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jueves, 27 de octubre de 2011

La banca española era titular de 86.670 millones de euros en créditos concedidos a las Administraciones Públicas ¿Qué valor tienen dichos créditos?


No hay nada como hablar con unos y otros para pulsar el sentir general de un determinado sector. La banca española está deprimida. Pone un circo y le crecen los enanos. Se siente abandonada por el ejecutivo, condenada por la sociedad, herida por un entorno terrible y apuntillada por la presión internacional, que busca cabezas de turco que distraigan la atención. No entiende que, a estas alturas de la película, tenga que pelear porque se incluyan las obligaciones necesariamente convertibles en las ratios de capital o que la provisión genérica quede al margen del cómputo de solvencia cuando no deja de ser una protección frente al deterioro del patrimonio neto. Tampoco se explica que les quieran obligar, mediante la captación de recursos reales, a hacer frente a un ajuste contable del valor de sus posiciones en deuda soberana española, que aún cuenta con un rating de doble A y que acumularon incentivados por el propio Gobierno y la financiación barata del BCE. Pena, tengo pena…
Es precisamente la concreción final de esta última propuesta la que están siguiendo los banqueros con mayor atención. No solo por las obligaciones que lleva aparejadas en términos de captación de recursos y reducción de tamaño del balance, sino por las implicaciones que tiene para otros elementos del activo.
Y es que –piensan- puede ser que a algún iluminado se le ocurra hacer un recorrido por nuestras entidades financieras y descubrir partidas equivalentes a las carteras de renta fija pública en términos de deudor final, Administración Pública en sus distintos escalones; ausencia de consumo de capital para el cálculo de la ponderación por riesgo; o exclusión de cualquier tipo de contingencia asociada a su evolución futura por el falso motivo de que los gobiernos siempre pagan. Un axioma que solo es válido para aquellas naciones que controlan su política monetaria y, por ende, son dueños de la maquinita de hacer esos papelitos con teórico valor fiduciario llamados billetes. Pero no para las que han delegado tal potestad en un tercero sometido al yugo de un estado fuerte de circunstancias económicas antagónicas a quien necesita tal tabla de salvación, léase BCE-Alemania. Un genio el supervisor.
Pues bien, a cierre del pasado mes de agosto, la banca española era titular de 86.670 millones de euros en créditos concedidos a las Administraciones Públicas. Para las lumbreras de Basilea, responden a las características de solvencia teórica plena y ausencia de provisiones a las que hemos hecho referencia con anterioridad. Así lo entienden los bancos y cajas:apenas 400 son contabilizados como dudosos de acuerdo con el Cuadro 4.99 del Boletín estadístico del Banco de España. Su volumen total supone menos del 5% de la financiación concedida al sector privado de la economía. Pero que tiene a las instituciones patrias en un sin vivir.
Y es que buena parte de los destinatarios finales de dichos fondos son entes regionales y locales cuyas finanzas distan mucho de ser las más saneadas a día de hoy. Cuando carecen del dinero necesario para pagar servicios básicos como la sanidad o la limpieza, pensar que van a hacer del abono de lo debido a los bancos una prioridad es ilusorio. De hecho, tras doblar la exposición en importe desde finales de 2007 a abril de este año -frente al estancamiento de la actividad con particulares- se percibe un estancamiento en los últimos meses (Cuadro 4.1). El cierre del grifo administrativo está en el origen de los llamados "bonos patrióticos", comercializados entre sus clientes a cambios de jugosas comisiones por... esa banca que no quiere tal posición en su balance. Pena, tengo pena...
¿Qué valor tienen dichos créditos? Aceptemos como válido, por más que sea discutible, que es razonable aplicar un recorte a las posiciones de bonos españoles en el balance de nuestras instituciones. En términos puramente intelectuales da igual que sea del 2% o del 20%, no así a efectos prácticos obviamente. Lo importante es la aceptación colectiva de que no se trata de un valor seguro. Vale.
Si el criterio es correcto para títulos con garantía estatal, líquidos y con cotización diaria, sujetos a la protección más o menos acertada de unos seguros de crédito que también se negocian en los mercados, cuánto más para ese otro riesgo ilíquido y desguarnecido que depende de deudores que en ocasiones ya se han declarado en bancarrota, cuyas posibilidades de cumplimiento en tiempo y forma son más que limitados y para los que el aval tradicional del estado no tiene valor, tal y como queda acreditado en la discusión primera sobre la capacidad de éste para hacer frente a sus pagos (el desglose por regiones es recogido por elCuadro 4.29, Cataluña se lleva la palma).
En algún despacho comunitario podrían pensar, en un momento dado y como quien no quiere la cosa, que siendo así estaría justificado aplicar a esos 86.670 millones (de los que 2.400 corresponden al ICO, Cuadro 4.11un recorte a la griega del 30%, para empezar. Simplemente haciendo una extrapolación de lo que ha estado sobre la mesa de los líderes europeos a las características de estos créditos. Y a más de uno le parecería poco. Con toda seguridad el argumentario para este ajuste sería mucho más extenso y razonado del que se proponía para bajar el valor de la deuda soberana ya en mercado.
Un recorte de este tipo supondría, para las cuentas de las entidades, alrededor de 26.000 millones de euros, esto es: un 11% del capital y reservas del sistema a agosto (232.014 según el Cuadro 4.7). Y vuelve a remar otra vez, querido banquero. Recapitaliza que algo queda. Y es quedeterminadas concesiones, por nimias que sean, pueden abrir la puerta a consecuencias indeseadas. No aprenderán. El rezo delVirgencita, virgencita que me quede como estoy se ha convertido en letanía bancaria de moda. Necesitan un milagro para que así sea. No parece que vayan a dejar que ocurra. Pena, tengo pena, pena de perderte...

