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jueves, 10 de marzo de 2011

(Reuters) - Moody's bajó la calificación de deuda soberana de España el jueves, ya que se duplicó con creces su estimación de las necesidades de financiación del sector bancario, pero el Banco de España dijo que el déficit era mucho menor.




La agencia calificadora advirtió que estaba dispuesto a rebajar aún más rating de España, ahora en Aa2, ya que espera que la reestructuración bancaria tendrá un costo desde 40 hasta 50 mil millones de euros (69 mil millones dólares), mientras que el Banco de España estima que el déficit en tan sólo 15 millones de euros.

"(Moody's) cree que hay un riesgo significativo de que el costo final del esfuerzo de recapitalización podría superar considerablemente las actuales proyecciones del gobierno," dijo la calificadora en un comunicado.

El Banco de España de la estimación de un déficit de € 15000000000, publicado el jueves, estaba dentro de una estimación del gobierno anterior de un máximo de 20 millones de euros y estimaciones de los analistas significativamente inferiores de un agujero de financiación de hasta 120 millones de euros.

Sin embargo, el banco central dijo que ocho cajas de ahorros cayó debajo de los objetivos del gobierno ratio de capital, dirigido por el más grande, Bankia, con un déficit de 5.8 mil millones de euros, a pesar de que se reduciría a 1,8 millones de euros si Bankia sigue adelante con su cotización bursátil previsto. Nova Caixa Galicia tiene un déficit de 2.6 mil millones de euros, el banco central dijo en un informe.

Las unidades españolas de Deutsche Bank y Barclays no cumplía con los requisitos de capital del Banco de España. unidad de Barclays necesidades € 552 000 000 para llegar a un ratio de core capital del 8 por ciento y la filial española de Deutsche necesidades de € 182 000 000, dijo el banco central.

La rebaja en la calificación de Moody's, de Aa1, condujo el euro a la baja frente al dólar y la prima de la deuda española a 10 años en lugar de bonos alemanes ampliado a su punto más ancho en dos meses en 227 puntos básicos.

Españoles precios de la deuda se ha estabilizado recientemente después de meses de volatilidad, ya que los inversores se preocupan menos España podría seguir Grecia e Irlanda en la necesidad de un rescate financiero.

Los economistas dijeron que había una gran diferencia entre las estimaciones privadas y oficiales para las necesidades de capitalización de los bancos. Los problemas del sistema bancario se derivan de los préstamos a promotores inmobiliarios pesados ​​durante un boom inmobiliario que, posteriormente, estalló.

"El debate más amplio que aún no se ha abordado es la valoración de los activos al sector inmobiliario que los bancos tienen y hasta que veamos que, los mercados siguen nerviosos por las perspectivas de los bancos de España", dijo Jacques Cailloux, economista de Royal Bank of Scotland .

COSTE DE LA FINANCIACIÓN SUBE

Moody's dijo que el costo global para la recapitalización del sector bancario podría aumentar a alrededor de 110 mil millones a 120 mil millones de euros en una situación de crisis económica.

La agencia calificadora Fitch estima que más tarde el déficit en el sistema bancario de España a los 38 millones de euros.

Todavía Moody tasas España como propuesta de inversión de alto grado. A modo de comparación, las tasas de agencia de Portugal, dos escalones más bajos y Grecia hasta abajo con la categoría de basura.



Necesidades de capital, entre algo y mucho

Quienes pensaban acabar este jueves con una idea clara de cuánto capital adicional necesitan cajas y bancos españoles sentirán decepción. La horquilla entre las estimaciones de unos y otros es demasiado amplia como para elegir a cuál se otorga mayor credibilidad. En principio, cabría suponer que merece más el Banco de España, dado que ha de disponer necesariamente de más y mejor información que los demás. Juega, sin embargo, en su contra la sospecha de imperativo político, más o menos asentada en la coincidencia entre sus cálculos (15.000 millones de euros) y lo que en su momento atribuyó el Gobierno (20.000 millones como máximo), por boca de su vicepresidenta económica, Elena Salgado.

No refuerza la confianza que las necesidades oficiales se vean varias veces superadas por otras fuentes: hasta los 40.000/38.000 millones respectivamente calculados por Moody’s y Fitch. Las diferencias, en uno y otro sentido, pueden parecer pocas, pero conviene recordar que 10.000 millones de euros equivalen a algo más del 1 por 100 del Producto Interior Bruto (PIB) total del país.

Si algo tienen en común todos los cálculos es su opacidad. La propia fijación de niveles de core capital mínimo ha sido ampliamente discutida por expertos, en parte porque no se acaba de tener claro qué viene a significar.

Hay quien piensa que el problema más grave al que se enfrenta el sistema financiero en su conjunto no es tanto de solvencia cuanto de rentabilidad. Valga como muestra el tipo medio de las refinanciaciones que bancos y cajas están acometiendo en los mercados externos, sensiblemente superior al vigente en buena parte de los préstamos hipotecarios financiados por esa vía. O la retribución que se está ofreciendo ahora mismo en depósitos a plazo corto, igualmente por encima del tipo hipotecario de referencia.

