadores y los individuos. Sin embargo, esta será la mejor inversión que podríamos hacer. "
Así dijo el Señor Leitch en 2006, después de pasar dos años para evaluar el estado de la base del Reino Unido, habilidades y lo que se necesitaba para que el país iba a seguir siendo competitivos con el resto del mundo.
Gordon Brown, del Tesoro, que encargó Leitch , hizo todos los ruidos de la derecha. Sin embargo, el "Estado, empresarios y particulares" no hacer los cambios necesarios, como el Señor Leitch sugerido, y ahora podemos ver los resultados.
Incluso con millones de personas de trabajo, tres de cada cuatro empresarios dicen que no pueden encontrar personas con los conocimientos adecuados para cubrir los puestos que tienen disponibles.
De hecho, son incluso cada vez más exigentes sobre a quién contratar, el Instituto Colegiado de Personal y los informes de Desarrollo en su informe anual.El coste de conseguir a la persona equivocada es muy alto y hay mucha gente en busca de trabajo muchos pueden darse el lujo de esperar por el candidato que cumple todos los requisitos habilidades.
Sin embargo, los empleadores están dispuestos a tomar más en cualificación del personal y capacitarlos con el premio es enorme, dijo Lord Leitch. Así como una sociedad menos fracturado, se estima que "al menos un beneficio neto de 80 mil millones libras esterlinas" para la economía de más de 30 años.
La espalda de evaluación en el año 2006 fue sombrío. "Tenemos debilidades muy considerable. Hoy en día, más de un tercio de los adultos no tienen el equivalente de una escolaridad básica de calificación. Casi la mitad de los adultos (17 millones) tienen dificultades con los números y séptimo (5m) no son analfabetos funcionales ", escribió.
"Esto es peor que nuestros comparadores principal. Seguir mejorando nuestras escuelas no serán suficientes para resolver estos problemas.Hoy, más de 70PC de nuestra fuerza de trabajo 2020 ya han terminado su educación obligatoria. "
Luego advirtió a pesar de pasar el trabajo en infraestructura escolar y los salarios del personal y el voto de Tony Blair gana "Educación, educación, educación" mantra, que "en nuestra actual trayectoria, la posición comparativa en el Reino Unido no han mejorado significativamente".
Señor Leitch dio empleadores cuatro años a partir voluntariamente de enseñanza más personal para que aprenda a leer, escribir y usar una computadora. La "o bien" estaba destinado a ser la legislación en 2010 que confiere carácter obligatorio. Que nunca llegó.
Lord Digby Jones, el enviado del Gobierno de habilidades a la vez, lanzó una campaña nacional de dos años en 2007 para dar a conocer, pero aún las cosas no mejoraron.
Señor Leitch reclamado mejoras, con el porcentaje de adultos sin titulación caída de 22PC a 13pc de la población adulta.
Sin embargo, este "progreso" no fue Bourn por las comparaciones internacionales. El país sigue cayendo en el ranking de la OCDE.
En 2010, el Reino Unido ocupó el puesto 25 º de la lectura, 28 para matemáticas y 16 para la ciencia. En 2006 se colocó 17, 24 y 14, respectivamente.
Desde que Lord Leitch hizo sus advertencias, Gran Bretaña se ha visto superada por Polonia y Noruega.
Incluso el gobierno de coalición, ha admitido que el problema sigue siendo tan dura hoy en día como lo hizo en 2006.
¿Cuánto tiempo tenemos que esperar antes de Leitch trinidad de "Estado, empresarios e individuos" actúen de manera coherente.
La Coalición ha dado un paso atrás, Lord Jones argumenta, con su decisión de eliminar el esquema de £ 1bn formación en el lugar, llamado Tren de ganancia, y el niño Cada una iniciativa Reader.
"El ahorro de dinero público se inicia con librar al país de la plaga del analfabetismo, no la abolición de los mismos programas que ayudan a hacerlo", escribe en " La fijación de Gran Bretaña ".
El gobierno debe hacer más, no menos, afirma, si el Reino Unido es para evitar que un sector creciente de la población, sin una esperanza realista de conseguir un trabajo. Los pozos, molinos y empleos poco cualificados de montaje de automóviles no están ahí más para permitir que los trabajadores poco cualificados para ganarse la vida y mantener su dignidad.
Señor Jones defensores de una mayor responsabilidad individual y, como hasta la espalda, la coerción.
"Los que quieren salir de la escuela y no tienen los conocimientos básicos necesarios, en caso de seguir aprendiendo hasta que puedan", escribe, citando el cambio de la cultura creada por la campaña de alcoholemia. El bajo nivel de educación no debe ser simplemente tolerado, sugiere.
La Coalición ha puesto su apuesta por el " Programa de Trabajo ", con los proveedores del sector privado pagan sólo cuando consiguen el tiempo atrás desempleados de larga duración en el trabajo. En ella participarán adecuado de TI, la aritmética y la alfabetización de muchos.
Señor Jones dice que esto no será suficiente. Las empresas también deben ser obligados a tomar en serio la formación, sostiene.
"Las pequeñas empresas, la gran columna vertebral de la creación de ricos de UK PLC, haría campaña en contra de la formación obligatoria, ya que sería otro costo para ellos. Lo entiendo. ... Sin embargo, el sector privado (sobre todo el final de la pequeña empresa), ha tenido su oportunidad durante muchos años. Si ellos piensan que el entrenamiento es caro, sólo debe tratar de la ignorancia. "
Él continúa, (se le oye casi a los gritos de la página): "Hay que sobornar a la pequeña empresa, a través de incentivos fiscales y apoyo financiero y hacer que sea obligatorio. El empleador es entonces el eje de una rueda y habló operación, que rodea su casa y la educación, y deben ofrecer una valiosa y, esperemos, una sociedad próspera. "
Señor Jones no tiene todas las respuestas. Pero hay que hacer algo.
La tapa de la inmigración en baja cualificación laboral de la UE no podría tener algún impacto en el suministro de los adultos educados dispuestos a trabajar por salarios bajos disminuye un poco. Tal cambio puede hacer que más empresarios se enfrentan al hecho de que tienen que mejorar el trabajo que tienen en la puerta de su casa, sin embargo desagradable pueda parecer a la hora de cierre en la noche del viernes.
Sin embargo, la hoja de ruta vuelve a los objetivos fijados por Lord Leitch para el año 2020:
• 95pc de los adultos para lograr las destrezas básicas de alfabetización funcional y de aritmética, un aumento de los niveles de alfabetización y aritmética 85pc 79pc en 2005;
• Exceso de 90PC adultos calificados al menos en el Nivel 2 [GCSEs AC], un aumento de 69pc en 2005. El compromiso de ir más allá y lograr 95pc tan pronto como sea posible;
• El reequilibrio de las habilidades intermedias del nivel 2 al nivel 3 [A nivel equivalente]. La mejora de la autoestima, la cantidad y la calidad de cualificaciones intermedias. Esto significa que 1,9 millones adicionales de nivel 3 los logros durante el período y el aumento del número de aprendices a 500.000 al año;
• Exceso de 40pc adultos calificados en el Nivel 4 [de educación superior] y por encima, por encima del 29 por ciento en 2005, con el compromiso de continuar la progresión.
El reloj está corriendo.