Santander, BBVA, Bankia, CaixaBank y Popular acaparan la cuarta parte de los 106.000 millones en que Bruselas cifra la recapitalización de la banca europea


Nuevo mazazo para la banca española. La Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) publicó ayer el reparto de los 106.447 millones con que necesita recapitalizarse la banca europea, según sus estimaciones. El desglose deja a España como la gran perjudicada, pues las cinco grandes entidades españolas (Santander, BBVA, Bankia, CaixaBank y Popular) necesitan, según sus cálculos, recapitalizarse con 26.161 millones de euros. El Gobierno español no ha logrado que, en primera instancia, se atendiera su petición de que se computasen las obligaciones convertibles con acciones como capital y, aunque ha arrancado una promesa al respecto, la foto que ayer publicó la EBA muestra que la banca española es la segunda que más capital necesita de toda Europa, solo por detrás de la banca griega.
Los convertibles rebajarán en unos 10.000 millones la cifra española
Las entidades presentarán un plan de recapitalización al Banco de España
La depreciación de la deuda supone 6.290 millones para los cinco bancos
Santander y BBVA concentran el 80% del total, según los cálculos de EBA
Las entidades españolas acaparan una cuarta parte del total europeo. Y eso a pesar de que esta vez solo se han tenido en cuenta a cinco entidades, entre ellas algunas de las consideradas más fuertes de España, de un total de 70 para toda Europa. En contraste, la EBA calcula que los 13 principales bancos alemanes solo necesitan recapitalizarse con 5.184 millones.
Esas cifras provisionales son las que necesitarían las entidades para lograr un 9% de capital de máxima calidad (core tier 1) tras valorar a precio de mercado la cartera de deuda soberana. De los 26.161 millones que necesitaría la banca española, 6.290 millones corresponden al ajuste a precio de mercado de la deuda, que en el caso español ha supuesto un descuento "menor del 3%" con respecto a su valor nominal, según una nota del Gobierno español.
La EBA tiene previsto publicar las cifras definitivas a lo largo de noviembre, una vez se conozcan los datos de las entidades al cierre del tercer trimestre. La banca tiene hasta junio de 2012 para alcanzar estas necesidades de capital, y para ello deberá presentar al Banco de España un plan de recapitalización antes de final de este año.
En realidad, una parte del camino ya está hecho, pues la factura española está en realidad inflada. Los bancos españoles tienen unos 9.500 millones en obligaciones necesariamente convertibles en acciones que acabarán computándose y tampoco está claro si otros 2.000 millones del BBVA convertidos en julio se han tenido en cuenta, pues el análisis se ha hecho con las cifras de junio.
El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, tiene previsto enviar una carta al Ecofin -el consejo de ministros de Finanzas- para que incluya los bonos convertibles en el cómputo de necesidades de capital, lo que reduciría la cifra española en 9.000 millones, según los cálculos del Gobierno español (podrían ser hasta 11.500 millones, si no se han contado los bonos del BBVA ya convertidos).
Lo curioso es que los cálculos de la EBA señalan que las dos entidades españoles que necesitan más capital son el Santander y el BBVA, según fuentes conocedoras de las pruebas. Entre los dos concentran cerca del 80% de las necesidades y, sin embargo, ambas tienen claro que no necesitan apelar al mercado, pues en junio tenían 9.000 millones de convertibles y su capacidad de generación de resultados y fondos propios en un año supera los 12.000 millones. Con ello, ambas cubrirían el grueso de la recapitalización que se exige a España. La metodología de la EBA ha castigado a las entidades españolas que, por su modelo de negocio y los criterios españoles, tienen muchos más activos ponderados por riesgo en relación con su activo total.