Casualidad o no –cabe pensar que no-, han coincidido este jueves varios hechos que por sí solos podrían –deberían- haber merecido primer plano: las rebajas en la calificación española, la diagnosis elaborada por Banco de España y el respaldo parlamentario –PSOE + CiU- a la (re)reforma del sistema financiero, especialmente dirigida a las cajas de ahorros. El cóctel entre las tres incidirá sin duda sobre futuras jornadas en los mercados... ya se verá cómo y para qué

También este día el Banco Central Europeo (BCE) ha difundido su valoración de la (re)reforma diseñada por el Gobierno: la ve correcta, pero considera que frenará las opciones de crecimiento de la economía española, vía restricción de crédito. Pues qué bien...

miércoles, 9 de marzo de 2011

El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota”.

Las cuentas no cuadran.

He leído una noticia en Las provincias.es titulada: “España envía un avión para asistir a los heridos de Libia. Este avión se unirá al que ya ha empezado a evacuar a El Cairo a refugiados que llevaban días esperando su regreso en la frontera El aparato alquilado por Exteriores, un MD-82 de la compañía rumana Jet Tran Air con 170 plazas, hará tres viajes diarios durante una semana.
También en la misma línea, nos encontramos en Nueva Televisión. España da un crédito de 300 millones de euros a Túnez El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ofreció concertar una línea de crédito 300 millones de euros para Túnez a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI) e insistió en la necesidad de que Europa dé apoyo financiero a los países del Magreb que está realizando en estos momentos sus procesos de transición

Hasta aquí muy bien, hay que ser solidario con los que menos tienen, es algo que todos aplaudimos. Pero todo esto sería perfecto si tuviéramos gasolina y dinero, porque a continuación podemos leer en:

El correo.com: “El Gobierno rebaja la velocidad máxima de las autopistas a 110 kilómetros por hora. La medida, de carácter transitorio, entrará en vigor a partir del 7 de marzo con el objetivo de reducir el gasto de gasolina y gasóleo”
Cinco Dias.com. La negociación de bonos se hunde y agrava la crisis de la deuda pública. La falta de compradores de deuda pública española ha provocado una importante caída del volumen de negocio en las últimas sesiones. La brecha que se ha abierto entre los precios de oferta y demanda es un claro reflejo de la presión vendedora. La huida de los inversores acelera así la subida de la prima de riesgo de España y complica las próximas subastas del Tesoro.

- Cinco Dias. com. Trichet dispara el Euribor diario hasta el 1,92%. Los efectos de las declaraciones de ayer de Jean-Claude Trichet, presidente del BCE, han sido inmediatos. El Euribor a 12 meses se ha disparado desde el 1,78% de ayer al 1,924% de hoy, su mayor subida diaria en términos relativos.

Cinco Dias.com. Más inflación, más hipoteca, más gasto público; menos renta, menos crédito, menos demanda. España se enfrenta en los próximos meses a un escenario de precios al alza por la subida del petróleo que el BCE quiere contrarrestar con un repunte de los tipos de interés, lo que dificultará la frágil recuperación de la economía española y golpeará a las familias, que verán reducida su renta disponible y moderarán su consumo ante el encarecimiento de las hipotecas por la escalada del Euribor.
Expansión.com. Las autonomías frenan pagos, ayudas e inversión para cuadrar las cuentas. Los ejecutivos regionales se ven forzados a retrasar el pago de algunos capítulos para hacer frente a los salarios de los funcionarios y sus compromisos con la banca.
Legal Todey.com. Familias en crisis y reforma concursal. En el famoso “Plan E” (Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo) se proponía una reforma de la Ley Concursal cuyos beneficiarios serían “el sistema económico en su conjunto y, en concreto, las empresas con dificultades, los consumidores en situación de sobreendeudamiento y sus acreedores”.

En resumen, las familias y empresas españolas en crisis, sobreendeudamiento, acreedores que no cobran, las autonomías frenan pagos porque no pueden pagar, sube el Euribor lo que implica más inflación, más gasto público, menos renta, menos crédito a las empresas, menos demanda, menos ventas, etc. España tiene dificultades para colocar la deuda pública en bonos y se agrava la deuda pública…….

Esta es la verdadera situación del país. No somos un país de ricos, no tenemos ni petróleo, ni industria, ni dinero.

¿Es que los responsables económicos de este país no leen la prensa?. Parece que desconozcan algo tan obvio en contabilidad y finanzas como es que todos, todos, particulares, empresas, países o naciones, tenemos una capacidad de endeudamiento. No conocen el principio fundamental de la partida doble que indica “no hay inversión sin financiación” y que “todo gasto hay que financiarlo” o dicho de otro modo, algo tan simple en contabilidad como que “El DEBE es igual al HABER”, o más simple aún para que todos lo entiendan “de donde no hay no se puede sacar”.

¿Tendrán que volver los responsables de la economía del país a las aulas a aprender contabilidad y finanzas? ¿ Piensan los políticos que realmente estamos en un país de ricos y sobra de todo?. ¿Acaso los políticos viven en el maravilloso país de Alicia?

En mi tierra, hay un dicho para estas cosas: “El que no tiene arroz, no puede invitar a paella”. La solidaridad con los de fuera está muy bien, pero cuando se puede. Sólo cuando se puede.