Sobre la crisis, los bancos, el gobierno y todo eso…

by SAMUEL BENTOLILA on 11/06/2011

“¡Nihilismocinismosarcasmo, orgasmo!”, le atribuye con un tono de reproche una de sus tres ex mujeres a Harry Block, el escritor interpretado por Woody Allen en Deconstructing Harry.“Con ese eslogan”, replica ingeniosamente el aludido, “yo podría ganar las elecciones en Francia”.
Aunque puede que para ganar elecciones se necesite algo más, incluso en Francia, en bastantes ocasiones los tres primeros principios de Harry Block sí ayudan a entender y a explicar mejor las cosas (el cuarto también ayuda, pero es más oportuno dejarlo a la iniciativa personal de cada uno). Lo que sigue es una breve deconstrucción, algo nihilista, cínica, y sarcástica, de algunas interpretaciones de las causas y las consecuencias de la crisis y de las actuaciones de política económica que los gobiernos y bancos centrales han llevado a cabo, o no, en respuesta a la misma. O, en otras palabras y cometiendo un pecado venial de pretenciosidad, sería algo así como “la crisis contada al estilo de Woody Allen”.
El origen de la crisis
En el decenio anterior a la crisis la economía mundial experimentó, si bien con algunos sobresaltos, una etapa de elevado crecimiento, baja inflación, expansión del comercio internacional, y avances en países emergentes, que formó parte de un periodo tan excepcional que se conoce como The Great Moderation. No obstante, había algunas tendencias preocupantes: i) un elevado crecimiento de los precios de los activos inmobiliarios en muchos países, ii) los desequilibrios globales que se manifestaban en los elevados y crecientes déficit de la balanza por cuenta corriente (especialmente, pero no solo, en Estados Unidos), iii) una fuerte expansión del crédito y del apalancamiento financiero y iv) la proliferación de expectativas excesivamente optimistas, incluso en países, como España, con un raquítico crecimiento de la productividad.
A la expansión del crédito contribuyeron la laxitud de las entidades financieras a la hora de conceder préstamos, una regulación y supervisión financiera poco solvente basada en una evaluación de riesgos muy poco fiable y la relajación monetaria de los bancos centrales que mantuvieron unos tipos de interés excesivamente bajos durante mucho tiempo provocando un exceso de liquidez. En este contexto, familias y empresas se endeudaron por encima de sus posibilidades sobre la base de las expectativas excesivamente optimistas. Algunos gobiernos también se dejaron llevar por el optimismo, no quisieron reconocer el carácter excepcional e insostenible de aquella situación y se olvidaron de identificar y de resolver las debilidades estructurales, que, como en el caso  de la economía española, eran bastante evidentes.
En otras palabras, aquello era como una fiesta desmadrada, que organizan unos, otros abren la puerta para que entre todo el mundo, otros traen más bebidas y drogas de nuevo diseño, los que pueden avisar a la policía no ponen demasiado entusiasmo y, además, la policía parece despistada y dedicada a otros menesteres. (En esas situaciones, aunque aparezca algún “cenizo” que advierta de que la resaca puede ser monumental, sus advertencias no suelen ser tenidas en cuenta).
Con esta interpretación, en el origen de la crisis hay muchas responsabilidades compartidas y es difícil señalar a un culpable o atribuir sus causas exclusivamente a “una conspiración del poder financiero internacional apoyada por gobiernos corruptos y justificada por economistas vendidos al capital”. Si hubo una expansión desmedida del crédito, tuvieron que concurrir tanto factores de demanda como de oferta. Al fin y al cabo, hacen falta dos para bailar el tango.
Las tres fases de la crisis
La crisis se está desarrollando en tres fases. La primera se extiende desde julio de 2007 a septiembre de 2008, cuando se produce el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y la quiebra de las hipotecas subprime, lo que acabó afectando a las entidades financieras más involucradas en el negocio de “originar para distribuir”, es decir, constituir hipotecas para venderlas. Los bancos españoles, menos expuestos a los activos “tóxicos” estadounidenses, no sufrieron entonces pérdidas considerables, pero vieron cerrada la principal fuente de financiación con la que sostenían la expansión del crédito en España, el trasvase de ahorro de otros países europeos hacia nuestro país.
La segunda fase comienza el 15 de septiembre de 2008. La quiebra de Lehman Brothers provocó un pánico financiero en los mercados mayoristas de financiación y le dio un carácter sistémico a la crisis, provocando una caída del comercio internacional y de la actividad industrial mundial sin precedentes, que hizo que incluso países en los que no se produjo la “fiesta crediticia” sufrieran una intensa recesión. En los países “festivos”, además, el aumento del coste de la financiación y la disminución del consumo y de la inversión provocada por la caída de la riqueza, tras la disminución de los precios de la vivienda y de los activos financieros, intensificó el desplome de la demanda interna. Es entonces cuando, para evitar el colapso de la economía mundial, gobiernos y bancos centrales recurrieron, respectivamente, a políticas fiscales expansivas y a la ampliación, cuantitativa y cualitativa, de medidas extraordinarias de provisión de liquidez que se habían introducido en la primera fase de la crisis.
Estas medidas fueron, en principio, eficaces y a mediados de 2009 comenzó una recuperación económica, al tiempo que la situación en los mercados financieros tendía hacia la normalización. Pero algunos gobiernos siguieron sin reconocer que, aunque la recesión se manifestó con un desplome de la demanda, la crisis tenía su origen en causas estructurales y que añadir deuda pública a la privada no era la solución definitiva. Pensar que más gasto público, más impuestos o más deuda son las bases de la salida a la crisis es un auténtico disparate (sobre todo si el aumento del gasto se destina a actuaciones tan “eficaces” como algunas de las comprendidas en el Plan E). Resulta tan disparatado como sería que un padre de familia que no puede hacer frente a sus facturas y que tampoco puede seguir endeudándose, recurriera a la comunidad de vecinos para que le subiera la cuota o se endeudara por él. Por otra parte, argumentar que la crisis se debía a una restricción del crédito y que solucionada ésta se producirá la recuperación económica es como decir que la culpa de las resacas post-borracheras la tiene el tabernero por haber cerrado la barra libre.