El beneficio retenido, la generación de plusvalías, la aplicación de nuevos modelos internos de cómputo y la venta de activos son vías de recapitalización. El BBVA señaló ayer que puede disponer de 4.700 millones de capital extra sin recurrir siquiera a desinversiones, cuando sus necesidades de capital para cumplir con la EBA son del orden de los 4.000 millones. El Santander, que presenta hoy sus resultados, es el que tiene más bonos convertibles, por un importe cercano a los 7.000 millones y con vencimiento en octubre de 2012. Además, espera también reforzar su capital por esa vía de las plusvalías y los beneficios retenidos. Es probable que La Caixa tampoco necesite apelar a los mercados gracias a sus convertibles y a las plusvalías latentes en Telefónica y Repsol. Quienes pueden pasarlo peor son Bankia y el Banco Popular, aunque sus necesidades de capital no son muy grandes. El Popular ya pensaba acudir a los mercados para reforzar sus fondos propios con una emisión de bonos convertibles por 700 millones por su fusión con el Pastor, pero ahora esa cifra podría ser mayor.
La Unión Europea, además, ha acordado imponer restricciones a los dividendos y a los bonos de los ejecutivos hasta que las entidades alcancen el nivel de solvencia requerido, aunque la aplicación concreta de esos límites dependerá de las entidades y de la decisión de los supervisores nacionales.
Las necesidades de capital de la banca española solo se ven superadas por las de Grecia (30.000 millones). El tercer país es Italia (14.771 millones), seguido por Francia (8.844 millones) y Portugal (7.804 millones). Hay siete países (Gran Bretaña, Irlanda, Holanda, Finlandia, Hungría, Luxemburgo, y Malta) cuyos bancos no necesitan capital.
El país más afectado por la puesta a valor de mercado de la deuda soberana es Italia, con un impacto de 9.491 millones, seguido por España, con 6.290 millones. Ambos países han aceptado que se compute a precio de mercado la deuda que se tiene en la cartera a vencimiento, un activo en teoría libre de riesgo, lo que en el caso español se traduce en minusvalías que el Gobierno dice que son inferiores al 3%. En cambio, los bancos europeos pueden seguir contabilizando algunos activos tóxicos por su valor nominal y no su precio de mercado.
La publicación de las estimaciones de la EBA es consecuencia del acuerdo sobre capitalización de la banca al que llegaron los líderes europeos en la cumbre de ayer. El Consejo Europeo acordó poner el listón de capital de máxima calidad (core tier 1) en el 9% de sus activos ponderados por riesgo. Y para calcular las necesidades de los grandes bancos se medirá la exposición a la deuda pública al cierre del tercer trimestre de este año con un cómputo a valor de mercado. La decisión es valorar esa deuda a precio de mercado de esa fecha, cuando la prima de riesgo del bono español a 10 años era de 325 puntos básicos. Para las entidades españolas, eso supone reconocer minusvalías que la vicepresidenta española cifró la semana pasada en el 2%, aunque el recorte de valoración depende de cada entidad y de su cartera de deuda y cabe la posibilidad de que haya entidades que tengan plusvalías en algunos títulos y minusvalías en otros.
El ajuste de valoración de la deuda pública a precio de mercado ya se aplica en las carteras de negociación y en las de activos disponibles para la venta. La novedad es que ahora se aplicará también a la cartera a vencimiento. La decisión de crear ese colchón no supone una devaluación ni depreciación de la deuda -ni mucho menos una quita- sino el reconocimiento del valor de mercado de la misma a la hora de calcular las necesidades de capital. Dado que los nuevos bonos se emiten, por definición, a valor de mercado, la medida no tiene por qué disuadir de la compra de deuda española, pero sí que ha provocado que las necesidades de capital de la banca sean mayores.
En la propuesta de recapitalización de la banca se han incluido ciertas cautelas para evitar que los bancos vendan activos y cierren el grifo del crédito, lo que agravaría la crisis. El acuerdo señala que los supervisores, con el apoyo de la EBA, deberán asegurarse de que los planes para elevar el capital no llevan a un excesivo desendeudamiento y de que se mantiene del flujo de crédito.
El objetivo es que las entidades acudan al mercado a financiarse o, en su defecto, que lo hagan a través de ayudas estatales o del fondo de rescate. Tanto si las ayudas a la banca llegan de los Gobiernos como si llegan del fondo de rescate serán consideradas ayudas de Estado.
La UE estudiará también un mecanismo europeo coordinado de garantías que facilite la financiación de la banca.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Redistribución: ¿Hobbes o Rousseau?