Aunque la solución parece clara para los responsables del país: “Habrá que rebajar de nuevo el salario a los funcionarios”. Claro, señores del Gobierno, hasta llegar al salario mínimo interprofesional todavía les queda fondo de maniobra. Pero luego no se quejen de que no hay consumo.

¿No haría falta que rebajáramos otros gastos?.

Vuelvo a recordar una frase de MARCO TULIO CICERÓN que, 55 años a.C, sigue teniendo plena vigencia "El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota”.

Entiendo que Cicerón al hablar de la “arrogancia de los funcionarios públicos”, no se refería precisamente a lo que ahora se entiende por funcionarios públicos sujetos al recorte del Gobierno, sino al mismo Gobierno
Buenos días para todos.

Gregorio Labatut Serer

domingo, 6 de marzo de 2011

Sobre la democracia versus la libertad

por Steve H. Hanke

Steve H. Hanke es profesor de economía aplicada en la Universidad Johns Hopkins y Académico Titular del Cato Institute. Aquí puede obtener el ensayo en formato PDF.

“El Profesor Hanke brinda uno de los análisis más profundos que he leído sobre los Padres Fundadores y sus documentos. En lugar de analizar los documentos de los Padres Fundadores con nuestros puntos de vista, sesgos y prejuicios del presente, él se enfoca en su significado esencial y original.
Muchos se sorprenderán al enterarse de que la palabra “democracia” no fue usada ni en la Declaración de Independencia ni en la Constitución. De hecho, los Padres Fundadores temían permitir cualquier tipo de tiranía, incluso la tiranía de la mayoría.
Este ensayo debería ser leído y meditado por todos aquellos que piensan que tienen el derecho a influir la sociedad. ¡Una verdadera joya!”
—Jacques de Larosière, consultor para BNP Paribas en París, ex presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, ex director administrativo del Fondo Monetario Internacional y ex gobernador del Banco de Francia.
Luego de la Primera Guerra Mundial, el presidente Woodrow Wilson se propuso hacer del mundo un lugar seguro para la democracia. Desde entonces, los presidentes estadounidenses han marchado al ritmo del idealismo wilsoniano. De hecho, gran parte de la política exterior de EE.UU. se lleva a cabo bajo el pretexto —y en algunos casos la genuina creencia— de que EE.UU. está llevando la democracia al resto del mundo. De manera que la justificación del presidente Barack Obama para intervenir en el extranjero no es ni nueva ni extraña.
La mayoría de las personas, incluyendo gran parte de los estadounidenses, se sorprenderían al darse cuenta que la palabra “democracia” no aparece en la Declaración de Independencia (1776) o en la Constitución de EE.UU. (1789). También les sorprendería la razón por la cual la palabra democracia no está en los documentos fundadores de EE.UU. Contrario a lo que la propaganda ha hecho creer a la gente, los Padres Fundadores de EE.UU. eran escépticos y le temían a la democracia. Estaban al tanto de los peligros que acompañan a la tiranía de la mayoría. Los autores de la Constitución se esforzaron considerablemente en asegurarse que el gobierno federal no estuviese basado en la voluntad de la mayoría y no fuese, por lo tanto, democrático.
La Constitución dividía al gobierno federal en las ramas legislativa, ejecutiva y judicial. Cada rama estaba diseñada para limitar el poder de las otras ramas. Los Padres Fundadores no querían depender solamente de los electores para limitar el poder del Estado. Por lo tanto, los ciudadanos recibieron muy poco poder para elegir las autoridades federales. Ni el presidente, ni los miembros del poder judicial, ni el Senado eran elegidos mediante el voto popular directo. Sólo los miembros de la Cámara de Representantes eran directamente elegidos mediante el voto popular. Incluso en ese caso, el derecho era considerablemente restringido.
Si los autores de la Constitución no adoptaron la democracia, ¿a qué se adherían? Para un hombre, ellos acordaron que el propósito del Estado era aquel de asegurarle a los ciudadanos la trilogía de derechos de John Locke: el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad. Los autores de la Constitución escribieron de manera extensa y elocuente. Sobre la propiedad, por ejemplo, John Adams escribió que “el momento en que la idea es admitida en la sociedad, de que la propiedad no es tan sagrada como las leyes de Dios, y de que no hay una fuerza de Derecho y de la justicia pública que la proteja, comienzan la anarquía y la tiranía”.
Las acciones de los Padres Fundadores muchas veces comunicaron más eficazmente que sus palabras. Alexander Hamilton, un abogado distinguido, aceptó varios casos famosos solamente por defender principios. Luego de la Guerra Revolucionaria, el estado de Nueva York estableció medidas severas en contra de aquellas personas que permanecieron leales a la corona británica y de los súbditos británicos. Estas incluían la Ley de Confiscación (1779), la Ley de Citación (1782) y la Ley de Ingreso sin Autorización (1783). Todas estas medidas involucraban la confiscación de propiedades. Desde el punto de vista de Hamilton, estas leyes ilustraban la diferencia inherente entre la democracia y la ley. Aunque las leyes eran ampliamente populares, estas desobedecían principios fundamentales del derecho de propiedad. Hamilton llevó sus ideas a la acción y defendió exitosamente —frente a una hostilidad pública enorme— a aquellos cuyas propiedades habían sido confiscadas en virtud de estas tres leyes del estado de Nueva York.
