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jueves, 8 de mayo de 2014
martes, 6 de mayo de 2014
Audiencia Nacional, Sala de lo Contencioso-administrativo, Sección 2ª, Sentencia de 6 Mar. 2014, rec. 242/2011
Ponente: García Paredes, Jesús Nicolás.
Nº de Recurso: 242/2011
Jurisdicción: CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVA
Ref. CISS 17398/2014
- IMPUESTO SOBRE SOCIEDADES. Base imponible. Partidas deducibles. Un gasto, por el hecho de haber sido contabilizado, no es necesariamente deducible. La deducibilidad del gasto contablemente reflejado está vinculada a la correlación con los ingresos, es decir, a que sea necesario para la obtención de éstos, y que sea real y efectivo. INFRACCIONES Y SANCIONES TRIBUTARIAS. Intencionalidad. Son sancionables las conductas culpables del sujeto infractor, siempre que no se basen en una interpretación razonable de las normas tributarias aplicables, existiendo un error invencible que ampare y exima de responsabilidad la improcedente conducta de la interesada al deducir un gasto no deducible. Conductas sancionables. La falta de ingreso como consecuencia de la compensación en el procedimiento inspector de bases imponibles negativas pendientes de compensar, constituye el tipo objetivo de la infracción tributaria grave, siendo procedente la imposición de una sanción. INSPECCIÓN FINANCIERA Y TRIBUTARIA. El Jefe de la Oficina Técnica de la Oficina Nacional de Inspección tiene la consideración de Inspector Jefe y, por tanto, es competente para dicta el acto administrativo de liquidación.
- La Audiencia Nacional estima recurso contencioso-administrativo interpuesto contra resolución del TEAC, anulando la liquidación girada por el concepto del Impuesto sobre Sociedades, así como la sanción impuesta a la interesada.
Texto
SENTENCIA
Madrid, a seis de marzo de dos mil catorce.
Vistos los autos del recurso contencioso-administrativo 242/2011 que ante esta Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso- Administrativo de la Audiencia Nacional, ha promovido el Procurador D. Angel Rojas Santos, en nombre y representación de BNP PARIBAS S.A, frente a la Administración del Estado, representada por el Sr. Abogado del Estado, contra el acuerdo del Tribunal Económico Administrativo Central, de fecha 4 de mayo de 2011 sobre IMPUESTO SOBRE SOCIEDADES (que después se describirá en el primer Fundamento de Derecho), siendo Magistrado Ponente el Ilmo. Sr. D. JESUS N. GARCIA PAREDES .
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO: Por el recurrente expresado se interpuso recurso contencioso-administrativo mediante escrito presentado en fecha 11 de julio de 2011 contra la resolución antes mencionada, acordándose su admisión a trámite por Decreto de fecha 19 de julio de 2011 con reclamación del expediente administrativo.
SEGUNDO: En el momento procesal oportuno la parte actora formalizó demanda mediante escrito presentado en fecha de 28 de diciembre de 2012, en el cuál, trás alegar los hechos y los fundamentos de derecho que estimó oportunos, terminó suplicando la estimación del recurso, con la consiguiente anulación de los actos recurridos.
TERCERO: El Sr. Abogado del Estado contestó a la demanda mediante escrito presentado en fecha 8 de mayo de 2013 en el cual, trás alegar los hechos y los fundamentos jurídicos que estimó aplicables, terminó suplicando la desestimación del presente recurso, y confirmación del acto impugnado.
CUARTO: Solicitado el recibimiento del procedimiento a prueba con el resultado obrante en autos, quedan las actuaciones pendientes de señalamiento.
QUINTO: Por providencia de esta Sala de fecha 22 de enero de 2014 se señaló para votación y fallo de este recurso el día 27 de febrero de 2014 que se deliberó y votó, habiéndose observado en la tramitación las prescripciones legales.
FUNDAMENTOS JURIDICOS
PRIMERO: Se impugna en el presente recurso la resolución de fecha 04.05.2011, dictada por el Tribunal Económico- Administrativo Central, que confirma los acuerdos sancionadores, dictados en 09.07.2010, por la Jefa Adjunta de la Oficina Técnica de la Dependencia de Control Tributario y Aduanero de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes de la A.E.A.T., relativos al Impuesto sobre Sociedades, períodos 2004 y 2006, derivados de dos Actas de disconformidad, nº 76673350 y 76672982, respectivamente, por las que se modificaban las bases declaradas por los conceptos de "quebrantos no imputables al ejercicio", "comisiones pagadas Depósito en Equity", "provisión quebrantos", y por "dotación a la provisión de insolvencias específicas".
La entidad recurrente fundamenta su impugnación en los siguientes motivos: 1) Improcedencia de la sanción tributaria imputada por falta de acreditación del elemento subjetivo de la responsabilidad por infracción tributaria, al amparo de lo establecido en el art.183.1, de la Ley 58/2003 , LGT, e interpretación jurisprudencial que invoca. 2) Inexistencia de responsabilidad por infracción tributaria, en el sentido establecido en el art. 179.2.d), de la LGT y por lo declarado en las Sentencias que cita, en cada una de las conductas imputadas, es decir, por los conceptos de "quebrantos no imputables al ejercicio", "comisiones pagadas Depósito en Equity", "provisión quebrantos", y por "dotación a la provisión de insolvencias específicas", si se tienen en cuenta los hechos que provocaron cada una de las partidas que no fueron admitidas por la Inspección como deducibles, en los que subyace la interpretación de los preceptos que los regulan. Alega que en cada una de las conductas imputadas por dichos conceptos, existe infracción tributaria, al responder a operaciones y a ajustes contables realizadas por la entidad. 3) Error de hecho en la calificación y cálculo de la sanción por infracción tributaria grave., al no concurrir la infracción prevista en el art. 195.1, de la LGT , pues los importes sobre los que descansa la sanción no resulta de una indebida acreditación de partidas regularizadas , sino de la imputación de unas pérdidas y de un gasto no deducible. Y 4) Nulidad del acto administrativo de imposición de sanción tributaria por incompetencia de la Jefa Adjunta de la Oficina Técnica, al amparo de lo establecido en el art. 62.1.b), de la Ley 30/92 , en relación con el art. 217.1.b), de la LGT y art. 5.2 de la Orden Ministerial de 26 de mayo de 1986, por la que se desarrolla el Reglamento General en el ámbito de la Dirección General de Inspección, al no existir una constancia expresa de reserva de competencias para sancionar.
El Abogado del Estado apoya los argumentos de la resolución impugnada, alegando que, la Inspectora Jefa tiene competencia en materia sancionadora, y manifestando que, como se desprende de lo declarado en el acuerdo sancionador y así resulta del expediente administrativo, la actora incurrió en responsabilidad tributaria en cada uno de las partidas regularizadas, en las que no cabe la eximente de la existencia de una interpretación razonable de las normas involucradas, al tratarse de aspectos contables en los que la interpretación no interfiere en la apreciación de la conducta imputada a la recurrente.
SEGUNDO: Como hemos indicado, los conceptos por los que se sanciona a la actora lo son por: "quebrantos no imputables al ejercicio", "comisiones pagadas Depósito en Equity", "provisión quebrantos", y por "dotación a la provisión de insolvencias específicas".
La resolución impugnada fundamenta la confirmación de los acuerdos sancionadores con los siguientes argumentos, en los que analiza cada una de las conductas imputadas: 1) En relación con el aumento en la base imponible por los gastos recogidos en la cuenta "Quebrantos no imputables al ejercicio", la interesada contabilizó y se dedujo como gasto 10.940 euros que procedían de un recálculo de comisiones de aval propuesto por el cliente y aceptado por la entidad, pero que no se recogía en el contrato estipulado entre las partes, y por otra parte, contabilizó y se dedujo como gasto 140.225 euros en concepto de intereses de un depósito vinculado a un contrato y devengados entre 25 de septiembre de 2003 y 4 de febrero de 2004. La regularización inspectora se basa en la falta de acreditación por la interesada del requisito de correlación de los gastos deducidos con los ingresos.
En este sentido, es claro y así lo ha admitido la jurisprudencia, que en el ámbito del Impuesto sobre Sociedades, entre los requisitos que han de cumplir los gastos para que tengan el carácter de deducibles fiscalmente se encuentran el de su justificación, requiriendo una suficiente acreditación documental, tal y como se desprende del RD2402/1985, de18 de diciembre, dictado en desarrollo de la Ley l0/1985, en la redacción dada por el RD 1624/92, y en la Disposición Adicional séptima de la Ley 10/85 , declarada expresamente en vigor por la Disposición Derogatoria Única, apartado 2.2 de la Ley 43/1995; el de la correlación con los ingresos, y el de su realidad, es decir, que quede acreditada la realidad del gasto.