de 

Aunque no me gusta hablar mucho de mi propia investigación en este blog, el reciente artículo de Pablo Brañasme da pie a comentar algo que acabo de terminar. Pablo se preguntaba por qué la gente que valora la suerte y no el esfuerzo prefiere la redistribución. Su contestación es que “ex post, los individuos evalúan sus resultados y dicen tener mala suerte. Como el desempeño no es verificable se alude a la mala fortuna pasada en vez de reconocer la falta de empeño.” Hoy voy a revisar otro par de experimentos, uno de ellos propio, que estudian de qué dependen nuestras preferencias por la redistribución.
El experimento, que llevamos a cabo con estudiantes de la universidad Pompeu Fabra con José Vicente Rodríguez Mora y Rosemarie Nagel intentaba averiguar si se podía conseguir algo parecido a un contrato socialrousseauniano en una sociedad experimental. En el experimento un grupo de nueve personas tiene que decidir si trabaja o si no trabaja. Cuando no trabaja, el individuo consigue una renta baja. Cuando trabaja, paga un coste idéntico para todo el mundo, y tiene una probabilidad de dos tercios de tener una renta alta, y una renta baja con un tercio de probabilidad. Una vez cada individuo observa si los esfuerzos dieron resultado, todo el grupo vota si quiere redistribuir la renta generada en el grupo o no. Si una mayoría vota a favor de la redistribución, ésta tiene lugar y la cantidad total conseguida por el grupo se distribuye a partes iguales. En caso contrario, cada individuo conserva el resultado de su esfuerzo individual. Este proceso se repite 50 veces.
La teoría no ayuda demasiado a predecir el resultado del experimento. Hay varios resultados teóricamente posibles, dependiendo de las expectativas. Imaginemos por un momento que los sujetos votan de manera estrictamente egoísta. Entonces se vota a favor de la redistribución si y solamente si se es pobre. En ese caso, si espero que todos los demás trabajen, lo más probable es que la mayoría sean ricos y voten contra la redistribución. Por tanto, mejor pago el coste de trabajar y si tengo mala suerte me aguanto. Pero si espero que la mayoría no trabaje, entonces votarán a favor de la redistribución y acabaré con lo mismo que los demás y mi esfuerzo no habrá servido para mucho, con lo que lo mejor es que no trabaje. El primer equilibrio, donde todos trabajan, es mejor que el segundo, pero en cuál estemos depende de lo que cada grupo espere que pase.
Hay otra posibilidad mejor, que requiere una especie de contrato social. Podemos trabajar todos y después votar a favor de la redistribución incluso si somos ricos. Así cuando tengamos mala suerte los demás velarán por nosotros. ¿Cómo evitar que alguien se aproveche de una situación así? Pues usando el hecho de que también hay un equilibrio bueno y otro malo; si todos trabajamos y luego ayudamos a los que no tuvieron suerte, en la última fase del juego todos trabajan. Y si alguien se desvió, todos esperamos el equilibrio malo en el que nadie trabaja. Este último contrato social es mucho más elaborado que los equilibrios anteriores y requiere un grado de coordinación notable, pero es tan bueno que vale la pena ver si nuestros jugadores consiguen llegar a él.
Los resultados del experimento se pueden ver en los gráficos que siguen. Cada uno de ellos representa la media de resultados en cinco períodos de una sesión experimental; el rombo azul es el número de personas que se esforzaron en el grupo, los triángulos las personas que votaron que sí a la redistribución, los cuadrados el número de pobres y las aspas representan el porcentaje de veces que hay redistribución en los cinco períodos que representa cada punto. En tres de los grupos, el 1.1, el 2.1 y el 5.2 se puede ver que el nivel de esfuerzo es bastante elevado hasta el final, y los que votan a favor de la redistribución son minoría. En los restantes grupos, hacia el final del experimento prácticamente no hay esfuerzo y los votos a favor de la redistribución son mayoría.