La Constitución fue diseñada para promover la causa de la libertad, no de la democracia. Para lograr eso, la Constitución protegía los derechos de los individuos de transgresiones del Estado, así como también de sus conciudadanos. Con ese propósito, la Constitución estableció reglas claras, inequívocas y ejecutables que protegiesen los derechos de los individuos. Como resultado, la envergadura y tamaño del Estado fueron estrictamente limitados. La libertad económica, la cual es un requisito para el crecimiento y la prosperidad, fue consagrada en la Constitución.
Después de la colonización europea, EE.UU. consistía en trece colonias inglesas. Estas se beneficiaban de una administración algo superficial desde Londres y de un abandono saludable. Esto contrastaba con las colonias francesas, las cuales eran controladas desde París, y con las colonias españolas, las cuales tenían superestructuras institucionales impuestas desde España.
Sin embargo, no todo andaba bien en las colonias inglesas en Norteamérica. Un importante problema colonial tenía que ver con el dinero. Oficialmente, las monedas de plata inglesas eran la moneda del reino en América. Pero hubo problemas. Las Leyes de Navegación prohibieron la exportación de monedas de plata desde Inglaterra. También hubo una prohibición en contra de que cualquiera de las colonias estableciera casas de moneda. Como resultado, hubo una escasez endémica de monedas de plata en las colonias. Para cubrir esta gran brecha, se emitieron notas de crédito, las cuales circularon libremente durante la primera mitad del siglo XVIII.
Esto resultó en una alta inflación, la cual obligó a que gran parte de las colonias abandonaran los tipos de cambio fijos y las monedas metálicas. Las cosas finalmente empeoraron a tal punto que la Junta Inglesa de Comercio impuso las Leyes de Moneda de 1751 y 1764. Estas prohibían la emisión y uso de notas de crédito no respaldadas enteramente por un metal. Las prohibiciones en contra del papel moneda fueron una enorme fuente de resentimiento en las colonias. Junto con la más famosa Ley de Estampas de 1765, las prohibiciones sobre las notas de crédito crearon el marco para la Declaración de Independencia y la subsiguiente Guerra Revolucionaria.
La Guerra Revolucionaria agravó los problemas monetarios de las colonias. Los mejores cálculos ubican el costo de la guerra entre el 15 y el 20 por ciento del Producto Nacional Bruto de las colonias. Aproximadamente el 85 por ciento de esta guerra fue financiada con dinero fiduciario. Durante el periodo 1775-80, la inflación anual era de alrededor del 65 por ciento. Como consecuencia —y antes de la Convención Constitucional de 1787— la situación económica era tal que los estados individuales aumentaban dramáticamente los impuestos y las regulaciones y el dinero seguía siendo inestable. Además, había mucha corrupción y escándalo en la política. Y por si fuera poco, la economía se encontraba en una depresión general que fue agravada por la crisis de 1787.
Como una reacción a la situación político-económica, se convocó la Convención Constitucional de 1787 en Filadelfia. En el debido tiempo, la Constitución fue redactada y ratificada en 1789. Es un documento corto, claro y comprensible. El preámbulo de la Constitución contiene sólo 52 palabras que están seguidas de siete artículos cortos y diez enmiendas conocidas como la Carta de Derechos, ratificada en 1791. La Constitución original establecía el Estado de Derecho y el gobierno limitado. Cabe destacar que alrededor del 20 por ciento de la Constitución enumera cosas que el gobierno federal y los gobiernos de los estados no pueden hacer, mientras que solamente un 10 por ciento de la Constitución concierne la entrega positiva de poder. En total, los poderes legítimos concedidos por la Constitución eran menos que aquellos que habían existido. Gran parte de la Constitución —alrededor del 70 por ciento de ella— se refiere a la concepción de los autores de su principal objetivo: colocar a EE.UU. y a su gobierno dentro del marco del Estado de Derecho.
La Constitución es un documento principalmente estructural y de procedimientos que indica quién o quiénes deberá (n) ejercer el poder y cómo lo deberá (n) ejercer. Se resalta mucho la separación de poderes y los pesos y contrapesos del sistema. No se trata de una construcción cartesiana o de una fórmula para practicar ingeniería social, sino un escudo para proteger a la gente del Estado. En pocas palabras, la Constitución fue diseñada para gobernar al Estado, no a la gente.
La Carta de Derechos establece los derechos de la gente frente a violaciones por parte del Estado. La única cosa que los ciudadanos pueden demandar del Estado, en virtud de la Carta de Derechos, es un juicio con un jurado. El resto de los derechos de los ciudadanos son protecciones frente al Estado. Durante alrededor de un siglo después de que la Constitución fuera ratificada, la propiedad privada, los contratos y el libre comercio doméstico en EE.UU. fueron sagrados. La envergadura y el tamaño del Estado permanecieron muy restringidos. Todo esto era consistente con lo que se entendía por libertad.
Es necesaria una observación acerca de los Padres Fundadores y el público. Hubo 55 Fundadores y 35 de ellos tenían educación universitaria. Los estándares para ingresar a las universidades en ese entonces eran extremadamente exigentes y estrictos. A los 14 y 15 años, la edad normal para ingresar a la universidad, a los estudiantes se les requería tener fluidez tanto en latín como en griego y ser competentes en los Clásicos. Eran expertos en el arte de la retórica y estaban profundamente conscientes de la necesidad de conseguir respaldo popular para su proyecto constitucional. Para los Fundadores, las políticas tenían que ser desarrolladas desde abajo hacia arriba.