Con independencia de que la Ley parte del resultado contable para determinar la base imponible, efectuando los ajustes pertinentes, ello no ha de dar lugar a que todo gasto, por el simple hecho de estar contabilizado, ha de ser necesariamente deducible.La deducibilidad de un gasto contablemente reflejado está vinculada a la correlación con los ingresos, de ahí que, sea necesario probar que dicho gasto tiene incidencia en la obtención de los ingresos de la sociedad, prueba que ha de aportar la propia Entidad. Es importante precisar que ni la Ley 43/1995 ni consiguientemente el TRLIS suprimieron en modo alguno la exigencia de que resulte acreditada la realidad y efectividad del gasto; el artículo 14 1.e ) recoge expresamente como no deducibles "los donativos y liberalidades", no deducibilidad que ese mismo precepto considera determinada por el incumplimiento del requisito de la correlación del gasto con los ingresos de la entidad, requisito asimismo exigido en el artículo 19 de la misma Ley. Este Tribunal ya ha sostenido, así en resolución de 8 de abril de 2005, que los gastos han de cumplir los requisitos generales para su deducibilidad fiscal, es decir, su justificación, requiriendo una suficiente acreditación documental, su correlación con los ingresos y su realidad. En la medida en que no se pueda acreditar la efectiva contraprestación del pago en que el gasto consiste y su finalidad de colaborar a la obtención de los ingresos, es evidente que no se está cumpliendo la requerida correlación del gasto con los ingresos, que de alguna manera exige una relación de causalidad, de tal modo que el gasto incurrido contribuya mediante un efectivo beneficio o utilidad para la empresa a la generación de los ingresos. También en la resolución antes mencionada, de 8 de abril de 2005, este Tribunal se manifestaba respecto a este principio de correlación de ingresos y gastos que consagra la Ley 43/1995, afirmando que "la relación de gasto e ingreso ha de ser inmediata o directa en el sentido de que el gasto ha de ser causa eficiente del ingreso y esta la causa final de aquel, sin que, por consiguiente, pueda aceptarse la trascendencia tributaria de motivaciones lícitas pero inconcretas". En este sentido resultan especialmente significativos los criterios sentados por la Audiencia Nacional pues, aunque emanados en relación con ejercicios a los que era de aplicación la anterior formativa recogida en la Ley 61/1978, reflejan una concepción racional del gasto que engarza perfectamente con el requisito de correlación del gasto con los ingresos; es mas, la propia Audiencia hace alusión a preceptos de la nueva ley, enlazando de modo clarividente con la posterior normativa. Resalta la Audiencia una doble perspectiva desde la que ha de ser contemplado el gasto: la existencia de una auténtica contraprestación y con verdadero beneficio o utilidad para la entidad. Así, en sentencia de 4 de noviembre de 2004 (recogiendo abundante jurisprudencia del Tribunal Supremo al respecto) desarrolla esta doble perspectiva: positiva, que requiere, con carácter previo, constatar la existencia de una auténtico servicio y, a continuación, justificar que éste está directamente relacionado con la obtención del beneficio, y negativa, como contraria a donativo o liberalidad.
En este sentido es clara la sentencia de la Audiencia Nacional antes citada, de 22 de diciembre de 2009 , que en relación con la sanción impuesta, asociada a un acta de conformidad, estimaba en parte el recurso, considerando que en determinados aspectos no concurría la culpabilidad pero, sin embargo, apreciando culpabilidad en deducción de gastos que no se hallaban acreditados.
Pues bien, teniendo en cuenta lo anterior, no ofreciendo duda alguna a efectos de la deducibilidad de los gastos en el Impuesto sobre Sociedades la exigencia del citado requisito y siendo asimismo claro que la prueba de su concurrencia corresponde a la interesada, y ello en virtud del art. 105 de LGT , que tampoco ofrece duda al respecto , se aprecia el concurso del elemento subjetivo o culpabilidad en la conducta del obligado tributario, confirmándose el acuerdo impugnado al considerar que los hechos derivan de una conducta cuando menos negligente de la sociedad comprobada, sin que se aprecien circunstancias eximentes de la responsabilidad previstas en el artículo 179.2 de la Ley 58/2003 , LGT. Finalmente, en cuanto a las alegaciones de la interesada relativas al gasto de 140.225 euros en concepto de intereses de un depósito vinculado a un contrato y devengados entre 25 de septiembre de 2003 y 4 de febrero de 2004 pretendiendo amparar su conducta en la existencia de un error, no se aprecia en el presente error invencible alguno que ampare y exima de responsabilidad la improcedente conducta de la interesada deduciéndose dicho gasto. Tanto ante la inspección como ante este Tribunal, la interesada reitera sus alegaciones, las cuales si bien explican el porqué de dichos gastos fueron contabilizados de tal forma, no explican la interpretación razonable de la norma que le llevó a considerar asimismo deducibles fiscalmente dichos gastos.
2) Aumento de la base imponible por el importe contabilizado en la "Provisión Quebrantos": la interesada, se dedujo como gasto el importe relativo a pérdidas por bajas de inmovilizado correspondientes a su oficina de "Equity que contabilizó como "provisión quebrantos". La regularización inspectora no admitió dicha provisión por falta de justificación documentar del gasto. Pues bien, como ha quedado asimismo razonado anteriormente, es clara la necesidad de justificación documental de los gastos a los efectos de su deducibilidad fiscal en este impuesto, justificación a aportar por la interesada ( art 105 LGT ), y que así viene exigida en diversas normas de forma clara - Disposición Adicional séptima de la Ley 10/1985 , art. 36.1 RD 939/1986 , art. 106.3 de la LGT -.
Por ello, la conducta de la interesada deduciéndose unos gastos en un ejercicio respecto de los cuales no aporta la exigida y necesaria justificación documentar no encuentra amparo en ninguna interpretación razonable de la normativa, debiéndose considerarse, por ello, en todo caso su conducta al menos negligente, y sin que se exima de responsabilidad el hecho de que ese gasto pudiera haberse deducido en los ejercicios posteriores vía amortización, pues la conducta sancionada en el presente es la deducción improcedente de dicho gasto en el ejercicio 2004.
3) Dotación a la provisión de insolvencias específicas que proviene del crédito al Grupo de Bodegas Vinartis por importe de 5.571.000 euros. La entidad ampara su conducta en la complejidad de la norma que establece circunstancias objetivas y subjetivas de difícil apreciación.
El Reglamento del Impuesto sobre Sociedades, en la redacción dada por el Real Decreto 1122/2005, de 26 de septiembre, para adaptarlo a las nuevas normas contables sobre la cobertura del riesgo en las entidades crediticias, que se recogía en la circular 4/2004, de 22 de diciembre, del Banco de España, establecía en su artículo 7 lo siguiente:
"1. Serán deducibles las dotaciones correspondientes a la cobertura del riesgo de crédito, hasta el importe de las cuantías mínimas previstas en las normas establecidas por el Banco de España...".
La Circular 4/2004 del Banco de España regula en su Anejo IX el riesgo de crédito -punto 7.d)- y en relación con el riesgo dudoso por razones distintas de la morosidad del cliente señala que se considerarán como la de deudas en que "se presenten dudas razonables sobre su reembolso total (principal e intereses) en los términos pactados contractualmente (...) en esta categoría se incluirán, entre otras: las operaciones de los clientes en situaciones que supongan un deterioro de su solvencia, tales como patrimonio negativo,pérdidas continuadas, retraso generalizado en los pagos, estructura económica o financiera inadecuadas, flujos de caja insuficientes para atender las deudas o imposibilidad de obtener financiaciones adicionales...".
Pues bien, en el presente caso, la regularización consideró improcedente la dotación efectuada por falta de acreditación por parte de la entidad de las circunstancias que la misma tuvo en cuenta al considerar el deterioro de la solvencia del deudor, y que le llevó a dicha dotación. Nos encontramos pues, de nuevo, ante una falta de acreditación por aquél al que, de acuerdo con el art. 105 de la LGT le corresponde, de los requisitos exigidos por la normativa para la deducibilidad del concreto gasto, en este caso, de las circunstancias que la reclamante tuvo en cuenta para dotar la provisión en cuanto hicieron razonable, a su entender, la duda sobre la solvencia del deudor. De forma que la falta de aportación de las mismas impidió a la inspección efectuar el juicio de su razonabilidad a efectos de la regularización del gasto, y asimismo impide efectuar dicho juicio asimismo a los efectos de la imposición de sanción.
Como señala la inspección, "Si bien es cierto que la norma trascrita no es taxativa, la misma establece dos parámetros que no pueden obviarse, el primero la razonabilidad de las dudas sobre el reembolso de la deuda y, el segundo, acerca de las circunstancias que pueden determinar el deterioro, todas ellas se refieren a hechos que afectan a la entidad deudora que suponen un grave deterioro de la situación económica de la empresa y que son constatables. Entender, como pretende la entidad, que la redacción de la norma puede llevar a considerar razonable cualquier duda acerca de la solvencia de una entidad deudora dejaría vacío de contenido a la norma y supondría transformar una provisión específica en una provisión prácticamente genérica. (...) La postura de la entidad llevarla a considerar razonable, y por tanto, nunca sancionable, cualquier deducción por (....)"
Por ello este Tribunal estima que la alegación de la interesada, que de forma idéntica efectuó ante la inspección,debe desestimarse, y ello a la vista del citado artículo y de los concretos cálculos que se reflejan en el acuerdo sancionador, y que se dan por reproducidos en la presente, resultando de los mismos la concurrencia del tipo objetivo recogido en la citada norma, así como la corrección de los mismos.
La regularización practicada modificó la base imponible previa del grupo (aumentos y disminuciones) resultando una renta neta incorrecta (mayor base imponible previa del Grupo) de 1.478.251,25 euros. Ese incremento de renta neta se compensó en la regularización con 30.482,75 (Base imponible negativa del grupo ejercicios anteriores (2005) y 17.998,00 (Base imponible negativa de entidades de ej. anteriores a su incorporación al Grupo), total 48.480,75 . De forma que se compensó parte del incremento de renta neta, con bases imponibles negativas pendientes de compensar de ejercicios anteriores, dando así lugar a la reducción de parte del incremento de la base imponible del grupo regularizada, que de otra forma hubiera dado lugar, finalmente, a una cuota dejada de ingresar.
Pues bien, esa declaración incorrecta de renta neta sin que se produzca falta de ingreso como consecuencia de la compensación en el procedimiento inspector de esa bases imponibles negativas pendientes de compensación, constituye el tipo objetivo de la infracción tributaria grave del 195.1 párrafo segundo, siendo por ello procedente la imposición de la misma, y habiéndose tenido en cuenta en su cálculo al determinar la base de la sanción la existencia de hechos sancionables y no sancionables."
TERCERO: Siguiendo un orden procesal en relación con los motivos invocados por la actora, debemos empezar el análisis de las cuestiones planteadas por el invocado sobre la nulidad del acto administrativo de imposición de sanción tributaria por incompetencia de la Jefa Adjunta de la Oficina Técnica, al amparo de lo establecido en el art. 62.1.b), de la Ley 30/92 , en relación con el art.217.1.b), de la LGT y art. 5.2 de la Orden Ministerial de 26 de mayo de 1986, por la que se desarrolla el Reglamento General en el ámbito de la Dirección General de Inspección, al no existir una constancia expresa de reserva de competencias para sancionar.