También fue un disparate que algunos gobiernos, como el irlandés, pensaran que podían hacer frente a todas las pérdidas de su sistema bancario y las garantizaran totalmente. Desde el inicio de la crisis en algunos países se han llevado a cabo programas de rescate de entidades financieras. En España, el apoyo a los bancos privados se ha limitado a los avales y a las compras de títulos del Fondo de Adquisición de Activos Financieros, sin ningún coste para el contribuyente. Por el contrario, son algunas de las cajas de ahorros, en cuyos consejos de administración se sientan políticos y representantes de las fuerzas sociales, las que tienen graves dificultades y han precisado de ayudas públicas de las diversas versiones del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB I, II, III…). Aún así, hay quién sigue acusando a los bancos privados españoles de beneficiarse con la crisis y proponiendo una banca pública para solucionar el problema de la restricción de crédito. O sea, apaguemos el fuego dándole otra caja de cerillas y más bidones de gasolina al pirómano.
La tercera fase de la crisis se inicia en abril de 2010. El detonante fue el reconocimiento de que la situación de las finanzas públicas en Grecia era mucho más precaria de lo que se tenía constancia oficialmente. Las mechas de transmisión fueron la elevada interconexión financiera entre los países de la zona del euro y los problemas de gobernanza de la Unión Monetaria Europea. Así, lo que en principio era una grave imprudencia fiscal de un país periférico, se acabó convirtiendo en una crisis de deuda soberana en la zona del euro. Junto con Grecia, Irlanda, que alcanzó un déficit público superior al 30% del PIB en 2010 como resultado de la decisión de su gobierno de garantizar todas las pérdidas bancarias, y Portugal, que no había disfrutado de crecimiento económico durante mucho tiempo y también había acumulado necesidades de financiación elevadas, tuvieron que recurrir a la ayuda financiera internacional.
A día de hoy, siguen sin resolverse los problemas de gobernanza de la UEM y existe un riesgo considerable de contagio a más países con elevadas necesidades de financiación. En esta situación es difícil que los gobiernos de los países más afectados puedan obtener recursos financieros para mantener políticas fiscales expansivas. Un chiste bien conocido sobre economistas cuenta que uno de ellos, perdido en el desierto con solo una lata de sardinas para alimentarse, pero sin nada para poder abrirla, resuelve “supongamos que tenemos un abrelatas”. Algunos proponen hacer frente a la crisis de deuda soberana con un “supongamos que nos van a seguir prestando”.
Las no-respuestas de política económica
La crisis está cerca ya de cumplir cuatro años. En lo fundamental, los problemas que la causaron siguen sin resolverse. Para hacer frente a los retos planteados, las instituciones internacionales económicas y financieras han comenzado una intensa labor interventora, creando nuevos comités, grupos de trabajo, organismos, etc. (Hasta la UEFA se ha apuntado al intervencionismo y últimamente participa activamente en la resolución de la supremacía entre clubs europeos de fútbol). Sin embargo, no se ha avanzado de forma decisiva en la eliminación de las deficiencias de regulación y supervisión financiera. Los nuevos organismos creados para ello (por ejemplo, elEuropean Systemic Risk Board) no tienen un marco operativo preciso. Dedicados a un objetivo tan difuso como la regulación macroprudencial, no está claro si tienen muchos instrumentos pero no objetivos definidos, o si para los objetivos que pretenden alcanzar no disponen de los instrumentos adecuados. Por lo demás, los mayores requisitos de capital impuestos a las entidades financieras y las nuevas normas de Basilea III, diseñadas para eliminar riesgos futuros, aumentarán el coste de la financiación bancaria. Como dicen en México, “soplar y sorber, no puede junto ser”.
En cuanto a la resolución de la crisis de deuda soberana en la zona del euro, la estrategia que se está siguiendo recuerda a la de un entrenador de la selección nacional española durante su etapa lúgubre: el “patadón y balones arriba” de Javier Clemente. Se trata de ayudar a países intervenidos a devolver una deuda que con casi toda certeza no podrán devolver, con el objetivo de comprar algo de tiempo para que, mientras tanto, los demás países sospechosos ajusten sus cuentas públicas, recuperen algo de crecimiento y no resulten totalmente contagiados. El problema es que los actuales gobernantes de alguno de estos países, y los que parece probable que lo sean en el futuro, no demuestran haber entendido cuál es su papel para que esta película no tenga un final aterrador.
En nuestro país, incluso a estas alturas, no se ha reconocido completamente la necesidad de avanzar más rápidamente en la reestructuración del sistema financiero, de realizar un ajuste fiscal más profundo, con un nuevo diseño del marco operativo de la política fiscal que garantice la sostenibilidad a las cuentas públicas, y de introducir reformas estructurales que aumenten la productividad y, por tanto, contribuyan a la recuperación de la competitividad y del crecimiento económico.
La actuación gubernamental en relación con las reformas estructurales es especialmente frustrante. El gobierno solo cambió de opinión sobre su conveniencia ante la presión internacional y sin ningún convencimiento. Las reformas laborales, la de la contratación y la de la negociación colectiva, siendo especialmente importantes, han sido encomendadas, inicialmente, a un Ministro de Trabajo que fue nombrado para gestionar la inmigración, y, ahora, a otro que, teniendo una reconocida sensibilidad sindical, piensa que lo fundamental es que las reformas, antes que eficaces, deben ser “equilibradas”. (Finalmente, de tanto mantener el equilibrio, la caída puede ser mortal). El resultado ha sido una no-reforma de la contratación laboral, un nuevo intento fracasado de reforma de la negociación colectiva, y una reforma de las pensiones diseñada para tener plenos efectos en 2027 (dada la actual situación financiera de la Seguridad Social y el previsible escenario demográfico y socioeconómico que se nos viene encima, no parece probable que los términos de esta reforma gradual puedan aguantar hasta entonces). En definitiva, los responsables de las reformas han seguido la estrategia del bikini: se muestra algo que parece atractivo, pero se mantiene tapado lo fundamental.
Cuentan que a un tenor que no había estado especialmente brillante en una actuación operística, el público le pedía un bis tras otro. Alguien, extrañado, preguntó que, si estaba cantando bastante mal, por qué le pedían que continuara. Y le contestaron: “Pues precisamente por eso, que siga cantando hasta que aprenda”. En el debate sobre la crisis, algunos seguirán repitiendo que el origen de la crisis es exclusivamente financiero, que basta con resolver la restricción crediticia para salir de ella, que, mientras tanto, los gobiernos deben apostar a una recuperación basada en los impulsos fiscales, y que las reformas laborales solo son inventos que perjudican a la clase trabajadora. Hasta que aprendan.