En ese entonces, los estadounidenses estaban alfabetizados y bien informados, a través de panfletos y manuscritos, acerca de los debates políticos del momento. La cantidad de periódicos en EE.UU. en esa época cuadruplicaba la de Francia, país que era el centro del pensamiento continental y del debate acerca de muchas cuestiones constitucionales y filosóficas. Los Federalist Papers (Documentos Federalistas) fueron publicados en 1787 y 1788 en el Independent Journal de Nueva York, un periódico común y corriente. Estos importantes ensayos —escritos por Alexander Hamilton, James Madison y John Jay, bajo seudónimos— eran de alta calidad y crearon el marco para la Convención Constitucional y el producto resultante. Vale la pena mencionar que Hamilton organizó este proyecto, escribió gran parte de los ensayos y, de entre todos los Padres Fundadores, fue él quien desempeñó gran parte del trabajo intelectual por el menor crédito histórico. Dicho esto, dos economistas notables le han dado a Hamilton lo que le corresponde. Lionel Robbins pensó que los Federalist Papers eran “el mejor libro sobre ciencias políticas y sus aspectos prácticos escrito en los últimos mil años”. Y si eso no fuera suficiente, Milton Friedman escribió en 1973 que el Federalista No. 15, escrito por Hamilton, “contiene un análisis más convincente del Mercado Común Europeo que cualquier otro que he visto salir de la pluma de un escritor moderno”.
Luego de que la Constitución fuera ratificada y George Washington fuera electo presidente, el nuevo gobierno federal carecía de credibilidad. Las finanzas públicas oscurecían los prospectos del gobierno. Recordemos que el dinero de papel y la deuda fueron innovaciones de la era colonial y que una vez que empezó la Guerra Revolucionaria, los estadounidenses abusaron de estas innovaciones. Como resultado, EE.UU. nació en un mar de deuda. La mayoría de la gente favorecía una mora en el pago de la deuda. Alexander Hamilton, en su cargo como Secretario del Tesoro de Washington, se opuso firmemente a una mora. Como cuestión de principios, argumentó que la inviolabilidad de los contratos era el fundamento de toda moralidad. Para efectos prácticos, Hamilton argumentó que el buen gobierno dependía de su habilidad de cumplir con sus promesas.
Hamilton ganó la discusión y se dedicó a sacar al país de su debacle financiera. Entre otras cosas, Hamilton era —lo que hoy se llamaría— un ingeniero financiero de primera clase. Estableció un fondo federal de amortización para financiar la deuda de la Guerra Revolucionaria. También diseñó un importante intercambio de deuda en el cual las deudas de los estados individuales fueron asumidas por el nuevo gobierno federal. Para agosto de 1791, los bonos federales se vendían sobre par en Europa y, para 1795, todas las deudas extranjeras habían sido canceladas. La solución de Hamilton para el problema de la deuda de EE.UU. le dio al país una descarga de credibilidad y de confianza.
Hasta aproximadamente la Primera Guerra Mundial, la situación de la política económica de EE.UU. estaba en línea con el espíritu de la Constitución. La economía floreció, con importantes aumentos en los insumos de trabajo y capital, así como también un sólido crecimiento de la productividad. Hubo, por supuesto, una interrupción casi fatal durante este periodo: la Guerra Civil. La guerra consumió entre el 15 y el 20 por ciento del PNB, casi la misma proporción que la Guerra Revolucionaria. Las finanzas de guerra eran algo parecidas en la Confederación (el Sur) a lo que habían sido durante la Guerra Revolucionaria. Alrededor del 60 por ciento del financiamiento sureño venía de la impresión de papel moneda. El Norte también recurrió al financiamiento con dinero fiduciario, pero sólo a una tasa del 13 por ciento. Como resultado, hubo una oleada de inflación. Además del importante trastorno causado por la Guerra Civil, vale la pena mencionar una importante anomalía en la economía estadounidense: las tierras que le pertenecían al gobierno federal, así como a los gobiernos estatales y locales.
Alexander Hamilton, el primer Secretario del Tesoro, quería venderle a la gente la tierra tan pronto como fuera posible. Esto no ocurrió. Como consecuencia, el Estado todavía posee una gran cantidad de bienes raíces. Su área superficial es alrededor de seis veces más grande que el área total de Francia. Esta es una empresa estatal. Como podría imaginarse, también es poco productiva. Estudios detallados de las tierras que son propiedad del Estado indican que solamente alcanzan el 25-30 por ciento de la productividad de aquellas que son propiedad privada.
Las tierras públicas en EE.UU. han sido el centro de repetidos debates acerca del sistema de libre mercado en el país. De hecho, la Asociación Estadounidense de Economía se colocó en el centro de uno de estos debates. Un motivo, posiblemente el principal, para fundar la Asociación Estadounidense de Economía era protestar contra las actitudes laissez-faire en EE.UU. ¡No debería sorprender que la edición de mayo de 1885 del American Economic Review contenga tres estudios justificando la retención de los terrenos madereros del Estado!