La siguiente tabla nos muestra para cada uno de los experimentos los porcentajes agregados de esfuerzo en cada sesión, y los patrones de voto en las mismas. Tenemos el porcentaje de voto a favor de la redistribución de los ricos (todos los cuales hacen esfuerzo, red/rich), de los pobres que han hecho esfuerzo (red/poor), y de los pobres que no han hecho esfuerzo (red/ no eff.), así como los porcentajes de redistribución efectiva y los pagos medios.

Como se puede ver, los pobres votan de manera casi unánime a favor de la redistribución, sea cual sea la causa de la pobreza (la mala suerte o la falta de esfuerzo). Los ricos, todos los cuales han tenido que hacer esfuerzo, votan en contra. No parece haber evidencia del contrato social complejo. La gente vota por su propio interés, y se acabó. Para asegurarnos de que esto era así a pesar de que los resultados son ya bastante claros, hicimos también alguna regresión buscando los determinantes del voto. Nos interesa saber, por ejemplo si el voto de los ricos depende de cuánta gente se esforzó. Esto es importante, porque el contrato social requiere que los ricos voten en contra de la redistribución cuando la pobreza es consecuencia de la pereza, pero a favor si es consecuencia de la mala suerte. En la tabla 5 del artículo, por ejemplo, mostramos que los ricos no reaccionan con su voto al número de personas que realizaron esfuerzo (el coeficiente de la variable n-effort es insignificante en todas las regresiones).
Para los que piensen que esto es algo peculiar de nuestra cultura patria o de nuestras actitudes, resulta muy interesante repasar los resultados de otro experimento, esta vez de Pedro Rey-Biel , Roman Sheremeta y Neslihan Uler. En ese experimento los sujetos primero trabajan en una tarea cuyo pago depende en parte del esfuerzo del individuo, y en parte de la suerte. Una vez han trabajado, los sujetos deciden si dar parte de lo ganado a otro de los miembros del grupo. Una de las cosas más interesantes del experimento es que a la hora de donar dinero, a algunos sujetos se les decía qué parte de la renta de los otros era debida a la suerte, y otros no recibían esta información. Otra faceta interesante es que el experimento se hizo tanto en Estados Unidos como en España y esto permite hacer comparaciones culturales.
Los resultados son los siguientes. Aunque en este experimento los ricos sí que redistribuyen algo, cosa más fácil que en el nuestro porque la decisión no es entre igualitarismo perfecto o no redistribución, lo importante es que, como en nuestro caso, lo que se da no depende del esfuerzo de los otros, sino solamente de su renta. Como dicen los autores (p. 12) describiendo la tabla 4: “las donaciones en el tratamiento en el que se da información a los sujetos decrecen con la renta del otro sujeto. Más sorprendentemente, controlando por la mala suerte, las transferencias son más altas para los sujetos con bajo esfuerzo.” Es interesante observar (tabla 3) que cuando tienen información acerca de las causas de la renta de los otros jugadores, los americanos y españoles son igualmente generosos.
Quizá la diferencia cultural más interesante es la que surge de las creencias. Los dos gráficos siguientes muestran lo que americanos y españoles creen que es el factor suerte en el resultado de alguien con mal resultado (figura 2) y alguien con buen resultado (figura 3). Cada columna es el porcentaje de gente en España (oscura) y América (clara) que cree en un valor de la suerte mayor que el real en un número determinado. Por tanto las columnas con números positivos indican la gente que cree que hubo mejor suerte de la real, y las columnas con números negativos indican que se cree en peor suerte de la real. Como se puede ver, para los que tuvieron malos resultados los americanos creen que su suerte fue mejor que los españoles. Y por tanto, los americanos atribuyen más parte de los malos resultados al poco esfuerzo. Lo contrario sucede con los buenos resultados, los americanos atribuyen más parte del resultado al mucho esfuerzo que los españoles. Esto me parece significativo porque se parece a lo que nos dicen encuestas sociológicas, como el World Values Survey. Curiosamente, en el experimento, los españoles aciertan más. En la vida real es posible que los dos tengan razón. Allí puede que pese más el esfuerzo y aquí más la suerte.