La Sala sobre esta cuestión tiene declarado: " (...) .- Alega a continuación la parte la nulidad del acto administrativo de liquidación tributaria por incompetencia material del Jefe de la Oficina Técnica de Inspección para dictar el mismo, pues legal y reglamentariamente la competencia la tiene solo atribuida el Inspector Jefe titular del órgano competente ( art. 60 RGIT ) así como que tampoco consta acreditada la competencia con que actuó en el caso de tratarse de una delegación de facultades.
Con carácter previo a cualquier otra consideración, no resulta ocioso efectuar una consideración general, extensible al defecto formal alegado, así como a la fuerza invalidatoria que puede producir en los actos dictados para decidir finalmente los procedimientos en el seno de los cuales se habrían manifestado aquél. Cabe señalar, en primer término, que aun de haberse producido algún defecto formal de tramitación, lo que únicamente se acepta a efectos dialécticos, en ningún caso se habría causado indefensión a la parte recurrente, que ha tenido oportunidades más que sobradas para conocer exactamente el contenido de todas las decisiones recaídas, para impugnarlas y para desplegar, en esas impugnaciones, todos los medios alegatorios y probatorios que ha tenido por conveniente en la defensa de sus derechos e intereses, debiendo tener presente tanto lo establecido en el art. 63.2 de la Ley 30/92, de 26 de noviembre como el criterio mantenido en numerosas sentencias del Tribunal Supremo en sentencia de 20 de julio de 1992 , entre otras varias, al afirmar que: "La teoría de la nulidad de los actos administrativos ha de aplicarse con parsimonia, siendo necesario ponderar siempre el efecto que produjo la causa determinante de la invalidez y las consecuencias distintas que se hubieran seguido del correcto procedimiento rector de las actuaciones que se declararon nulas y, por supuesto, de la retroacción de éstas para que se subsanen las irregularidades detectadas... En el caso de autos, tratándose, como la Sala sentenciadora razonó, no de que se hubiera prescindido totalmente del procedimiento establecido al efecto, sino tan sólo del trámite de audiencia del interesado, exclusivamente se incidiría en la de simple anulabilidad del art. 48.2, y ello sólo en el supuesto de que de la omisión se siguiera indefensión para el administrado, condición esta que comporta la necesidad de comprobar si la indefensión se produjo; pero siempre, en función de un elemental principio de economía procesal implícitamente, al menos, potenciado por el art. 24 CE , prohibitivo de que en el proceso judicial se produzcan dilaciones indebidas, adverando si, retrotrayendo el procedimiento al momento en que el defecto se produjo a fin de reproducir adecuadamente el trámite omitido o irregularmente efectuado, el resultado de ello no sería distinto del que se produjo cuando en la causa de anulabilidad del acto la Administración creadora de este había incurrido".
"Por lo demás, la invocada nulidad de la resolución que en este proceso se impugna es traída a colación de manera desacertada para el éxito de su pretensión de nulidad, al no concretarse cuáles son las razones por las cuales se habría ocasionado una irreparable indefensión del recurrente. El artículo 63 de la Ley 30/92, de 26 de noviembre , sobre el Procedimiento Administrativo Común, establece que "1. Son anulables los actos de la Administración que incurran en cualquier infracción del ordenamiento jurídico, incluso la desviación de poder. 2. No obstante, el defecto de forma sólo determinará la anulabilidad cuando el acto carezca de los requisitos formales indispensables para alcanzar su fin o dé lugar a la indefensión de los interesados".
"Se ha dicho que no hay derecho menos formalista que el Derecho Administrativo y esta afirmación es plenamente cierta. Al vicio de forma o de procedimiento no se le reconoce siquiera con carácter general virtud anulatoria de segundo grado, anulabilidad, salvo aquellos casos excepcionales en que el acto carezca de los requisitos indispensables para alcanzar su fin, se dicte fuera de plazo previsto, cuando éste tenga carácter esencial o se produzca una situación de indefensión".
"El procedimiento administrativo y la vía del recurso ofrecen al administrado oportunidades continuas de defenderse y hacer valer sus puntos de vista, lo cual contribuye a reducir progresivamente la inicial trascendencia de un vicio de forma o una infracción procedimental. Así, por ejemplo, si el interesado no fue oído en el expediente primitivo, esa falta puede eventualmente remediarse con la interposición del correspondiente recurso cuya propia tramitación, incluye un nuevo período de audiencia y vista del expediente. En otros casos, la omisión inicial del trámite de audiencia puede entenderse, salvo en algún caso, subsanada y se hace intranscendente, no pudiendo dar lugar en buena lógica a la nulidad del acto y en este sentido se pronuncian numerosas sentencias del Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. Por otra parte, la interposición de un recurso permite a la Administración poner en juego los poderes de convalidación que le reconoce la Ley, y subsanar los defectos iniciales una vez advertida su existencia, así como permite al administrado la constancia de todos los elementos de hecho y de Derecho que sirvieron de base al acto administrativo impugnado, así como formular las alegaciones y ofrecer las pruebas necesarias para desvirtuarlos".
"Para formular un pronunciamiento sobre la transcendencia que el vicio procedimental haya podido ocasionar a la esencia misma del acto administrativo habrá que tener en cuenta la relación existente entre el defecto de forma y la decisión de fondo adoptada por al acto recurrido y ponderar, sobre todo, lo que habría podido variar el acto administrativo origen del recurso, en caso de observarse el trámite omitido. Las hipótesis por tanto pueden ser varias. En lo que al recurso que examinamos interesa, cabe apelar a las dos siguientes: 1º) que aunque no hubiera existido la infracción formal, la decisión de fondo hubiera sido la misma. En tal caso no tiene sentido anular el acto recurrido por vicios formales y tramitar otra vez un procedimiento cuyos resultados últimos ya se conocen. La actuación administrativa se desarrollará con arreglo a normas de economía, celeridad, y eficacia, según el art. 103 de la Constitución y 3 de la Ley 30/92 , y es contrario al principio de economía procesal que este precepto consagra repetir inútilmente la tramitación de un expediente; 2º) Que el vicio de forma haya influido realmente en la decisión de fondo, siendo presumible que ésta hubiera podido variar de no haberse cometido el vicio procedimental, en cuyo caso interesa distinguir el supuesto en que la decisión de fondo es correcta a pesar de todo. Lo que procede entonces es declararlo así y confirmar el acto impugnado. El principio de economía procesal obliga a ello".
Esto es, la cuestión referida a la incompetencia objetiva que se imputa al órgano que dictó la liquidación tributaria, en modo alguno ha conducido a la parte recurrente a la indefensión, puesto que la argumentación de la demanda ha versado extensamente sobre el fondo del asunto, es decir, sobre la improcedencia de la regularización tributaria efectuada por la Inspección en relación con la deducción de la dotación practicada a la provisión por depreciación de valores mobiliarios representativos de la participación en el capital social de una entidad sometida al régimen de transparencia fiscal.
En definitiva, la nulidad de la liquidación recurrida, tal y como pretende la recurrente, por el supuesto vicio de forma padecido, supondría imponer al sujeto pasivo unas consecuencias sumamente gravosas y contrarias al principio de economía procesal, trasunto del reconocido constitucionalmente que en elartículo 24 de la Constitución garantiza un proceso sin dilaciones indebidas, lo que sucedería si accediéramos a lo que verdaderamente es consecuencia natural de lo que se pide, esto es, tener que reproducir nuevamente, ante la Inspección y en la vía económico-administrativa sus argumentos de fondo, que han sido expuestos ampliamente ya ante el TEAC y ante esta Sala, y repetir el camino que ha conducido hasta esta instancia judicial, lo que llevaría con toda probabilidad a un nuevo proceso con pérdida sustancial de tiempo y de dinero, sin beneficio de nadie.
Existiendo, por tanto, elementos de juicio suficientes en el proceso, según han sido aportados por las partes, y no apreciándose que se haya causado indefensión a la parte recurrente, en modo alguno, lo procedente es entrar a conocer del fondo del asunto, que es, por lo demás, lo que se pide en la demanda cuando se postula la anulación de la resolución del TEAC recurrida.
En cualquier caso, procede examinar el vicio formal esgrimido en la demanda, consistente en la aducida nulidad del acto administrativo de liquidación al no constar acreditada la competencia con la que actuó el Jefe de la Oficina Técnica de Inspección para dictar la mencionada resolución.
A juicio de la sociedad recurrente, concurre el vicio de nulidad previsto en el artículo 62.1.b) de la Ley 30/92, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común , así como en el artículo 94 y concordantes de la Ley General Tributaria de 1963 , dada la incompetencia del Jefe de la Oficina Técnica para dictar el acuerdo de liquidación y no constar delegación expresa de la citada competencia por parte del Inspector Jefe titular de la Dependencia que llevó a cabo las actuaciones de comprobación e investigación.
Se invocan a este respecto los artículos 91 de la Ley General Tributaria , 60 del Reglamento General de la Inspección de los Tributos (RGIT ), así como que la Resolución de 24 de marzo de 2002 de la Agencia Estatal Tributaria, aunque equipara al Jefe de la Oficina Técnica a la categoría de Inspector Jefe Adjunto al Jefe de la Dependencia Regional de Inspección, en ningún caso es admisible para concluir que se ha atribuido dicha competencia, pues de ser así se vulneraría el artículo 12.1 de la Ley 30/92 , precepto que declara que la competencia es irrenunciable.
Frente a tal argumentación, cabe señalar que, tal como esta Sala ha declarado reiteradamente en numerosas sentencias, entre otras, en la reciente de fecha 17 de febrero de 2.005 -rec. núm. 821/2002 -, el Inspector Jefe de la Oficina Técnica tiene la consideración expresada por el artículo 60 del Real Decreto 939/86 , en orden a la práctica de las liquidaciones tributarias resultantes de las actas de Inspección, según dispone el artículo 12.2 de la resolución de 24 de marzo de 1992, de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria.