En vísperas de la Primera Guerra Mundial, el gasto público era menos del 2 por ciento del PNB y el 99 por ciento de la población no pagaba impuesto sobre la renta. Recién se había creado el impuesto sobre la renta, pero la tasa más alta era de solo de 7 por ciento y se aplicaba a los ingresos que excedían los $500.000. El gobierno federal tenía alrededor de 400.000 empleados, menos del 1 por ciento de la fuerza laboral. Alrededor de 165.000 soldados estaban en servicio activo. No existía regulación alguna de los mercados de capitales o de trabajadores. La producción y distribución agrícola tampoco estaban reguladas. No había salario mínimo ni seguridad social. Un área en la que había una intervención relativamente agresiva en la economía era aquella de las tarifas que cobraban los ferrocarriles. La legislación antimonopolios también era fuerte.
La conflagración de la Primera Guerra Mundial marca una ruptura violenta con la letra y el espíritu de la Constitución. Los derechos de propiedad fueron suspendidos a gran escala. Hubo nacionalizaciones de gran envergadura de ferrocarriles, telefonía, telegrafía y, en un grado menor, de las embarcaciones navales. Más de 100 fábricas de manufacturas fueron nacionalizadas. El gobierno se involucró en la relación entre los trabajadores y los patronos con la Ley Adams de 1916. Se estableció el servicio militar obligatorio. La Ley de Espionaje fue aprobada en 1917. La Ley de Sedición de 1918 impuso penalidades sobre las expresiones anti-gobierno, socavando la Carta de Derechos. El novelista Upton Sinclair de hecho fue arrestado por leer la Carta de Derechos y Roger Baldwin, uno de los fundadores de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), fue arrestado por leer la Constitución. El presidente Woodrow Wilson logró todo esto con los poderes de emergencia que el Congreso le concedió en 1916.
Gran parte de este aparato anti-constitucional fue desmontado después de la Primera Guerra Mundial. No obstante, permanecieron algunos residuos y estos resurgieron eventualmente. Todo lo que se necesitó para ello fueron otras emergencias nacionales —la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Vietnam, y así sucesivamente. Con cada una, se aprobaron leyes, se crearon entes federales y crecieron los presupuestos. En muchos casos, estos cambios resultaron ser permanentes. El resultado es que las crisis sirvieron de catalizador, desviando la tendencia del tamaño y envergadura del Estado hacia un nivel mucho más alto.
No debería sorprendernos que los estados gastan más dinero y regulan más activamente durante las crisis —las guerras y los rescates económicos son costosos y complicados. Pero un Estado más activo también atrae oportunistas, quienes perciben que una emergencia nacional puede servir de pretexto útil para lograr sus propios objetivos.
EE.UU. y otros países parecen no estar más conscientes de esto hoy que lo que estuvieron en el pasado. Y aún así, la historia ha dado muchos ejemplos que ilustran lo dañino que es. Veamos la Gran Depresión. En ese momento, los grupos de presión agrícolas, habiendo intentado obtener subsidios durante décadas, se aprovecharon de la crisis para aprobar un amplio paquete de rescate, la Ley de Ajuste Agrícola, cuyo título la declaraba ser “una ley para aliviar la actual emergencia económica nacional”.
Casi 80 años después, los agricultores todavía están succionando dinero del resto de la sociedad y la política agrícola ha sido ampliada para satisfacer una variedad de grupos de presión, incluyendo conservacionistas, nutricionistas y amigos del Tercer Mundo. Luego, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el gobierno representaba alrededor de la mitad del PIB de EE.UU., prácticamente cada grupo de interés intentaba obtener algo del abultado presupuesto del gobierno. Aún departamentos federales aparentemente ajenos al esfuerzo de la guerra, tales como el Departamento del Interior (el cual está a cargo de las tierras estatales y de los recursos naturales), declararon estar desempeñando “trabajos esenciales para la guerra” y tener derecho a presupuestos y un personal todavía más grandes.
Dentro del gobierno estadounidense, la guerra contra el terrorismo le ha dado la excusa a una multitud de oportunistas provincianos, cuyas propuestas incluyen rescatar aerolíneas y nacionalizar la producción de vacunas. Como consecuencia, el ex presidente George W. Bush —supuestamente un conservador— lideró una expansión del Estado que marcó un hito. Esta tendencia continúa con el presidente Barack Obama, un intervencionista.
¿Qué podemos aprender de todo esto? Primero, “democracia” y “libertad” no son palabras intercambiables. Segundo, sólo el primer siglo de la experiencia estadounidense representa un parámetro de libertad. Expandir la democracia es un eslogan que requiere de mucha precaución. Puede convertirse fácilmente en una tiranía electa. La libertad es el concepto. Nuestro reto es convencer a cada ciudadano de los beneficios que fluyen de la puesta en práctica de la libertad. La libertad incluso podría florecer de formas muy diversas e inesperadas en diferentes partes del mundo.
Referencias:
Adams, John. The Works of Johns Adams, Second President of the United States, editado por Charles Francis Adams, Vol. VI. Boston, MA: Charles C. Little y James Brown, 1851.
Friedman, Milton. “Alexander Hamilton on the Common Market”, Newsweek, 4 de Junio de 1973.
Robbins, Lionel. A History of Economic Thought, the LSE Lectures, editado por Steve G. Medema y Warren J. Samuels. Princeton, NJ: Princeton University Press, 1998.