Mi conclusión general de esta evidencia es que el contrato social que subyace al estado del bienestar es frágil. Tenemos que procurar que se use bien para no estropearlo. Esto supone conseguir que de verdad paguen los que más tienen, gastar bien lo que se recaude y transferir solamente a los que de verdad hacen esfuerzos pero a los que la suerte no acompaña.

Hay que hacer algo para retirar a esta clase política. Son realmente egoistas, insolidarios y desechos de la política nacional


Los 'eurojetas' votan en contra de reducir sus 4.300 euros mensuales en gastos libres


No se tocarán los 4.300 euros en gastos libres, que se suman a sus 6.000 euros mensuales de sueldo

Periodista Digital / Agencias, 26 de octubre de 2011 a las 17:20
Los europarlamentarios de los 27 estados miembros votan nuevas medidas en la sesión del Parlamento. Julio 2011/>

Los europarlamentarios de los 27 estados miembros votan nuevas medidas en la sesión del Parlamento. Julio 2011

  • Los europarlamentarios de los 27 estados miembros votan nuevas medidas en la sesión del Parlamento. Julio 2011
  • Un empleado de banca entregando billetes de euro a un cliente.
  • En la imagen, unos billetes de euro.
  • En la imagen, unos billetes de euro.
  • Los europarlamentarios de los 27 estados miembros votan nuevas medidas en la sesión del Parlamento. Julio 2011
  • Un empleado de banca entregando billetes de euro a un cliente.
  • En la imagen, unos billetes de euro.
  • En la imagen, unos billetes de euro.
  • Los europarlamentarios de los 27 estados miembros votan nuevas medidas en la sesión del Parlamento. Julio 2011
  • Un empleado de banca entregando billetes de euro a un cliente.
  • En la imagen, unos billetes de euro.
  • En la imagen, unos billetes de euro.
El Europarlamento ha votado este miércoles los presupuestos comunitarios para 2012 y ha aprobado una subida del 5,23% respecto al de 2011.
La Eurocámara ha apostado por incrementar la dotación de las partidas de innovación y desarrollo, de fondos estructurales y de cohesión, así como también libertades, seguridad y justicia, en contra de otros departamentos como el de traducción.
Cada europarlamentario tiene a su disposición, además de los 6.000 euros mensuales de sueldo y de los complementos y dietas por desplazamiento, hoteles y viajes, 4.300 euros todos los meses para sus gastos que no tienen que justificar.
Según Miguel Portas, "algunos miembros del PE utilizan ese dinero para alquilar pisos en sus circunscripciones y recibir a electores, pero muchos otros lo suman de forma limpia a su sueldo y sin que conste fiscalmente como base imponible del mismo".
Portas, también autor de la propuesta fracasada de eliminar los vuelos en primera clase para ahorrar dinero, quería con esta propuesta averiguar "si los eurodiputados que propugnan la austeridad en sus países, hacen lo mismo cuando les toca su bolsillo. El objetivo no es el ahorro. Quiero comprobar si están dispuestos a renunciar aunque sea a un euro de su sueldo".
Congelación de dietas y reducción del 5% en viajes
Eso sí, la Eurocámara ha aprobado algunas de las medidas recogidas en el informe del eurodiputado portugués popular José Manuel Fernandes, que en el texto pedía apoyo a sus compañeros "para dar ejemplo de moderación".
Así, se ha aprobado reducir un 5% el coste de los viajes de los eurodiputados, congelar sus dietas de 300 euros al día y que su propio presupuesto sufra un incremento menor al general y que la inflación, situándolo en un 1,44%.