Ángel Cano: "Hay que dar más velocidad a las reformas pendientes para acelerar el crecimiento y generar empleo"

“El país debe garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas, lo que obliga a profundizar en la consolidación fiscal de las comunidades autónomas y garantizar la sostenibilidad a largo plazo del sistema de pensiones”
“España cuenta con una hoja de ruta que apuesta por un terreno de juego más equilibrado, con la conversión de las cajas en bancos, la capitalización privada de las entidades más fuertes y un modelo de gobernanza más eficiente y transparente”
“Sólo las entidades financieras que evolucionen y se anticipen lograrán sobrevivir”, afirma el consejero delegado de BBVA
El consejero delegado de BBVA, Ángel Cano, afirmó hoy que “a pesar de los avances experimentados en nuestro país, la realidad es que no hay margen de error; hay que dar más velocidad a las reformas pendientes para acelerar el crecimiento y generar empleo. Ángel Cano pronunció  una conferencia en Sevilla bajo el título ‘Retos y oportunidades en el sistema financiero español’ en el marco de los ‘Encuentros 2000’ que organiza la Fundación Antares Foro. También apuntó que aún queda mucho por hacer en la reestructuración del sistema financiero y que “no debe haber demoras en el proceso”.

Ángel Cano analizó la situación económica de Europa tras el desencadenamiento de la crisis de la deuda soberana y dibujó la posición de España en ese entorno. En su opinión y, una vez que se han empezado a tomar medidas de ajuste, se han definido tres grupos de países: Los de Europa Central, que siguen siendo el motor de crecimiento a pesar de algunas incertidumbres; los países que han sufrido un fuerte ajuste de la actividad, pero van en la dirección correcta; y los tutelados por la Unión Económica, que son los tres –Irlanda, Grecia y Portugal- que solicitaron un plan de rescate internacional.

“Con todo y, a pesar de la heterogeneidad, Europa en su conjunto está mejor que hace un año, si bien aún queda mucho camino hacia la normalización, hacia una Europa más fuerte y cohesionada”, dijo.

En este marco, Ángel Cano destacó que se ha producido un cambio de percepción sobre España en los últimos meses que nos ha permitido diferenciarnos de otros países periféricos con los que nos venían asociando. “Además de los avances registrados a nivel supranacional en Europa, también han contribuido a ese cambio los avances experimentados a nivel nacional, aunque no son suficientes”, señaló.

Aunque recordó que “España aún no ha recuperado la senda de crecimiento necesaria para generar empleo y volver a estar en el centro de la Unión Europea”, incluyó en ese paquete de avances las adoptadas en el ámbito laboral –“claramente insuficientes”-; la disminución del coste y de la burocracia para las empresas más pequeñas; los esfuerzos para cumplir el objetivo fiscal en 2010 y evitar la aparición de desequilibrios en el futuro; y los cambios producidos en la situación del sistema financiero, “aunque más lento de lo que nos gustaría y en menor profundidad”.

 “A pesar de los avances, la realidad es que no hay margen de error. Hay que dar más velocidad a las reformas pendientes y retomar la senda de crecimiento potencial”, afirmó el consejero delegado de BBVA, quien pasó a identificar los tres ejes sobre los que deben girar las reformas futuras en España: potenciar el crecimiento, para lo que se debe mejorar la productividad y la competitividad del sector privado; la consolidación fiscal, que obliga a profundizar en la consolidación de las comunidades autónomas y garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones; y recuperar la eficiencia y solvencia del sistema financiero.

“Todas estas medidas no sólo reducirán la prima de riesgo del país, sino que son irrenunciables para lograr reducir la actual tasa de paro, que es lisa y llanamente inaceptable”, subrayó.
           
En la segunda parte de su intervención, Ángel Cano se refirió más concretamente a los retos del sistema financiero. “Al igual que para España como país –señaló-, la situación en el sistema financiero español ha cambiado significativamente en el último año, con avances en la dirección adecuada, pero aún con muchas cuestiones por resolver”.

Reestructuración del sistema financiero

En su diagnóstico del sistema financiero, explicó que, aunque es sólido y sostenible en el tiempo, cuenta con una gran heterogeneidad. En esta línea, señaló que las incertidumbres existentes hace un año se han ido reduciendo poco a poco porque las necesidades de recapitalización estimadas por el Banco de España para algunas entidades estás acotadas y son perfectamente asumibles –“no superarían el 5% del PIB, incluyendo las necesidades actuales y las futuras hasta 2013”-.

“Por otro lado –aseguró-, se ha iniciado un proceso de reestructuración que va en el camino correcto. El objetivo es un sistema financiero fuerte, solvente y eficiente que contribuya a la recuperación de la economía en el corto, pero que a la vez sea un elemento estabilizador en el futuro. Y para ello debemos ser ambiciosos con la reforma emprendida”.

A su juicio, la crisis financiera ha servido para poner de manifiesto las virtudes de algunos modelos de negocio y las debilidades de otros. En ese punto, el consejero delegado de BBVA identificó algunas variables críticas en esta crisis que han sido gestionadas de forma desigual por las entidades: la diversificación de ingresos, tanto por tipo de negocio como por geografías; la estructura de balance o el modelo de gobernanza. “Las profundas diferencias entre entidades nos han puesto en bandeja la necesidad de una reforma del sistema financiero español”, afirmó Ángel Cano, quien comentó que ha habido avances significativos en materia de regulación que ya están empezando a traducirse en resultados en asuntos como:

“Sobrecapacidad: Se ha reducido el número de entidades, pero con esto no está resuelto el problema en su totalidad; queda un largo recorrido en términos de reducción del número de oficinas.
Recapitalización: el problema ya está acotado, pero queda por ver cómo las diferentes entidades cumplen con sus planes estratégicos y su capacidad de atraer inversores privados.
Dependencia del BCE: se ha reducido de forma notable; se tomó como una medida en respuesta a una situación extraordinaria y, por tanto, debería ir desapareciendo con el tiempo”.
A su juicio, España cuenta con una hoja de ruta que apuesta por un terreno de juego más equilibrado, con la conversión de las cajas en bancos, la capitalización privada de las entidades más fuertes y un modelo de gobernanza más eficiente y transparente, en el que el FROB juega un papel fundamental.

Pero, según el consejero delegado de BBVA, queda mucho por hacer: “No debe haber demoras en el proceso, la velocidad debe ser una variable crítica. Los planes de recapitalización de las entidades se han aprobado, pero hay que ver como se implementan. Además, hay que terminar de sanear los balances para disipar todas las dudas sobre el sistema financiero, e incentivar aún más la entrada de capital privado. Los inversores podrían esperar a que el FROB sanee los activos para entrar después, puesto que la gran incertidumbre es conocer el valor real de las entidades”.