En efecto, el artículo 60.1 del Reglamento General de Inspección de los Tributos , en su apartado 1, dispone que "corresponderá al Inspector Jefe del Órgano o Dependencia Central o Territorial, desde que se hayan realizado las actuaciones inspectoras, dictar los actos administrativos de liquidación tributaria que procedan ... 6) Los Inspectores Jefes podrán delegar las facultades a que se refieren los apartados anteriores, en los términos que se establezca por el Ministerio de Economía y Hacienda.
Asimismo, por el Ministerio de Economía y Hacienda:
a) Se desarrollará lo dispuesto en este artículo adaptándolo a la estructura y funciones de los distintos órganos centrales y territoriales con competencias en el ámbito de la Inspección.
b) Se especificarán los titulares de los órganos con competencias inspectoras, que han de tener la consideración de Inspectores Jefes a los efectos de este Reglamento".
En aplicación de lo previsto en el comentado precepto reglamentario, se dictó la resolución de 24 de marzo de 2002, de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, en cuyo artículo 12.2 se establece:
"2. A los efectos del Reglamento General de Inspección de los Tributos tendrán la consideración de Inspector Jefe:
e) El Jefe de la Oficina Nacional de Inspección y sus adjuntos por lo que se refiere a los Servicios de Inspección de la misma"
Y, posteriormente, la resolución de 16 de diciembre de 1994, igualmente de la Agencia Tributaria, por la que se establece la incorporación parcial de determinados órganos gestores Centrales y Territoriales de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria dispone: "Tercero: Se añade al apartado doce de la Resolución de 24 de marzo de 1992 sobre organización y atribución de funciones, a la Inspección de Tributos en el ámbito de la competencia del Departamento de Inspección Financiera y Tributaria dos nuevos números cuya redacción es la siguiente:
"a) El Jefe del Área de Inspección de la Oficina Nacional de Inspección y su adjunto.
b) El Jefe de la Oficina Técnica de la Oficina Nacional de Inspección".
Como consecuencia de la regulación que ha quedado reseñada, se desprende con toda evidencia que el Jefe de la Oficina Técnica de la Oficina Nacional de Inspección tiene la consideración de Inspector Jefe a los efectos del artículo 60 del Reglamento General de Inspección y en consecuencia, es el competente para dictar el acto administrativo de liquidación, sin que se haya vulnerado con ello el artículo 91 del la Ley General Tributaria , pues las citadas resoluciones no son normas atributivas de competencia, sino que se limitan a su contenido típicamente autorganizativo, lo que no significa que, por virtud y consecuencia del ejercicio de tal potestad doméstica, se asigne a determinados cargos como, en el caso que nos ocupa, el Jefe de la Oficina Técnica de la Oficina Nacional de Inspección, la consideración de Inspector Jefe, lo que, de forma refleja, tiene una consecuencia en el orden competencial que, sin embargo, esta definida en la norma reglamentaria que invoca a su favor el propio recurrente, esto es, el artículo 60.1, párrafo segundo, del RGIT .
En consecuencia, debe también desestimarse este motivo formal del recurso.". ( Sentencia de fecha 30 de mayo de 2007, dictada en el rec. Nº 388/2004 ; entre otras muchas).
Pues bien, aplicando este mismo criterio, se ha de desestimar este motivo.
CUARTO: El segundo de los motivos es el referido a la inexistencia de responsabilidad por infracción tributaria, en el sentido establecido en el art. 179.2.d), de la LGT y por lo declarado en las Sentencias que cita, en cada una de las conductas imputadas, es decir, por los conceptos de "quebrantos no imputables al ejercicio", "comisiones pagadas Depósito en Equity", "provisión quebrantos", y por "dotación a la provisión de insolvencias específicas", si se tienen en cuenta los hechos que provocaron cada una de las partidas que no fueron admitidas por la Inspección como deducibles, en los que subyace la interpretación de los preceptos que los regulan. Alega que en cada una de las conductas imputadas por dichos conceptos, existe infracción tributaria, al responder a operaciones y a ajustes contables realizadas por la entidad.
Examinando cada uno de los conceptos por los que se imponen las sanciones, nos encontramos, en primer lugar, con el de "quebrantos no imputables al ejercicio" .
La Sala considera que la sanción impuesta no puede confirmarse, pues la conducta de la entidad al haber recalculado el importe de las comisiones propuesto por el cliente, y que la entidad aceptó, sin haberse plasmado en el contrato que les unía, es decir, por escrito, sin embargo, tuvo su fundamento en el acuerdo verbal existente entre las partes, que, a su vez, se reflejó en la contabilidad de la actora.
Desde esta perspectiva, no se aprecia que la recurrente ocultara en su contabilidad y sustrajera dato alguno a la Administración con el fin de aprovecharse o de defraudar en su autoliquidación, a los efectos sancionadores.
Si bien es cierto que no se trata de la interpretación de una norma, también es cierto que lo discutido es la procedencia fiscal de la inclusión en la partida de "quebranto no imputables al ejercicio" de una cantidad pactada con posterioridad a lo reflejado contractualmente, pero incluida en la contabilidad.
El siguiente ajuste es el de la "provisión quebrantos" , por el que la actora se dedujo como gasto el importe relativo a pérdidas por bajas de inmovilizado correspondientes a su oficina de "Equity" sin el soporte documental necesario. por el que se acreditara la realidad de dicha pérdida.
Sobre la deducibilidad de los gastos, la Sala tiene declarado: "..., el art. 14.1, sobre "Gastos no deducibles", de la Ley 43/1995 , del Impuesto sobre Sociedades , dispone: "1. No tendrán la consideración de gastos fiscalmente deducibles:
a) ... (...).
e) Los donativos y liberalidades.
No se entenderán comprendidos en esta letra los gastos por relaciones públicas con clientes o proveedores ni los que con arreglo a los usos y costumbres se efectúen con respecto al personal de la empresa ni los realizados para promocionar, directa o indirectamente, la venta de bienes y prestación de servicios, ni los que se hallen correlacionados con los ingresos."
En segundo lugar, se ha de señalar que, el Tribunal Supremo tomando ya en consideración la regulación de la materia por Ley 43/95, señala en la STS de 1 de octubre de 1997 que "venturosamente, la nueva Ley de este impuesto, de 27 diciembre 1995, dice en su art. 14 que no tendrán la consideración de gastos fiscalmente deducibles:... e) Los donativos y liberalidades. No se entenderán comprendidos en esta letra los gastos por relaciones públicas con clientes o proveedores ni los que con arreglo a los usos y costumbres se efectúen con respecto al personal de la empresa ni los realizados para promocionar, directa o indirectamente, la venta de bienes y prestación de servicios, ni los que se hallen correlacionados con los ingresos. De esta forma parece que el nuevo precepto viene a decirnos que son gastos necesarios para la obtención de los ingresos: 1.º) los gastos por relaciones públicas con clientes o proveedores; 2.º) los gastos que con arreglo a los usos y costumbres se efectúen con respecto al personal de la empresa; 3.º) los gastos realizados para promocionar, directa o indirectamente, la venta de bienes o la prestación de servicios, y 4.º) los gastos que se hallen correlacionados con los ingresos. De esta manera, y aunque no destierra por completo la licencia de acudir a conceptos jurídicos indeterminados, evidentemente cierra mucho más el concepto".
Conforme a lo expuesto, el concepto de "gasto deducible" va ligado a la necesariedad u oportunidad del mismo "para la obtención de los ingresos", además de estar documentalmente justificado y tener su reflejo contable, y debiéndose de imputar a la base imponible del ejercicio de su procedencia.
Pues bien, es reiterado el criterio de esta Sala -conforme con la doctrina jurisprudencial- que declara, en relación con la carga de la prueba (por todas, SAN de 4/10/01 , 26/9/06 y 8/2/07 )), que "a tenor de la doctrina del Tribunal Supremo expresada en la STS de la Sala 3ª de 22 de enero de 2000 compete en todo caso a cada parte la carga de probar sus pretensiones. En efecto, según la sentencia citada la carga de la prueba es un concepto no demasiado perfilado en el proceso contencioso, que se limita a ser tributario de la doctrina civilista nacida de los artículos 1214 y siguientes del Código Civil . La importancia del expediente administrativo en nuestra jurisdicción explica la falta de relevancia de este tema. La carga de la prueba, paradójicamente, tiene interés sólo cuando hay falta o ausencia de prueba de hechos relevantes. En ese caso, el Tribunal debe hacer la imputación lógica a la parte que quebrantó el "onus probandi". En Derecho Tributario, la carga de la prueba tiene, por otra parte, una referencia específica en el art. 114 de la Ley General Tributaria , que impone a cada parte la prueba del hecho constitutivo de su pretensión, en términos afines a las tradicionales doctrinas civilísticas".
Por su parte, en la STS de 28 de abril de 2001 se recuerda, en relación con la citada cuestión de la carga de la prueba, analizando el artículo 1214 del Código Civil , que «en nuestra STS de 31 de enero de 1981 tuvimos ocasión de afirmar que la jurisprudencia ha matizado indiscutiblemente el rigor con que se ha venido exigiendo a los sujetos pasivos tal probanza. En la sentencia citada indicamos que tales imperativos requieren matizaciones y que la primera proviene de la necesidad de ir más allá de la escueta aplicación del artículo 1214 del Código Civil , precepto que está orientado hacia el campo del Derecho de obligaciones, debiendo ponerse el mismo en relación, en el campo del derecho tributario, con el supuesto de hecho de la norma de que se trate, habiéndose consolidado la doctrina uniforme y reiterada, según recuerda entre otras la sentencia de esta Sala de 17 de marzo de 1995 , así como las que en ella se citan, de que cada parte ha de probar el supuesto de hecho de la norma que invoca a su favor». ( Sentencia de fecha 24 de junio de 2010, dictada en el Rec. nº 172/2008 ; Sentencia de fecha 3 de noviembre de 2011, dictada en el Rec. nº 2/2009 ; entre otras muchas).