¿Porque cobran dietas? ¿Donde esta su puesto de trabajo? ¿Es el Parlamento Europeo? ¿A usted trabajador por ir a su puesto de trabajo viviendo en municipio distinto le pagan dietas? ¿Porque a los politico si? ¿Somos iguales todos ante la ley? ¿Que predican estos señores, igualdad?
El PE tiene ahora 21 días de negociación con el Consejo Europeo, esto es, los países de la UE, para poder cerrar el presupuesto comunitario 2012 en el mes de noviembre.
Todos los españoles a favor de la austeridad
Los eurodiputados españoles han votado unánimemente por las medidas de austeridad en el presupuesto de Administración del Parlamento Europeo pese a que en el caso de los grupos populares y socialistas europeos muchos colegas de otras nacionalidades han votado en contra.
Los europarlamentarios españoles han querido así enmendar la polémica desatada en mayo del año pasado con los vuelos en clase turista, según han explicado a Efe fuentes del PSOE y el PP.
El pasado mes de abril solo cuatro europarlamentarios españoles votaron a favor de dejar de volar en primer clase para ahorrar dinero al contribuyente (Oriol Junqueras, de ERC, Raul Romeva, de ICV, Ramon Tremosa de CiU y Rosa Estarás, del PP).

Cuándo rectificar una factura, cuándo anularla


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Si necesitamos modificar una factura podríamos plantearnos cómo rectificar una factura ya existente o también en qué supuestos puedo anularla. ¿Cómo se regulan estos procedimientos?
El Real Decreto 1496/2003 establece el Reglamento por el que se regulan las obligaciones de facturación. Este Reglamento establece en su articulado las circunstancias que determinariían la necesidad de rectificar o anular las facturas ya emitidas.

Facturas o documentos sustitutivos rectificativos

El artículo 13 de este Real Decreto indica que deberá expedirse una factura o documento rectificativo en los casos en que la factura o documento sustitutivo original no contenga todos losdatos obligatorios que han de figurar en estos dicumentos o bien en los casos en que las cuotas de IVAse hubiesen determinado incorrectamente o se hubieran producido las circunstancias que den lugar a la modificación de la base imponible.
La rectificación se realizará mediante la emisión de una nueva factura o documento sustitutivo en el que se hagan constar los datos identificativos de la factura o documento sustituida. Se podrá efectuar la rectificación de varias facturas o documentos en un único documento de rectificación, siempre que se identifiquen todas las facturas o documentos sustitutivos rectificados.
Cuando la modificación de la base imponible tenga su origen en la concesión de descuentos o bonificaciones por volumen de operaciones, así como en los demás casos en que así se autorice por el Departamento de Gestión Tributaria de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, no será necesaria la identificación de las facturas o documentos sustitutivos rectificados, bastando la determinación del periodo al que se refieran.
En caso de que el documento rectificativo se expida como consecuencia de la rectificación de la repercusión del IVA y esta obligue a la presentación de una declaración-liquidación extemporánea o se pueda sustanciar a través de la presentación de una solicitud de devolución de ingresos indebidos, en él deberá indicarse el período o periodos de declaración-liquidación en el curso del cual se realizaron las operaciones.

¿Qué ocurre si se dan otras circunstancias distintas a las que establece el Reglamento?

La existencia de otras causas que motivaran la obligación de expedir una factura rectificativa, icluido el caso en el que se expidió una factura erróneamente por una operación que nunca llegó a realizarse y procede su anulación, no impide que voluntariamente se puedan rectificar las facturas previamente expedidas.
Cuando exista una causa justificada diferente a las expuestas en el Reglamento y siempre que dicha práctica permita garantizar la correspondiente comprobación por parte de la Administración tributaria, no se procederá a la expedición de una factura rectificativa en los términos antes comentados, sino ala anulación de la factura emitida y la expedición de un nuevo documento. En estos últimos casos no se hablará en ningún caso de factura rectificativa.
La anulación y posterior emisión de la nueva factura deberá consignarse en los respectivos libros-registro obligatorios a efectos del Impuesto sobre el Valor Añadido.