Para Ángel Cano, el sector financiero no debe de perder de vista el objetivo de llegada y los principios rectores que deben regir todo el proceso. “En términos de regulación –dijo-, debemos aspirar a medidas integrales y consistentes que eliminen la disparidad entre países y, dentro de un mismo país, garanticen la equidad y destierren el arbitraje regulatorio que tanto daño ha causado. Y, además, hay que poner los mecanismos necesarios para que la supervisión sea efectiva”.

“En el ámbito de la industria financiera debemos afanarnos por conseguir un sistema autosuficiente que elimine la utilización de fondos públicos para solventar una mala gestión privada y que anteponga el interés público sobre el interés particular”.

Terreno de juego equilibrado

En esta línea, añadió: “España necesita un sistema financiero equilibrado, que contribuya a un crecimiento sostenible de la economía, dando crédito a los sectores con mayor proyección y controlándolo en los sectores más apalancados y sobredimensionados. En definitiva, todo lo anterior contribuirá a que las entidades sean más eficientes, más solventes y más transparentes, compitiendo en un terreno de juego más equilibrado”.

Ángel Cano recordó que una vez superada la crisis, la banca seguirá teniendo retos, con tres fuerzas que marcarán el futuro: “A nivel macro nos enfrentamos a un nuevo orden de crecimiento mundial donde los EAGLEs serán el motor de crecimiento. Los cambios de las dinámicas tanto de oferta como demanda darán lugar a un entorno mucho más competitivo y finalmente, habrá un entorno regulatorio mucho más exigente en términos de capital, liquidez y protección del consumidor. En definitiva, mayor presión sobre la rentabilidad, pero también mayores oportunidades para diferenciarse”.

En este sentido, afirmó que, a futuro, habrá una nueva discriminación más allá de la derivada de la crisis, “y sólo las entidades que evolucionen y se anticipen lograrán sobrevivir”. En su opinión, la respuesta de las entidades a ese nuevo entorno pasa, en primer lugar, por la diversificación por geografías y por negocios, lo que debería contribuir a reducir la volatilidad de los resultados, mitigar el impacto de los ciclos, favorecer las sinergias y optimizar el consumo de capital. “Y todo ello redundará en mayores niveles de rentabilidad y en mejoras de la eficiencia y recurrencia de resultados”, subrayó.

En segundo lugar, triunfarán las entidades que sepan evolucionar constantemente sus modelos de negocios. Y en este punto tienen que trabajar en torno a cuatro ejes:

•Capital: con una gestión más avanzada y muy estricta.
•Riesgos estructurales de balance: con el objetivo de reducir la vulnerabilidad a los ciclos.
•Capacidad y eficiencia de la distribución, donde la tecnología jugará un papel fundamental.
•Afianzamiento de las ventajas competitivas en cada área geográfica o segmento.

“Y, finalmente, la tecnología será clave -ya lo está siendo- para aquellas entidades ganadoras, transformando por completo la forma de hacer banca. Se avanza en la customización de la oferta del cliente, con precios totalmente personalizados. La distribución integrará el mundo físico y virtual, con una mejora de procesos críticos que redunden en beneficio del cliente. Y en las organizaciones, con un cambio en la forma de trabajar”, explicó.

Francisco González (BBVA): “La prima de riesgo actual limita nuestro crecimiento y bloquea la creación de empleo”

Francisco González:"Esta crisis acabará dando lugar a una Europa más integrada, más competitiva y más próspera"
"Los bancos deben transformarse a un modelo de negocio más cercano al cliente que combine el mundo físico y la plataforma virtual"
“Ya es hora de tener un mercado laboral que genere trabajo para todos los españoles y, especialmente, para los jóvenes. Llevamos mucho retraso y tenemos que apretar el acelerador con decisión”
“Si queremos un futuro mejor para España, el país necesita construir un modelo de crecimiento estable, sobre bases sólidas y ventajas competitivas sostenibles, un Plan Estratégico de Modernización y Competitividad”
“España tiene fortalezas, un gran potencial y una población extraordinaria, con capacidad de trabajo y dispuesta a hacer sacrificios para conseguirlo”
“La salida de la crisis es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros”
El presidente de BBVA, Francisco González, afirmó que “la economía española no puede asumir la prima de riesgo actual pues limita nuestra capacidad de crecimiento y la creación de empleo”. Insistió en que la salida de la crisis es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros y que “España tiene que construir un  Plan Estratégico de Modernización y Competitividad”.


Francisco González evaluó la economía española en los últimos quince años,  las reformas urgentes que necesita completar, y los objetivos a medio plazo a los que debe aspirar y el camino para alcanzarlos. “España ha recorrido un largo camino de éxito. Los beneficios derivados de la integración europea, la moneda única y los bajos tipos de interés, así como el trabajo y el esfuerzo de los españoles, nos han permitido crecer durante años a tasas superiores a las del resto de Europa”, subrayó.

En este sentido, el presidente de BBVA, sostuvo que la economía española ha generado riqueza y bienestar para toda la sociedad: Da trabajo a un 50% más de personas que en 1995; en las empresas, el número de universitarios se ha multiplicado por tres; el capital productivo ha crecido un 94%, la producción un 50% y las exportaciones casi se han triplicado.

En este proceso, puntualizó, se generaron importantes desequilibrios, en especial un elevado déficit por cuenta corriente y un alto endeudamiento externo que hizo vulnerable a la economía. “No supimos aprovechar el momentum para hacer las reformas que necesitábamos para defender nuestra competitividad y limitar los inconvenientes de no poder gestionar ya los tipos de interés y el tipo de cambio. La llegada de la crisis puso de manifiesto los riesgos del crecimiento rápido, guiado por objetivos de corto plazo y facilitado por el endeudamiento”, puntualizó.

Afirmó que la salida de la crisis es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros. Para Francisco González, hemos perdido un tiempo precioso confiando que la salida de la crisis se produciría por el cambio de ciclo..  América Latina y Asia ya crecen fuertemente y Estados Unidos y la Europa más desarrollada han dejado atrás la fase más dura de la crisis. Pero España aún no ha encontrado el camino hacia la recuperación y la situación es especialmente delicada porque a las debilidades estructurales de la economía española se le unen las tensiones derivadas de la construcción europea.

El presidente de BBVA destacó que es verdad que la economía española no es Grecia, ni Portugal ni Irlanda y que España ha emprendido algunas reformas, que hasta ahora nos han permitido diferenciarnos de estas economías a los ojos de los mercados financieros. Según afirmó, se ha avanzado en el desapalancamiento del sector privado y el sector público ha retomado el camino de la disciplina fiscal, que nunca se debió abandonar. Asimismo, se ha iniciado la reestructuración de las cajas de ahorro y se han dado pasos para reformar algunos aspectos del mercado de trabajo.

“Pero no es suficiente porque para nuestro acreedores, España sigue siendo motivo de preocupación. por eso la prima de riesgo sigue en niveles muy elevados, con los que no podemos conformarnos, porque limita nuestro crecimiento y bloquea la creación de empleo”, matizó.