Aplicando estos criterios, la Sala estima el motivo de impugnación, pues el gasto esta documentado, por lo que no es de apreciar la negligencia en la conducta de la entidad al no estar acreditado que la parte pretendía beneficiarse improcedentemente de esta deducción.
El tercer ajuste por el que se sanciona es el relacionado con la "dotación a la provisión por insolvencias" .
Partiendo de la normativa reguladora de la deducibilidad de las provisiones ( art. 13, del Real Decreto Legislativo 4/2004, de 5 de marzo , por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades) y normas concordantes (Real Decreto 1122/2005, de 26 de septiembre, por el que se modifican el Reglamento del Impuesto sobre Sociedades, aprobado por el Real Decreto 1777/2004, de 30 de julio, en relación con la cobertura del riesgo de crédito en entidades financieras, y el Real Decreto 1778/2004, de 30 de julio, por el que se establecen obligaciones de información respecto de las participaciones preferentes y otros instrumentos de deuda y de determinadas rentas obtenidas por personas físicas residentes en la Unión Europea.), y Circulares del Banco de España (4/2004), se aprecia que los requisitos que han de concurrir para que una deuda pueda entenderse como de dudoso cobro, sustentada en la insolvencia del deudor, vienen expresados por la propia norma fiscal.
En este sentido, la Circular 4/2004 del Banco de España regula en su Anejo IX el riesgo de crédito -punto 7.d)- y en relación con el riesgo dudoso por razones distintas de la morosidad del cliente señala que se considerarán como la de deudas en que "se presenten dudas razonables sobre su reembolso total (principal e intereses) en los términos pactados contractualmente (...) en esta categoría se incluirán, entre otras: las operaciones de los clientes en situaciones que supongan un deterioro de su solvencia, tales como patrimonio negativo, pérdidas continuadas, retraso generalizado en los pagos, estructura económica o financiera inadecuadas, flujos de caja insuficientes para atender las deudas o imposibilidad de obtener financiaciones adicionales...".
Así las cosas, la pretensión de la deducibilidad de esta provisión ha de fundamentarse en la acreditación por parte de la actora de la realidad de la situación de su deudor por cualquiera de las circunstancias que la normativa contempla para entender que concurre esa situación de riesgo a la hora de hacerse efectiva la deuda al momento de su vencimiento.
En definitiva, lo que subyace en la imposición de la sanción por este concepto es la interpretación contable de la referida Circular, en relación con la norma fiscal que regula la deducibilidad de la provisión, por lo que se ha de estimar este motivo.
QUINTO: Por último, en apoyo de lo declarado, y contestando al primero de los motivos de impugnación, el de la improcedencia de la sanción tributaria imputada por falta de acreditación del elemento subjetivo de la responsabilidad por infracción tributaria, al amparo de lo establecido en el art. 183.1, de la Ley 58/2003 , LGT, se ha de señalar que, el art. 183.1, de la Ley General Tributaria , dispone: Son infracciones tributarias las acciones u omisiones dolosas o culposas con cualquier grado de negligencia que estén tipificadas y sancionadas como tales en ésta u otra ley."
El Tribunal Supremo, en relación con esta materia, tiene declarado: "2. En el Ordenamiento tributario español están presentes tanto la necesidad de que la conducta reprochada a la recurrente esté tipificada en las leyes tributarias como la exigencia de culpabilidad, entendida como la capacidad de actuar culpablemente. Así se desprende del art. 77.1 de la Ley General Tributaria cuando señala que las infracciones tributarias son sancionables a título de simple negligencia. Con ello el legislador ha optado por la forma más débil de imputabilidad, de forma que basta la imprudencia simple para ser jurídicamente responsable de una infracción tributaria.
Es doctrina reiterada del Tribunal Constitucional y de este Tribunal Supremo que los principios inspiradores del orden penal son de aplicación, con ciertos matices, al Derecho Administrativo sancionador, tanto en un sentido material como procedimental, lo que implica que en el campo sancionador administrativo la responsabilidad se base en la culpabilidad por dolo, entendida esta como la voluntad consciente de infringir la norma de aplicación, o por culpa o negligencia, todo lo cual ha llevado a que, tratándose de sanciones por infracciones tributarias, se exija por la doctrina jurisprudencial como presupuesto necesario no solo una conducta tipificada y sancionada por la Ley como antijurídica, sino también culpable, aún a título de culpa o negligencia leve o de simple negligencia, entendida ésta como una cierta laxitud en la apreciación de los deberes impuestos en la norma.". ( Sentencia de fecha 6 de marzo de 2008, dictada en el rec. Casación para la unificación de doctrina nº 84/2004 ).
Por otra parte, también el Tribunal Supremo tiene declarado: "Pero, como señalamos, entre otras, en la Sentencia de 27 de noviembre de 2008 (rec. cas. núm. 5734/2005 ), la alusión en la resolución sancionadora a la claridad de la norma o la no concurrencia de alguno de los supuestos de exclusión de la responsabilidad previstos en el art. 77.4 de la anterior LGT de 1963 o en el actual art. 179.2 de la LGT « es insuficiente para satisfacer las exigencias de motivación de las sanciones que derivan, no sólo de la Ley tributaria (en la actualidad, de los arts. 103.3 , 210.4 y 211.3 de la Ley 58/2003 , y del art. 24.1 del Real Decreto 2063/2004, de 15 de octubre ), sino también de las garantías constitucionales, entre las que hay que destacar el principio de presunción de inocencia reconocido en el art. 24.2 CE (véase, por todas,nuestra Sentencia de 6 de junio de 2008 , cit., FD Cuarto]. Y es que, como ha señalado esta Sección, "el principio de presunción de inocencia garantizado en el art. 24.2 CE no permite que la Administración tributaria razone la existencia de culpabilidad por exclusión o, dicho de manera más precisa, mediante la afirmación de que la actuación del obligado tributario es culpable porque no se aprecia la existencia de una discrepancia interpretativa razonable -como ha sucedido en el caso enjuiciado- o la concurrencia de cualquiera de las otras causas excluyentes de la responsabilidad de las recogidas en el art. 77.3 LGT(actual art. 179.2 Ley 58/2003 ), entre otras razones, porque dicho precepto no agota todas las hipótesis posibles de ausencia de culpabilidad. A este respecto, conviene recordar que el art. 77.3.d) LGT establecía que la interpretación razonable de la norma era, 'en particular' [el vigente art. 179.2.d) Ley 58/2003 , dice '[e]ntre otros supuestos'], uno de los casos en los que la Administración debía entender necesariamente que el obligado tributario había 'puesto la diligencia necesaria en el cumplimiento de las obligaciones y deberes tributarios'; de donde se infiere que la circunstancia de que la norma incumplida sea clara o que la interpretación mantenida de la misma no se entienda razonable no permite imponer automáticamente una sanción tributaria porque es posible que, no obstante, el contribuyente haya actuado diligentemente" [ Sentencia de 6 de junio de 2008 , cit., FD Quinto, in fine; reitera esta doctrina la Sentencia de 29 de septiembre de 2008 (rec. cas. núm. 264/2004 ), FD Cuarto] » [FD Octavo; en el mismo sentido, entre muchas otras, las Sentencias de 15 de enero de 2009, cit., FFDD Undécimo y Duodécimo; de 9 de julio de 2009, cit., FD Cuarto ; de 27 de mayo de 2010 (rec. cas. núm. 294/2005), FD Octavo ; de 17 de marzo de 2010 (rec. cas. núm. 2281/2009), FD Cuarto ; de 31 de marzo de 2011 (rec. cas. núm. 290/2008), FD Tercero ; y de 14 de abril de 2011 (rec. cas. núm. 2507/2009 ), FD Tercero]." (Sentencia de fecha 22 de septiembre de 2011 , dictada en el rec. Casación nº 4289/2009; entre otras).
Aplicando estos criterios, y dado que la resolución impugnada, al confirmar el acuerdo sancionador, se fundamenta, a la hora de invocar el título imputativo de responsabilidad tributaria, en la existencia de, al menos, negligencia, si bien no puede afirmarse que dicho acuerdo sancionador carezca de motivación del elemento subjetivo de las infracciones imputadas a la entidad, lo cierto es que dicha negligencia queda enervada con lo declarado en el anterior Fundamento Jurídico, pues los argumentos que sirvieron para proceder a la regularización de esos conceptos impositivos, no pueden sustentar, por sí solos, la responsabilidad tributaria a los efectos sancionadores.
En consecuencia, procede la estimación del recurso, sin necesidad de entrar en el análisis de las otras cuestiones planteadas por la entidad recurrente.
SEXTO: Por aplicación de lo establecido en el art. 139.1, de la Ley de la Jurisdicción , redacción anterior a la dada por la Ley 37/2011, de 10 de octubre, de medidas de agilización procesal, no se hace mención especial en cuanto a las costas.
Por lo expuesto, en nombre de su Majestad el Rey y por la Autoridad conferida por el Pueblo Español.
FALLAMOS
Que ESTIMANDO el recurso contencioso-administrativo formulado por el Procurador, D. Angel Rojas Santos, en nombre y representación de la entidad BNP PARIBAS, S.A., contra la resolución de fecha 04.05.2011, dictada por el Tribunal Económico- Administrativo Central, DEBEMOS DECLARAR Y DECLARAMOS que dicha resolución es nula por no ser conforme a Derecho; sin mención especial en cuanto a la imposición de las costas.
Al notificarse la presente sentencia se hará la indicación de recursos que previene el art. 248.4 de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial .
Así por esta nuestra sentencia, testimonio de la cual será remitido en su momento a la oficina de origen a los efectos legales, junto con el expediente administrativo, en su caso, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.