Los líderes de Bellas Irlanda Gael y los partidos del Trabajo acordó la madrugada del domingo en un programa para un gobierno de coalición, mientras se preparan para gobernar durante la crisis de la deuda del país los peores de la historia.



Líder del Fine Gael de Enda Kenny, que es casi seguro que se votará en primer ministro cuando el parlamento de Irlanda se reúne el miércoles, y el líder laborista Eamon Gilmore, dijo que llegó a un acuerdo sobre las cuestiones pendientes asuntos contenciosos. Pero no estaba claro cómo los líderes habían cuadrado sus diferencias sobre un calendario para la introducción de presupuestos más austeridad en los próximos cuatro años.
Las partes han estado en negociaciones desde las elecciones del lunes después de que fueron dominados por la crisis económica de Irlanda. de centro-derecha El Sr. Kenny's Fine Gael ganó la mayoría de escaños en el parlamento pero no llegó a obtener la mayoría absoluta y comenzó las conversaciones con el Partido Laborista de centro-izquierda, que había ganado el segundo número más grande de asientos.

Al salir de la conversaciones de la madrugada del domingo, el Sr. Kenny, dijo que algunos de los "pequeños detalles" del acuerdo aún no se había trabajado.
 Dijo que los nombramientos para los ministerios no se confirmará hasta finales de esta semana.Más tarde el domingo, Fine Gael buscará la aprobación para el acuerdo de coalición en una reunión de sus representantes elegidos, mientras que Trabajo pondrá el acuerdo a votación de los delegados de sus miembros de base del partido.
En las elecciones, el Fine Gael propone reducir el déficit de Irlanda y el 3% del producto interno bruto a finales de 2014, mientras que del Trabajo dijo que el plazo debe extenderse a 2016 para evitar el riesgo de infligir más daño a la economía afectada por la crisis de Irlanda.
Ambas partes quieren negociar una tasa de interés más baja en la tasa de casi el 6% de Irlanda está pagando por sus préstamos de rescate internacionales, y han presionado a sus homólogos políticos europeos a modificar el paquete de ayuda para proporcionar condiciones más fáciles.
El Sr. Kenny de regresar de una reunión celebrada en Helsinki el viernes del Partido Popular Europeo, mientras que el Sr. Gilmore volvió de Atenas, donde asistió a una reunión de los partidos Socialista.
Bajo los términos del acuerdo de rescate € 67500000000 (94400 millones dólares) Irlanda golpeó con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional en noviembre, el país tiene de plazo hasta 2015 para reducir su déficit al 3% del PIB.

Zapatero ante sus siete “plagas”

PABLO SEBASTIÁN
El presidente Zapatero sigue sin reconocer la gravedad de la situación en la que se encuentra España -e incluso su propio partido el PSOE- y no tiene respuestas ni capacidad de iniciativa frente a los problemas urgentes ya planteados entre los que destacan siete apartados importantes:
1. Exterior y Seguridad. La diplomacia de Zapatero se contradice ante la crisis de las rebeliones árabes: con los rebeldes en Túnez, Egipto y Libia; y con los dictadores productores de petróleo. Ese es el balance de los viajes de Zapatero y Jiménez por la zona afectada por las revueltas árabes. Y ¿cuál será la política de defensa y seguridad de España si los aliados de la OTAN deciden intervenir en Libia? No se sabe. Mientras tanto el prestigio y el nombre de España palidecen en la UE y en la escena internacional.
2. Economía y paro. En la política económica la subida del Euribor, del IPC y del paro ha puesto en entredicho las previsiones y medidas del Gobierno, y abre de nuevo la amenaza de los los mercados financieros a la deuda de nuestro país, porque ven muy difícil un relanzamiento del crecimiento español y la mejora de ingresos del Estado, lo que incluye con claros riesgos para la Seguridad Social.
3. Energía. La política energética está desconcertada por causa de altos precios del petróleo y posibles problemas para España de aprovisionamiento como consecuencia de las revueltas del mundo árabe. Y las medidas de ahorro energético que está promoviendo el gobierno carecen de credibilidad y suenan a ocurrencias que no son eficaces (velocidad a 110 km por hora, cambio de bombillas, etc). Además ¿qué hacer con las energías renovables y nuclear?
4. Cajas y Bancos. La reforma financiera, que afecta a algunos bancos y a las cajas de ahorro especialmente, no acaba de encontrar un modelo final y no cesan de llegar rectificaciones oficiales, las nuevas fusiones y los extraños planes sobre la reconversión de las Cajas en unos nuevos bancos, bajo control político y sindical y con el invento de los llamados “bancos malos” -¿quién los avala?-, donde se pretenden aparcar los activos podridos. ¿Entrarán en estos “bancos políticos” los inversores extranjeros?
5. Autonomías. Al déficit incontrolado de las autonomías se suman ahora los nuevos escándalos sobre los fondos del paro en Andalucía y nuevas reivindicaciones fiscales de Cataluña, bajo la amenaza de romper la cohesión nacional y de retirarle (CiU) al Gobierno su apoyo parlamentario.
6. ETA y Sortu. La presunta firmeza del Gobierno frente a Sortu, nuevo partido de ETA y Batasuna, contrasta con la ambigüedad del lehendakari López y del presidente del PSE, Eguiguren, sobre la oportunidad de permitir al nuevo partido pro etarra que se presente a las elecciones de mayo sin condenar a ETA, o a todas las acciones ilegales y a sus comandos criminales como los recientemente capturados.
Y permanece en el alero la investigación judicial sobre el caso Faisán. Los tribunales tienen además dos asuntos de trascendencia política: el caso Garzón en Madrid y el caso Camps en Valencia.
7. Luchas de poder. Tres ministros de Zapatero –Blanco, Rubalcaba y Chacón- están inmersos en la batalla por la sucesión de Zapatero, a la que también aspira José Bono aunque lo niegue, y la que siguen de cerca otros barones del PSOE como Vara, Gómez y Barreda, sin olvidar aquí los graves problemas del PSC/PSOE catalán, y la pésimas expectativas electorales de los socialistas para la cita del mes de mayo. Y todos ellos, los ministros, los candidatos y los dirigentes a la espera de que Zapatero anuncie el día y la hora de su retirada del primer plano de la política.
¿Qué hacer? La perspectiva de mantener esta situación durante una año más, en espera de las elecciones de 2012 y sin un gobierno fuerte y estable que ofrezca respuestas y soluciones importantes a estas “plagas” que hoy inundan la vida española, se presenta como un tiempo demasiado largo y aterrador, camino de los cinco millones de parados y de serios peligros para el sistema financiero español.