Para contextualizar, Francisco González explicó que cada 100 puntos básicos más en la prima de riesgo suponen a España suponen un extra coste de 12.400 millones de euros anuales, cantidad que equivale a un 1,2% del PIB español y permitiría financiar con creces las inversiones en infraestructuras de 8.400 millones de euros, previstas para 2011 y la creación de 160.000 empleos.

Para el presidente de BBVA es ‘muy urgente’ completar las reformas en materia de disciplina fiscal, la reestructuración de las cajas de ahorro y la reforma laboral. En el ámbito fiscal, es fundamental exponer con transparencia la situación financiera de todas las administraciones municipales y autonómicas y asegurar el compromiso de todas ellas con los objetivos de consolidación fiscal.

Respecto a las cajas de ahorro, Francisco González insistió en que hay que finalizar rápidamente su proceso de saneamiento, identificar las débiles, intervenirlas y subastarlas en condiciones de mercado, asegurando la entrada de gestión y capital privados solventes.

Plan estratégico para España

En relación a la reforma de la negociación colectiva, aprobada el viernes pasado, el presidente de BBVA añadió que, de momento, el texto aprobado “no parece suficientemente ambicioso como para superar las deficiencias del actual sistema de negociación colectiva”, señaló.

“No podemos permitírnoslo. Ya es hora de tener un mercado laboral que genere trabajo para todos los españoles y, especialmente, para los jóvenes. Llevamos mucho retraso y tenemos que apretar el acelerador con decisión. La única manera de recuperar la credibilidad ante nuestros acreedores es superar sus expectativas, completando reformas verdaderamente efectivas. Sólo así romperemos el círculo vicioso en el que estamos”, afirmó Francisco González.

Para el presidente de BBVA, aún hay que hacer muchas cosas más. España necesita construir un nuevo modelo de crecimiento estable, sobre bases sólidas y ventajas competitivas sostenibles. “Es un objetivo a medio plazo, que hay que afrontar inmediatamente. Necesitamos un Plan Estratégico de Modernización y Competitividad para prosperar en el nuevo entorno internacional”.

En palabras de Francisco González, vivimos en un  entorno en el que la integración europea y la globalización han generado mayor interdependencia y complejidad en las relaciones económicas; en el que las nuevas tecnologías afectan decisivamente al proceso productivo y a la localización de la inversión y el empleo. Y en el que las economías emergentes, capaces de ofrecer productos manufacturados a precios bajos, son un reto para nuestra competitividad en los mercados mundiales y en nuestro mercado interior.

En este contexto, las economías más avanzadas han conseguido conservar sus ventajas de eficiencia para defender su competitividad frente a las emergentes. “La economía española, sin embargo, es una economía en transición que, salvo excepciones, no tiene ventajas de eficiencia y no ha logrado todavía las mejoras de productividad de las más desarrolladas”, señaló González.

España tiene un gran potencial

Para el presidente de BBVA, España tiene fortalezas y un gran potencial para darle la vuelta a esta situación. “Somos una economía abierta, que goza de una posición geopolítica envidiable. Somos uno de los principales mercados europeos en tamaño y riqueza”, asintió.

“Tenemos un gran tejido empresarial con 38.000 pymes que exportan regularmente y empresas multinacionales importantes, bien diversificadas en mercados de alto crecimiento, que ocupan posiciones muy destacadas en sectores importantes y de futuro”, afirmó.

“España es una economía internacionalizada, que mantiene una posición privilegiada en América Latina y continúa abriendo mercados en Asia y en otras regiones del mundo, cuyo rápido crecimiento es una gran oportunidad”, continuó.

Para el presidente de BBVA, España tiene mucho recorrido para mejorar su productividad y competitividad y una población extraordinaria, con capacidad de trabajo y dispuesta a asumir sacrificios para conseguirlo. “Tenemos ante nosotros un gran desafío, una oportunidad y la obligación de legar a las siguientes generaciones una economía moderna, sólida y próspera”.

Francisco González concluyó su intervención señalando que necesitamos el compromiso de todos y líderes generosos, con altura de miras y capacidad para tomar decisiones. “Decisiones eficaces que antepongan el interés general al individualismo y los intereses particulares”, en sus palabras.

“Hoy ya deberían haber estado solucionadas todas las cuestiones en materia fiscal, la reestructuración de las cajas de ahorro y la reforma laboral; y no lo están. Necesitamos resolverlas urgentemente para volver a la zona de seguridad y poder comenzar la construcción de un nuevo modelo económico para España. Un modelo basado en la competitividad, más apalancado en la tecnología y con capacidad para innovar”, apuntó.

“Si no lo hacemos así, tomarán decisiones por nosotros y, entonces, habremos generado un daño irreparable a los españoles”, concluyó.

Recopilación de noticias 15/06/2011

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La reducción de jornada laboral de los trabajadores por razones económicas, técnicas, organizativas, productivas y fuerza mayor, inspirado en el modelo alemán.



A raíz de la reforma del mercado laboral operada por la Ley 35/2010, de 17 de septiembre, de medidas urgentes para la reforma del mercado, se ha introducido en nuestro derecho laboral la reducción de jornada laboral de los trabajadores por razones económicas, técnicas, organizativas, productivas y fuerza mayor, inspirado en el modelo alemán del "Kurzarheit o jornada corta". La finalidad de la reducción de la jornada, como medida temporal, obedece al intento de superación de situaciones coyunturales de crisis empresarial, y al mismo tiempo de la conservación de las relaciones laborales. Los elementos que deben darse para que prospere una reducción de jornada son los siguientes:
 a) concurrencia efectiva de alguna de las causas contempladas,
b) razonabilidad de la medida y
c) carácter coyuntural de la misma.
La concurrencia de la causa obliga a la empresa a iniciar un procedimiento ante la autoridad laboral conforme a lo previsto para la regulación de empleo que necesariamente llevará: un periodo de consultas con la representación de los trabajadores que no podrá ser superior a quince días en aras en alcanzar un acuerdo, a la que se le deberá aportar la documentación que acredita la causa de la reducción de jornada y el carácter coyuntural y en última instancia contar con la autorización de la Autoridad Laboral.
El acuerdo entre la representación de los trabajadores y la empresa llevará consigo la resolución de la Autoridad laboral autorizando la reducción de la jornada, salvo que se apreciara por la misma de oficio o a instancia de parte, fraude, dolo, coacción o abuso de derecho en el acuerdo. Por otra parte, procederá la autorización a falta de acuerdo, cuando la autoridad laboral constate de la documentación obrante en el expediente que la medida es de carácter necesario y coyuntural para superar la situación anormal de la empresa.
La empresa podrá reducir la jornada del trabajador de forma temporal entre un diez y setenta por ciento dentro de su jornada de trabajo computada sobre la base de una jornada diaria, semanal, mensual o anual. En este periodo no se podrán realizar horas extras salvo en los casos en que se una circunstancias de fuerza mayor.
En el trabajador que se vea afectado por la reducción de jornada se encontrará en situación de desempleo involuntario y cobrará prestaciones siempre que cumpla con los requisitos generales. Además por parte de la empresa deberá ejercitar acciones encaminadas a la formación de los trabajadores afectados dirigidas a aumentar la polivalencia o que favorezca el empleo de los mismos. En el proceso de reducción de jornada subsiste la obligación de cotización, tanto por el empresario como por el trabajador, si bien, el INEM asumirá el treinta y cinco por ciento de la cuota correspondiente al mismo y descontará al trabajador el sesenta y cinco por ciento de la cantidad restante.