PUBLICACIÓN.- Leída y publicada ha sido la anterior Sentencia por el Magistrado Ponente en la misma, Ilmo. Sr. Don JESUS N. GARCIA PAREDES, estando celebrando Audiencia Pública la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional; certifico
martes, 29 de abril de 2014
Tipos de gravamen de la deuda tributaria del Impuesto sobre Sociedades (art. 28, DA 8.ª, DA 12.ª y DA 19.ª TRLIS)
Ref. CISS 34989/2008
Los tipos de gravamen aplicables en el
Impuesto sobre Sociedades vienen establecidos en el artículo
28 TRLIS. No obstante, la Ley
35/2006incorporó una nueva disposición adicional, la 8.ª, al TRLIS en
la que se prevé una reducción del tipo impositivo aplicable con carácter
general y del aplicable a las entidades dedicadas a la exploración, investigación
y explotación de yacimientos y almacenamientos subterráneos de hidrocarburos.
En particular dicha reducción fue de 2,5 puntos en los períodos impositivos que
se iniciaron a partir de 01-01-2007 y de otros 2,5 puntos adicionales para los
períodos impositivos que se iniciaron a partir de 01-01-2008.
Por otra parte, la LPGE
2010 introdujo una
nueva DA 12.ª, al TRLIS en la que se establece la
aplicación de una escala de dos tramos con tipos de gravamen reducidos, en los
períodos impositivos iniciados dentro de los años 2009, 2010 y 2011, para las
entidades que cumpliendo determinados requisitos, mantengan o creen empleo en
tales ejercicios. El Real
Decreto-ley 13/2010 modificó
la DA 12.ª TRLIS incrementando,
para los períodos impositivos iniciados dentro del año 2011 el tramo de base
imponible que tributa al tipo reducido previsto en la escala. Posteriormente el Real
Decreto-ley 20/2011 volvió
a dar nueva redacción a la DA 12ª. TRLIS al
objeto de extender su aplicación a los períodos impositivos iniciados dentro
del año 2012. La Ley
16/2012 vuelve a dar
nueva redacción a la DA 12ª. TRLIS extendiendo
también su aplicación a los períodos impositivos que se inicien dentro del año
2013. Finalmente, la LPGE
2014 ha extendido la
aplicación del tipo impositivo reducido por mantenimiento o creación de empleo
a los períodos impositivos que se inicien dentro del año 2014.
La Ley
11/2013, de 26 de julio, de medidas de apoyo al emprendedor y de
estímulo del crecimiento y de la creación de empleo, introdujo, con efectos
para los períodos impositivos que se inicien a partir de 01-01-2013, la DA 19.ª TRLIS en
la que se regula un tipo de gravamen reducido para las entidades de nueva creación, constituidas a partir de 01-01-2013,
que realicen actividades económicas.
ATENCIÓN El tipo de gravamen
reducido por mantenimiento o creación de empleo resulta aplicable a los
períodos impositivos iniciados en 2014.
Teniendo en cuenta las mencionadas modificaciones, los tipos de
gravamen a aplicar por los distintos sujetos pasivos del impuesto son los
siguientes:
· • Con carácter general:
- 30%
· • Empresas de reducida dimensión ( artículo 114 TRLIS ): aplicarán la siguiente escala salvo que
conforme al artículo
28 TRLISdeban tributar a un tipo diferente del general:
a) Por la parte de base imponible
comprendida entre 0 y 300.000
€, al tipo del 25%.
b) Por la parte de base imponible restante, al tipo del 30%.
Cuando el período impositivo tenga una duración inferior al año,
la parte de base imponible que tribute al 25% será la resultante de aplicar a
300.000 € la proporción en la que se encuentren el número de días del período
impositivo y 365 días, o la base imponible del período impositivo cuando ésta
fuese inferior.
· • Tipo de gravamen reducido por
mantenimiento o creación de empleo: En los períodos impositivos iniciados
dentro de los años 2009, 2010, 2011, 2012, 2013 y 2014 las entidades que
cumplan los requisitos que a continuación se detallarán, tributarán con arreglo
a la siguiente escala:
o
a) Por la parte de base imponible comprendida entre 0 y 120.202,41 €, al tipo del 20%.
En los períodos impositivos iniciados
dentro de los años 2011, 2012,
2013 y 2014 el tipo del 20%
se aplicará sobre la parte de base imponible comprendida entre 0 y 300.000 €
o
b) Por la parte de base imponible restante, al tipo del 25%
ATENCIÓN En los períodos
impositivos iniciados dentro del año 2014 el tipo del 20% resulta aplicable a
la parte de base imponible comprendida entre 0 y 300.000 €.
Cuando el período impositivo tenga una duración inferior al año,
la parte de base imponible que tribute al 20% será la resultante de aplicar a
120.202,41 € cuando se trate de períodos impositivos iniciados dentro de los
años 2009 y 2010, o a 300.000 € cuando se trate de períodos impositivos
iniciados dentro de los años 2011, 2012, 2013 y 2014, la proporción en la que
se encuentren el número de días del período impositivo y 365 días, o la base
imponible del período impositivo cuando ésta fuese inferior.
La aplicación de la escala anterior estará condicionada al
cumplimiento de los siguientes requisitos, que se analizará de forma
independiente en cada uno de los períodos impositivos iniciados dentro de los
años 2009, 2010, 2011, 2012, 2013 y 2014:
o
a) Que se trate de entidades cuyo importe neto de la cifra de
negocios en el período
impositivo en el que se va a aplicar el tipo de gravamen reducido, sea inferior a 5 millones de euros.
El volumen de negocios establecido como
límite se refiere al del grupo de sociedades en su conjunto, entendido el grupo
en el sentido del artículo
42 CCo, con independencia de la residencia y de la obligación de
formular cuentas anuales consolidadas, y a las personas ligadas por vínculos de
parentesco en línea directa o colateral, consanguínea o por afinidad hasta el
segundo grado inclusive, que se encuentren en relación a entidades de las que
sean socios en alguno de los casos a que se refiere el artículo
42 CCo.
Cuando la entidad sea de nueva creación, o algunos de los períodos
impositivos en los que se pretenda la aplicación del tipo de gravamen reducido
tenga una duración inferior al año, o bien la actividad se hubiera desarrollado
durante un plazo también inferior al año, el importe neto de la cifra de
negocios se elevará al año.
La exigencia de un importe neto de la
cifra de negocios para la aplicación de la escala reducida parece excluir la
posibilidad de aplicar dicha escala a aquellas entidades que no desarrollen una
actividad económica. En este sentido deben traerse a colación los argumentos
esgrimidos tanto por el TEAC como por la DGT para concluir que no resulta
aplicable el régimen de las empresas de reducida dimensión a las entidades que
no desarrollen una actividad económica (Ver
comentario relacionado).
o
b) Que la plantilla
media del período impositivo
en el que se va a aplicar el tipo de gravamen reducido sea inferior a 25 empleados.
o
c) Que se trate de sujetos pasivos que con arreglo al artículo
28 TRLIS deban
tributar al tipo general de
gravamen, o bien de sujetos
pasivos que pudieran aplicar la escala
de gravamen de las empresas de reducida dimensión.
o
d) Requisito de mantenimiento o creación
de empleo; durante los doce meses siguientes al inicio del período impositivo
en el que se va a aplicar el tipo de gravamen reducido, la plantilla media de
la entidad no puede ser inferior a la unidad y, además, tampoco puede ser
inferior a la plantilla media de los doce meses anteriores al inicio del primer
período impositivo que comience a partir de 1 de enero de 2009. En el supuesto
de entidades cuyo ejercicio económico sea coincidente con el año natural y
siempre que la plantilla media en cada ejercicio no sea inferior a la unidad,
deberán comparar en cada uno de los ejercicios 2009, 2010, 2011, 2012, 2013 y
2014, la plantilla media de los mismos con la plantilla media del ejercicio
2008 de forma que en aquellos ejercicios en los que la plantilla media no sea
inferior a la del ejercicio 2008, y siempre que se cumplan los restantes
requisitos, podrán aplicar el tipo de gravamen reducido.
Si la entidad se hubiera constituido
dentro del plazo de los 12 meses anteriores al primer período impositivo
iniciado a partir de 1-01-2009 (en el caso de entidades cuyo ejercicio
económico sea coincidente con el año natural, entidades que se hayan
constituido en 2008), se tomará la plantilla media que resulte de "ese período". La redacción del precepto plantea
dudas de si la referencia que efectúa a "ese
período" debe entenderse
realizada al período de los doce meses anteriores o a la duración del período
impositivo iniciado en 2008. Así por ejemplo, en el caso de una entidad con
ejercicio económico coincidente con el año natural que se hubiera constituido
el 01-10-2008, surge la duda de si se tomará el promedio de plantilla
correspondiente al período comprendido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre
de 2008, o bien el promedio de plantilla correspondiente al período comprendido
entre el 01-10 y el 31-12-2008. Teniendo en cuenta que dicho promedio de
plantilla es el que va a servir de base para determinar la procedencia o no de
aplicar el tipo de gravamen reducido en cada uno de los períodos impositivos
iniciados en 2009, 2010, 2011, 2012, 2013 y 2014, la aclaración de la duda
comentada resulta de máximo interés. Tal y como está redactada la norma,
entendemos que la misma se está remitiendo al plazo de los doce meses
anteriores al inicio del primer período impositivo que comience a partir de
01-01-2009, con independencia de la duración que hubiera tenido dicho período
impositivo. De esta forma, una entidad que se hubiera contituido el 01-10-2008
y que hubiera contratado desde el inicio a una persona a jornada completa, la
plantilla media del ejercicio 2008 a considerar a efectos de la aplicación del
tipo de gravamen reducido en 2009, 2010, 2011, 2012, 2013 y 2014 sería de 0,25
empleados. Si por el contrario entendiéramos que la norma se está refiriendo a
la plantilla media del período impositivo iniciado en 2008, en función de la
duración del mismo, la plantilla media a considerar a los mismos efectos sería
de 1 empleado.
Cuando la entidad se haya constituido a partir del 01-01-2009,
deberán tenerse en cuenta las siguientes reglas especiales:
§
- Se considerará que la plantilla media de
los doce meses anteriores al primer período impositivo iniciado a partir de
dicha fecha es cero.