Debates para mejorar Europa y España



PRIMO GONZÁLEZ
Durante las  tres semanas que vienen, Europa va a ser un hervidero de ideas y propuestas para  ver de organizar  el futuro en cuestiones económicas y blindar a la Eurozona frente a posibles riesgos económicos de mayor enjundia, como los que han estado a punto de hacer descarrilar el proyecto del euro en las últimas fechas a causa de crisis que, bien miradas, no deberían haber pasado en ocasiones de meras anécdotas. Esta convulsión de ideas y proposiciones se está mezclando, como  quizás no debería ser, con el debate interno existente en Alemania sobre el futuro de la Unión Europea y el papel en el mismo del principal integrante de la organización.  No es el  único factor añejo que interfiere en la búsqueda de  un nuevo modelo de funcionamiento económico para la Unión. También intervienen cuestiones posiblemente colaterales pero que han adquirido protagonismo, como la capacidad del dúo franco alemán para tomar las riendas de la situación.
Casi todos los países se juegan cuestiones esenciales en el debate, entre ellos España, que ha tenido que ir ajustando, a regañadientes, su política económica a los dictados de la mayoría dominante en la Unión, cuando algunos de los pasos de Zapatero en el pasado reciente  nos conducían justamente en la dirección contraria a la dominante. Lo cierto es que la canciller alemana, Angela Merkelestá tratando de imponer un modelo de gobierno económico comunitario que hace chirriar  algunas de las costumbres y modos de hacer más arraigados en buena parte de los países de la Unión.
¿Cómo  imponer en el  ámbito comunitario la regla según la cual los salarios deben ser revisados ajustando su evolución sólo a la productividad, no a la inflación, como se hace en muchas partes, que incluso han elevado a los altares este mecanismo de conducta? Esta es una de las purgas que trata de hacer valer la tendencia dominante en la actual Unión Europea, cuya orientación ideológica conservadora es bien notoria, lejos del predominio socialdemócrata con el que se pusieron los primeros pilares del euro y de la Unión Monetaria, aunque entonces el diálogo entre ideologías estaba bastante mejor atemperado que en la actualidad, de modo que las diferencias estaban bastante más ajustadas al realismo. Romano Prodi y Jacques Delors publicaron el otro día un artículo conjunto con algunos otros líderes de la era fundacional del euro en el que sentaban cátedra sobre los principios rectores que debería poner en aplicación la nueva Unión Europea para remontar la actual crisis  organizativa y de principios.
Al margen del debate sobre la competitividad (que incluye el asunto de la regulación de los salarios) y sobre la edad de jubilación (que encentra obstáculos serios en numerosos países, no sólo España, en los que está bastante más arraigado el Estado de bienestar,asunto relativamente reciente en nuestro caso), el maremágnum de ideas y propuestas fundacionales que circularán con profusión por Europa estas tres próximas semanas, hay cuestiones que posiblemente nos atañen mucho más de cerca y en mayor medida, aunque no lo parezca,  como el funcionamiento futuro del sistema financiero (en donde tendremos bastante que decir) y el mecanismo de rescate a los países débiles de la zona (léase Estados de la periferia, o sea, los de la orilla mediterránea y alguna isla del norte), dos temas que han condicionado enormemente la imagen de España en el exterior y, de rebote, el coste de la financiación, con ataque muy directo a nuestros bolsillos, vía Euríbor.