Así, el aumento de la cuantía cubierta por los fondos de garantía de depósitos decidida por las autoridades irlandesas, o las limitaciones a las ventas en corto descubiertas establecidas en el Reino Unido y en Estados Unidos, obligaron a otros países a tomar medidas similares o a introducir cambios en la misma dirección. En resumen, con el inicio de la crisis se produjo una ola de medidas reactivas, que, al menos inicialmente, fueron decididas unilateralmente en cada jurisdicción, sin tener en cuenta el carácter global de los mercados y su impacto en otras áreas. Por tanto, estos son dos simples ejemplos, que nos sirven de nuevo para recordarnos los desequilibrios financieros que ha habido en los últimos años en el ámbito financiero. Asimismo, desde el inicio de la  crisis se ha producido un intenso trabajo por parte de autoridades nacionales e instituciones internacionales tratando de diagnosticar con precisión sus causas y su potencial evolución para poder proponer las medidas y los cambios necesarios para reforzar el sistema financiero (por ejemplo, sin ánimo de ser exhaustivos podemos ver Los trabajos del Financial Stability Forum  Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, IOSCO y AIAS; los del Joint Forum, el Global Financial Stability Report del FMI  ). En todos ellos se aprecia que la presión que se ha ejercido, ejerce y ejercerá sobre la actividad bancaria, un sector que vive del control del riesgo y es rápidamente exportable y copiable, el proceso de globalización, la necesaria coordinación en las regulaciones internacionales, el salto cualitativo que se experimento con Basilea II, concediéndosele más autonomía en el control de sus riesgos a las grandes corporaciones así como dotando de mayor poder, llamémosle así, a las agencias calificadoras, esto y mucho más preocupa y ocupa al ámbito profesional e investigador en los últimos años dentro del mundo de la economía bancaria y la información financiera a ese nivel. Es, por tanto, muy acertado indicar en este contexto que resulta fundamental la promulgación de normas de información financiera adecuadas para la actividad bancaria, así como su supervisión y control por parte de los bancos centrales o el regulador correspondiente. No estamos promulgando más regulación, sino mejor regulación, que se actué antes que se prevea, que se vean los incentivos y las consecuencias de cada regulación, que la innovación financiera sea adecuadamente reflejada, que ésta se entienda y se conozca, y que se evalúe con rigor la efectividad de su adecuada implantación. No estamos abogando por acortar la creatividad, ni siquiera, porque además es imposible, de hacer que desparezca el riesgo. El mercado, los famosos y citados "mercados", valoran cada vez más positivamente aquellas entidades con sólidos sistemas de control interno, con adecuada información financiera (recordemos aquí la actividad que, ahora, se promulga en España en relación a los denominados "test de stress") y con adecuadas medidas de supervisión. No decimos, porque no es así, que éstas sustituyan al control de riesgo de las propias entidades. Y esto es así por la importancia que el adecuado funcionamiento del sistema financiero tiene para la economía de un país. Sus efectos macroeconómicos son de importancia capital sin deber olvidar, nunca, el carácter microeconómico de las entidades financieras en tanto que son empresas inmersas en un sistema. Este aspecto cobra mayor importancia por la indudable relación que suele existir entre la economía financiera y la real, siendo inevitable, dadas las estructuras actuales de la citada economía globalizada, que cuando existan problemas en la primera terminan propagándose a la segunda, y siendo también cierto que recuperándose la financiera la real tiene un efecto de confianza y crecimiento o reactivación, prácticamente inmediato. Principalmente en los países con estructuras sólidas y carácter emprendedor, y el nuestro lo es. Por éste y otros condicionantes, la labor de intermediación de una institución bancaria debe estar regulada y, sobre todo, activamente supervisada en la línea de apoyar y alertar para que funcione de manera adecuada. Además, resulta muy conveniente la homogeneización de la información financiera por parte de las instituciones de crédito y regulador en el ámbito internacional, por la propia idiosincrasia de un sector con ADN netamente de rapidez en la propagación internacional. Si vemos, de una forma no exhaustiva, las crisis del 29 en USA, la de México en 1994, la de Argentina en los años noventa, la asiática de 1997 y la que surgió en el siglo XXI denominada popularmente crisis "subprime", tienen en común que el ámbito financiero es el primero en sufrir los estragos de la misma, uniéndose fallos de mercado y de gobierno, como experimentados economistas ya han señalado. En cualquier caso en todas aparece, de forma nítida, una debilidad clara en la supervisión prudencial y en la calidad de información financiera. En este punto es importante recordar que el sistema financiero es procíclico, esto lo hemos vuelto a comprobar en un contexto de crisis internacional. Por tanto deberíamos prepararnos, aquel que no lo esté ya, para un entorno más competitivo, con mejor (no necesariamente mayor) presencia del supervisor, mezclando la supervisión macro con la microeconómica, pues como ya se ha indicado las características del sistema financiero tienden a acentuar las fluctuaciones de la economía. Para mirar al futuro tenemos que tener presente lo que ha sucedido y ser conscientes que la información financiera de calidad es una de las bases principales de una adecuada supervisión financiera, sólo así la economía financiera tendrá sólidas bases para volver a fluir con lo que la real, si se realizan las reformas estructurales que la economía necesita, de forma ágil y ordenada, estará en condiciones de iniciar la senda de crecimiento que todos deseamos. Por todo esto en estos momentos en nuestra nación, España, con calendario de inicio, velocidades y ritmos que desde diversos foros se discuten, asistimos a una reorganización de las Cajas de Ahorro, a través de, principalmente, los denominados Sistemas Integrados de Protección (SIP) o fusiones "frías" que apoyándose, entre otros, en el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) se basan en la información financiera de calidad para su adecuada reconversión. En definitiva, y para concluir, indicar que la globalización de los mercados financieros y la necesidad de ofrecer información de la situación económicofinanciera y patrimonial comparable y fiable a los inversores, reguladores e interesados en general está motivando, en los últimos años, el impulso a dos importantes actuaciones a nivel internacional con la finalidad de reforzar el cumplimiento de esos objetivos, que son: 
1) Buen Gobierno Corporativo, y 
2) una tendencia hacia la Armonización de la Información Financiera. 
Desde el informe Cadbury en el Reino Unido, pasando por Winter, Hampel, King o la Ley Sarbanes Oxley en Estados Unidos, son innumerables los códigos de buen gobierno que han ¡do surgiendo en multitud de países. Confianza y Solvencia son dos de los ingredientes necesarios para un sistema financiero potente y vanguardista, no se tiene por qué relegar la innovación financiera, ni por supuesto la forma jurídica o societaria de las propias entidades financieras, hay que concienciar, coordinarse, apostar por la ética, la responsabilidad social empresarial y por unos cada vez más potentes, armonizados financieramente y transparentes sistemas financieros del siglo XXI. Sin olvidar, tampoco, acompasar a todo ello las necesarias reformas estructurales que nuestra economía de mercado necesita y demanda.
 Revista Colegio de Economistas.