§
- Dado que en tales supuestos la plantilla
media del período de comparación es cero, el único requisito que ha de
cumplirse en cuanto al mantenimiento o creación de empleo, es que la plantilla
media sea, al menos, igual a la unidad. Ahora bien, debe tenerse en cuenta que
la norma exige que la plantilla media no sea inferior a la unidad en los doce
meses siguientes al inicio del período impositivo, por lo que en el ejercicio
en que se constituya la entidad la plantilla media que habrá de tomarse en
consideración será la correspondiente al período transcurrido entre la
constitución de la entidad y los doce meses posteriores. Así una entidad que se
constituyera el 1 de junio de 2014, debería calcular la plantilla media del
período comprendido entre el 01-06-2014 y el 31-05-2015 para determinar si en
el primer período impositivo (01-06-2014 a 31-12-2014) puede o no aplicar el
tipo de gravamen reducido, pudiendo plantearse las siguientes hipótesis:
§
a. La plantilla media en los doce meses
siguientes al inicio del primer período impositivo es igual o superior a la
unidad; cumpliendo los restantes requisitos, la entidad podrá aplicar en el
primer período impositivo el tipo de gravamen reducido. No obstante podría
darse el supuesto de que en el momento de presentar la declaración del Impuesto
correspondiente al primer período impositivo no hubieran transcurrido los doce
meses que han de considerarse para el cálculo de la plantilla media. Sería el
caso, por ejemplo, de una entidad con ejercicio económico coincidente con el
año natural que se constituya después del 25 de julio de 2009, 2010, 2011,
2012, 2013 o 2014. En tal caso y conforme a lo dispuesto en el último párrafo
del apartado 2 de la DA 12.ª, la entidad podría
aplicar el tipo de gravamen reducido en la autoliquidación del primer período
impositivo sin perjuicio de que, de no confirmarse que la plantilla media
alcanzara, al menos, la unidad procediera, bien en la forma que se indicará en
el párrafo siguiente, bien a la regularización en el ejercicio en que se
produzca el incumplimiento (el segundo) de la cuota dejada de ingresar por la
aplicación indebida del incentivo fiscal (5% de la base imponible) más los
correspondientes intereses de demora.
§
b. La plantilla media en los doce meses
siguientes al inicio del primer período impositivo es superior a cero e
inferior a la unidad; el sujeto pasivo podrá aplicar el tipo de gravamen
reducido en el primer período impositivo si bien condicionado a que en los doce
meses posteriores a la conclusión de ese período impositivo la plantilla media
no sea inferior a la unidad. Por ejemplo, en el caso de una entidad con
ejercicio económico coincidente con el año natural que se constituyera el 1 de
mayo de 2014, procedería la aplicación del tipo de gravamen reducido en el
primer período impositivo si la plantilla media del período comprendido entre el
1-05-2014 y el 30-04-2015 es superior a cero e inferior a la unidad, siempre y
cuando la plantilla media del período comprendido entre el 1-01-2015 y el
31-12-2015 fuera igual o superior a la unidad. Si aplicara el tipo de gravamen
reducido en el primer período impositivo y finalmente la plantilla media del
período 01-01-2015 a 31-12-2015 fuera inferior a la unidad deberá ingresar
junto con la cuota de este último período impositivo, el importe resultante de
aplicar el 5% a la base imponible del primer período impositivo, además de los
intereses de demora.
§
c. La plantilla media en los doce meses
siguientes al inicio del primer período impositivo es igual a cero; no
procederá la aplicación en el mismo del tipo de gravamen reducido. Teniendo en
cuenta que como se ha expuesto anteriormente, puede suceder que en el momento
en que finalice el plazo de presentación de la declaración del primer período
impositivo, no haya concluido el plazo de doce meses a considerar para el
cálculo de la plantilla media, si el sujeto pasivo pudiera estimar
razonablemente que la plantilla media va a ser igual o superior a la unidad o
inferior pero superior a cero, podría aplicar el tipo de gravamen reducido en
el primer período impositivo sin perjuicio de que si finalmente la plantilla
media fuese cero procediera a efectuar la regularización correspondiente.
Para el cálculo de la plantilla media de la entidad se tomarán las
personas empleadas, en los términos que disponga la legislación laboral,
teniendo en cuenta la jornada contratada en relación con la jornada completa.
Finalmente concluye el precepto señalando
que la escala de tipos de gravamen reducidos no será de aplicación en la
cuantificación de los pagos fraccionados que se realicen bajo la modalidad
prevista en el artículo
45.3 TRLIS (sobre base
imponible).
§
• Sociedad que tiene por objeto social la
gestión de nóminas y seguros sociales, el asesoramiento fiscal, contable,
laboral, económico-financiero, jurídico y empresarial. Dicha actividad es
llevada a cabo por los dos
administradores solidarios de
la sociedad, los cuales son, a su vez, socios únicos de la mercantil, siendo
cada uno de ellos titulares del 50% del capital social. De acuerdo con lo
dispuesto en el artículo
1.2.c) de la Ley
20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del trabajo autónomo, no
tendrían la consideración de trabajadores por cuenta ajena "Quienes
ejerzan las funciones de dirección y gerencia que conlleva el desempeño del
cargo de consejero o administrador, o presten otros servicios para una sociedad
mercantil capitalista, a título lucrativo y de forma habitual, personal y
directa, cuando posean el control efectivo, directo o indirecto de aquella, en
los términos previstos en la DA
27.ª del Texto
Refundido de la Ley General de la Seguridad Social aprobado por Real
Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio". De acuerdo con
esta última disposición, se entenderá, en todo caso, que se produce tal
circunstancia cuando las acciones o participaciones del trabajador supongan, al
menos, la mitad del capital social. Dado que en el caso plantado concurren
estas condiciones en las dos personas que prestan servicios a la sociedad, se
entenderá que a efectos
fiscales la plantilla es nula y,
por tanto, no se cumpliría el requisito de mantenimiento o creación de empleo a
que se refiere la DA 12.ª TRLIS (DGT
V1065-10 de 20-05-2010).
§
• En los supuestos en que la entidad
calcule sus pagos fraccionados sobre la base del período a que se
refiere cada uno de los pagos a cuenta, la escala de gravamen prevista en la DA 12.ª TRLIS no
será de aplicación a la hora de cuantificar el tipo de gravamen aplicable a los
mismos, sin perjuicio de que fuese aplicable dicha escala en la liquidación del
Impuesto sobre Sociedades del período impositivo de cumplirse los requisitos
exigidos en dicha DA 12.ª TRLIS (DGT
V1360-10 de 17-06-2010).
§
• En una consideración general del supuesto
planteado, en el que el cónyuge
o los familiares antes
referidos del empresario ejercen su actividad en la empresa individual, o en
las citadas sociedades en las que tienen el control, que en principio tendrán
la consideración de trabajadores por cuenta propia, salvo que se demuestre su
condición de trabajadores por cuenta ajena, esto es, que están vinculados al
empresario o a la sociedad por una relación laboral, ejerciendo su actividad
con las notas definidoras del trabajo por cuenta ajena: voluntariedad,
remuneración, ajenidad y dependencia (DGT
V1472-10 de 28-06-2010).
§
• De acuerdo con lo dispuesto en el artículo
1.2.c) de la Ley
20/2007, de 11 de Julio, del Estatuto del trabajador autónomo, no
tendrían la consideración de trabajadores por cuenta ajena "quienes
ejerzan las funciones de dirección y gerencia que conlleva el desempeño del
cargo de consejero o administrador, o presente otros servicios para una
sociedad mercantil capitalista, a título lucrativo y de forma habitual,
personal y directa, cuando posean el control efectivo, directo o indirecto de
aquella en los términos previstos en la disposición vigésima séptima del Texto
Refundido de la Ley General de la Seguridad Social aprobado por Real
Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de Junio." De acuerdo con
esta última disposición, se entenderá, en todo caso, que se produce tal
circunstancia cuando las acciones o participaciones del trabajador supongan, al
menos, la mitad del capital social. En el presente caso los socios son titulares del 33,33% del capital
social, por tanto tendrían que probar que no tienen el control de la sociedad,
puesto que en otro caso no tendrían la consideración de trabajadores por cuenta
ajena, lo cual supondría que a efectos fiscales la plantilla sería nula y, por
tanto, no se cumpliría el requisito de mantenimiento o creación de empleo a que
se refiere ladisposición adicional duodécima del TRLIS. No
obstante, la naturaleza laboral o no de la relación entre la empresa y sus
empleados va a depender de las relaciones existentes entre ambas partes y de
las circunstancias específicas que concurren en los servicios prestados en cada
caso concreto, de acuerdo con la legislación laboral, por lo que dicha
determinación es ajena a las competencias de este Centro Directivo (DGT
V2141-10 de 28-09-2010).
§
• No se entenderá que una trabajadora que
se encuentre de baja por
maternidad determina una
reducción de plantilla de la entidad consultante, en la medida que tenga la
condición de empleado a efectos de la legislación laboral. Respecto del
trabajador que sea contratado para su sustitución, lógicamente se tendrá en
cuenta para el cálculo de la plantilla media del período. En su cómputo, se
ponderará el tiempo durante el cual haya prestado servicios a la entidad con
posterioridad a su contratación de acuerdo con las condiciones previstas en la DA 12ª del TRLIS (DGT
V2334-10 y V2335-10
de 27-10-2010).
§
• En el presente caso, al ser el trabajador
titular de más de la mitad del capital social de la entidad consultante, (el
100%) concurrirían las circunstancias señaladas en el artículo
1.2.c) de la Ley
20/2007 de 11 de Julio, y por tanto se entenderá que a efectos
fiscales la plantilla es nula, y en consecuencia, no se cumpliría con el
requisito de mantenimiento o creación de empleo a que se refiere la DA 12.ª TRLIS (DGT
V0718-11 de
21-03-2011).