Crisis económica y crisis empresarial en el modelo español. Una referencia diferente respecto de nuestro entorno



El principal problema de la crisis económica española está situado en la enorme destrucción de empleo que la misma ha provocado, con ello las cifras oficiales de paro han rebasado la fatídica cifra del 20 por ciento de la población activa situándonos por encima de cualquier referencia comparada de nuestro entorno europeo y del resto de países considerados como desarrollados. Como causa inmediata de tal fenómeno está la destrucción de tejido empresarial, sea por reducción de tamaño o por desaparición de unidades productivas. Dentro del diagnóstico de situación está tanto el alto nivel de endeudamiento operativo de nuestras empresas como de las altísimas cotas de morosidad y de insolvencia que la fotografía de la economía española arroja. El presente trabajo acomete, desde la óptica del contexto y espacio propuestos, y con estos presupuestos, se abordan estos problemas, recorriendo tantos los entornos necesarios como los impulsos normativos de la Ley de la morosidad y concursal, con una conclusión general de medidas y cambios a realizar.

Los trabajos de nuestro banco central, (BE, 2010 y 2011), han ido centrando la magnitud de uno de nuestros problemas seculares, cual es el excesivo nivel de endeudamiento de las empresas españolas, y en particular comprobar cómo el crédito comercial está muy por encima del resto de nuestro entorno, en términos cuantitativos podemos hablar de un nivel del 65 por cien del PIB el total del crédito comercial, es decir de un montante de 650 mil millones de euros. De este volumen de operaciones, un nivel del 4,5 por cien son partidas de morosidad que acaba en fallidos, es decir, valores por encima de los 30 mil millones de euros de pérdidas anuales, algo así como la totalidad de los subsidios por desempleo. Aquí hay que sumar dos aspectos diferentes a la hora de entender lo que pasa, en primer lugar un conjunto de malas prácticas comerciales de orden secular, que ha hecho habitual la compra y venta de créditos como pauta, con plazos que van mas allá de los sesenta días en la mayor parte de los casos y, en segundo, un nivel de fallidos que no encuentran cauces eficientes de resolución.
La morosidad suele ser la antesala de la insolvencia y las malas prácticas comerciales, en cuanto a la mora podrían ser notablemente mitigadas si se produjese una corrección en lo que son los usos y costumbres de operadores tan decisivos sobre el conjunto como son las Administraciones Públicas y las grandes compañías. El problema tiende a ser tan relevante que ha obligado al propio Consejo y Parlamento Europeo a pronunciarse, mediante la aprobación de la Directiva 2011/7/ UE por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, y también lo ha hecho el legislador español con la publicación de la Ley 15/2010, de 5 de julio, de modificación de la Ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, en cuyo preámbulo se reconoce que la reforma tiene por objeto corregir desequilibrios y aprovechar las condiciones de las empresas con el fin de favorecer la competitividad y lograr un crecimiento equilibrado de la economía española, que permita crear empleo de forma estable, en línea con una concepción estratégica de la economía sostenible, todo ello, a los efectos de mitigar el aumento de impagos, retrasos y prórrogas en la liquidación de facturas vencidas, que afecta a todos los sectores y en especial a las pequeñas y medianas empresas, que funcionan con gran dependencia al crédito a corto plazo y con unas limitaciones de tesorería que hacen especialmente complicada su actividad en el contexto económico actual.
Las insolvencias producto de situaciones de crisis generales adquieren un perfil que ha obligado al conjunto de legisladores de los países desarrollados a acomodar soluciones de compromiso entre lo que es el incumplimiento de lo acordado entre partes respecto de obligaciones de pago, y en consecuencia de situaciones de frontera entre el ilícito y el fenómeno fortuito, y la búsqueda de soluciones eficientes al problema, o bien una liquidación equitativa o, una salida de viabilidad.
La Unión Europea promulgó la correspondiente Directiva en el 2000, y el legislador español lo acometió en la Ley Concursal del 2003, en su redacción vigente.
En nuestro caso tal como hemos ido apuntando la severidad de la crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de acometer una reforma en profundidad del texto que se está aplicando. El resultado ha sido el Proyecto de Ley de Reforma de Ley Concursal de 18 de marzo del 2011, en tramitación parlamentaria en estos momentos. La propuesta es ambiciosa en cuanto a extensión, 105 entradas y más de 450 modificaciones, entre adiciones, modificaciones y supresiones, y acomete mejoras técnicas indudables y necesarias, también realiza incursiones en aras de mejorar la agilidad y eficiencia del modelo, corrigiendo algunas cuestiones de los denominados institutos preconcursales entre otras cuestiones, e introduce en el mundo de la Administración Concursal la figura de las personas jurídicas como novedad relevante.
No obstante no se ha planteado un cambio de modelo, en el sentido de darle una solución diferente del complejo mundo procesal del concurso a las personas naturales no empresarios, como propone, por ejemplo el propio Consejo General del Poder Judicial, (Informe de 17 de febrero de 2011), o profundizar en esos institutos extra, para o preconcursales, como venimos trabajando desde el Consejo de Economistas.
En el conjunto del derecho económico español aparece también la necesidad de simplificar los procesos litigiosos en aquellos casos en los que la dimensión económica de los mismos no puede asumir un coste judicial ordinario, ni en términos económicos, ni en tiempos ni en complejidad, y aquí la Ley de la Mediación también en fase de discusión parlamentaria debe aplaudirse, al menos en cuanto a intención, ello es óbice para que deban ajustarse algunas cuestiones relevantes, y por lo que a los economistas les corresponde nos gustaría que se tuviese en cuenta esa cualificación profesional especialmente preparada para estas labores.