§
• Trabajadores que tienen la jornada reducida durante una parte del año en
aplicación del expediente de
regulación de empleo; la consideración del trabajador afectado por dichas
medidas como trabajador en situación de desempleo parcial determina que se
considere como jornada correspondiente al trabajador, a efectos de lo dispuesto
en la disposición adicional duodécima del TRLIS, la jornada reducida, por la
parte del año a la que se extienda la reducción (DGT
V1868-13 de 6-6-2013).
§
• Trabajadoras que han solicitado la reducción de jornada por
cuidado de hijo que establece
el artículo
37.5 del Estatuto de los Trabajadores; si la normativa laboral
vigente lleva a cabo una igualación o equiparación entre el contrato con
jornada reducida en tales supuestos y el establecido a jornada completa se
cumplirá el requisito exigido, en caso contrario, al incumplirse uno de los
requisitos establecidos en la Disposición Adicional Duodécima, no sería de
aplicación la misma (DGT
V1868-13 de 6-06-2013).
· • Tipo de gravamen reducido para entidades de nueva creación:
Las entidades de nueva creación, constituidas a partir de 01-01-2013,
que realicen actividades económicas tributarán, en el primer período impositivo
en que la base imponible resulte positiva y en el siguiente, con arreglo a la
siguiente escala, excepto que conforme a lo dispuesto en el artículo 28 TRLIS
deban tributar a un tipo inferior:
o
a) Por la parte de base imponible
comprendida entre 0 y 300.000
€, al tipo del 15%.
o
b) Por la parte de base imponible restante, al tipo del 20%.
Cuando el período impositivo tenga una duración inferior al año,
la parte de base imponible que tributará al tipo del 15% será la resultante de
aplicar a 300.000 € la proporción en la que se hallen el número de días del
período impositivo entre 365 días, o la base imponible del período impositivo
cuando esta fuera inferior.
Cuando sea de aplicación la modalidad de
pago fraccionado sobre base imponible (artículo
45.3 TRLIS), no se aplicará la escala anterior en la cuantificación
de los pagos fraccionados.
A efectos de la aplicación de la escala con tipos de gravamen
reducidos, no se entenderá iniciada una actividad económica en los siguientes
supuestos:
o
a) Cuando la actividad económica hubiera
sido realizada con carácter previo por otras personas o entidades vinculadas en
el sentido del artículo
16 TRLIS y
transmitida, por cualquier título jurídico, a la entidad de nueva creación.
o
b) Cuando la actividad económica hubiera
sido ejercida, durante el año anterior a la constitución de la entidad, por una
persona física que ostente una participación, directa o indirecta, en el
capital o en los fondos propios de la entidad de nueva creación superior al 50%.
Por último, tampoco podrán aplicar la
escala de tipos de gravamen reducidos aquellas entidades que aun creándose a
partir de 01-01-2013, desde su creación, formen parte de un grupo en los
términos previstos en el artículo
42 CCo por cuanto la
norma de manera expresa dispone que tales entidades no tendrán la consideración
de entidades de nueva creación.
• La entidad se constituyó el 11 de diciembre de
2012, sin perjuicio de darse de alta
en el censo de empresarios profesionales y retenedores en enero de 2013 e iniciar sus operaciones en el citado
mes. Por tanto, la entidad consultante no podrá aplicar la escala de gravamen
prevista en la DA 19.ª del TRLIS para entidades de nueva creación, puesto que la citada Disposición se
refiere exclusivamente a entidades constituidas a partir del 1 de enero de 2013
(DGT
V1684-13 de 21-05-2013).
· • Tipo del 25%:
o
a) Las Mutuas de Seguros Generales, las Entidades de Previsión
Social y las Mutuas de Accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la
Seguridad Social que cumplan los requisitos establecidos por su normativa
reguladora.
o
b) Las Sociedades de Garantía Recíproca y las Sociedades de
Refianzamiento reguladas en la Ley
1/1994, de 11 de marzo, sobre el Régimen Jurídico de las Sociedades
de Garantía Recíproca, inscritas en el registro especial del Banco de España.
o
c) Las Sociedades cooperativas de crédito y cajas rurales.
Estos tipos no son aplicables a la base imponible correspondiente a los
resultados extracooperativos definidos en la Ley
20/1990, a los que se aplicará el tipo general.
o
d) Los colegios profesionales, las asociaciones empresariales,
las cámaras oficiales y los sindicatos de trabajadores.
• La plusvalía obtenida por un Colegio Profesional en la venta de su sede social tributa
al tipo del 25% (DGT 27-11-2001).
o
e) Las entidades sin fines lucrativos a las que no sea de
aplicación el régimen fiscal establecido por la Ley
49/2002, de 23 de diciembre.
o
f) Los Fondos de Promoción de Empleo constituidos al amparo del artículo
22 de la Ley
27/1984, de 26 de julio, sobre Reconversión y Reindustrialización.
o
g) Las uniones, federaciones y confederaciones de cooperativas.
o
h) Las comunidades titulares de montes vecinales en mano común
reguladas en la Ley
55/1980 (Ley
50/1998, de 30 de diciembre).
o
i) La Entidad de Derecho público Puertos del Estado y las
Autoridades Portuarias.
o
o
j) Los partidos políticos, federaciones, coaliciones o
agrupaciones de electores (artículo
11 Ley Orgánica 8/2007, de 4 de julio, sobre financiación de los
partidos políticos).
· • Tipo del 20%: las sociedades cooperativas fiscalmente
protegidas, excepto por lo que se refiere a los resultados extracooperativos,
que tributarán al tipo general.
· • Tipo del 10%: las entidades que reúnan los requisitos
para disfrutar del régimen fiscal establecido en la Ley
49/2002, de 23 de diciembre, de entidades sin fines lucrativos y de
los incentivos fiscales al mecenazgo.
· • Tipo del 1%:
o
a) Las SIMCAV reguladas por la Ley
35/2003, de 4 de noviembre, de Instituciones de Inversión Colectiva,
cuyo número de accionistas no sea inferior a 100.
o
b) Los Fondos de Inversión de carácter financiero regulados por
la Ley
35/2003, de 4 de noviembre, cuyo número de partícipes no sea
inferior a 100.
o
c) Las Sociedades y Fondos de Inversión Inmobiliaria regulados
por la Ley
35/2003, de 4 de noviembre, que con el carácter de instituciones de
inversión colectiva no financieras tengan por objeto social exclusivo la
inversión en cualquier tipo de inmuebles urbanos para su arrendamiento. Estos
inmuebles han de permanecer en el patrimonio de la entidad durante tres años,
al menos, a partir de su adquisición, salvo autorización especial de la
Comisión del Mercado de Valores. La transmisión de estos inmuebles antes del
indicado plazo de tres años determinará que la renta derivada de esta
transmisión tributará al tipo general; además, junto a la cuota del período
impositivo en que se produzca tal transmisión, la entidad deberá regularizar la
tributación de las rentas de los ejercicios anteriores derivadas de estos
inmuebles, ingresando la diferencia resultante entre el tipo general de
gravamen aplicado a las mismas y el tipo del 1% a que han tributado.
Se condiciona la aplicación del tipo del 1% a estas entidades a
que sus estatutos prevean la no distribución de dividendos.
Su número mínimo de accionistas o partícipes es de 100.
o
d) También tributarán a este tipo reducido del 1% las
Sociedades y Fondos de Inversión Inmobiliaria que, además de reunir los
requisitos anteriores, desarrollan la actividad de "promoción
inmobiliaria" de viviendas para dedicarlas exclusivamente al arrendamiento
siempre que:
§
- Las inversiones en inmuebles afectos a
esta actividad no superen el 20% del total del activo de la entidad.
§
- Debe llevarse un registro contable que
permita separar las rentas derivadas de cada vivienda adquirida o promovida.
§
- Los inmuebles
promovidos por la entidad
deben permanecer arrendados u ofrecidos en arrendamiento por la entidad durante
un período mínimo de siete años. El incumplimiento de este requisito determina
que la plusvalía producida en la transmisión tributará al tipo general del
Impuesto; y además se deberá regularizar la tributación de las rentas de los
ejercicios anteriores derivadas de estos inmuebles, ingresando la diferencia
resultante entre el tipo general de gravamen aplicado a las mismas y el tipo
del 1% a que han tributado.
o
e) El fondo de regulación de carácter público del mercado
hipotecario, establecido en el artículo
25 de la Ley
2/1981, de 25 de marzo, de Regulación del Mercado Hipotecario.
· • Las entidades que se dediquen a la
exploración, investigación y explotación de yacimientos y almacenamientos
subterráneos de hidrocarburos en los términos establecidos en la Ley
34/1998 aplicarán el
tipo impositivo del 35%.
Las actividades relativas al refino y cualesquiera otras distintas
de las de exploración, investigación, explotación, transporte, almacenamiento,
depuración y venta de hidrocarburos extraídos, o de la de almacenamiento
subterráneo de hidrocarburos propiedad de terceros, quedarán sometidos al tipo
general de gravamen.
Las entidades que desarrollen exclusivamente la actividad de
almacenamiento de hidrocarburos propiedad de terceros tributan al 35%.
· • Tipo del 0%: las SOCIMI y demás entidades que opten
por la aplicación del régimen fiscal especial regulado en la Ley
11/2009tributarán al tipo del 0%. No obstante, determinadas rentas
de las obtenidas por estas entidades se gravan al tipo general de gravamen.
Además, los dividendos o participaciones en beneficios distribuidos a socios
cuya participación en el capital social de la entidad sea igual o superior al
5%, cuando dichos dividendos, en sede de sus socios, estén exentos o tributen a
un tipo de gravamen inferior al 10%, quedan sometidos a un gravamen especial
del 19%.
· • Tipo del 0%: los Fondos de Pensiones regulados por el Real
Decreto Legislativo 1/2002 por
el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de regulación de los Planes y
Fondos de Pensiones.
· • Las entidades
ZEC conforme a lo establecido
en el artículo
43 de la Ley
19/1994, de 6 de julio, tributan al tipo especial del 4% por la
parte de base imponible imputable a las operaciones realizadas en el ámbito
geográfico de la ZEC (Ver
Capítulo Las Islas Canarias).
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