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lunes, 17 de enero de 2011

La capacidad de un país para pagar su deuda depende de una serie de factores: el crecimiento futuro, la tasa de interés demandadas por los mercados de capital (la medida de la confianza del mercado), la disposición de los ahorradores nacionales para sostener el papel de su propio gobierno



17 de enero 2011, 18:19 por la AR | WASHINGTON
Se trataba de un año hace que los rendimientos de la deuda de unos pocos que luchan las economías europeas, el jefe de Grecia, entre ellos, comenzó a la deriva constante hacia arriba. Desde entonces, la pérdida de la confianza del mercado ha generado una serie de picos de rendimiento, cada uno de los cuales se ha asociado con un breve período de crisis y una ráfaga de vendajes política suficiente para evitar una crisis inmediata. Pero a pesar de todo, los rendimientos han continuado su larga marcha hacia arriba. Nada de líderes europeos han hecho, no planes accidente austeridad no, las compras de bonos del BCE, y no de emergencia bajo fianza de fondos fuera de los mercados ha convencido de que la situación está bajo control. Y cuanto más tiempo persista esta dinámica, menos probable es que sea controlable.
The Economist se ha acercado a la cuestión de la reestructuración de la deuda con cautela. Por defecto no sería sencillo, o bastante, o una cura todo. Pero en este punto de la reestructuración parece la mejor esperanza para una solución limpia de la crisis:
libertad bajo fianza de Europa, la estrategia, diseñado para calmar a los mercados financieros y el lugar de un cortafuegos entre la periferia de la zona euro y su centro, está incurriendo en omisiones. Los inversores son cada vez más, no menos, nervioso, y la crisis se está extendiendo. Plan A, basado en el aplazamiento de la reestructuración de los países que luchan en Europa, valía la pena probar: se ha comprado algún tiempo. Pero ya no funciona. Reestructuración ahora es más claramente al alcance de lo que fue el año pasado. También es sin duda más barato para todo el mundo de lo que será dentro de unos años. De ahí la necesidad para el Plan B.
La respuesta inicial, forjado en el rescate de Grecia en mayo de 2010, ha sido destruida por su propia contradicción. los políticos europeos han creado un sistema para la toma de préstamos para evitar que los gobiernos no líquidos de incumplimiento en el corto plazo, al mismo tiempo dejando claro (ante la insistencia de Alemania) que en el mediano plazo los países en situación de insolvencia debería haber reestructurado sus deudas. Seguro de que finalmente será considerado insolvente, los inversores están nerviosos y los costos han aumentado.
La forma menos mala para hacer frente a esta contradicción es la reestructuración de la deuda de los países claramente insolventes ahora.
¿Quién es insolvente? En una de tres partes Briefing , The Economist se ejecuta en los números.
Grecia es claramente insolventes, y España es casi seguro que no. Irlanda y Portugal son menos claras, pero son probablemente más cerca de Grecia que en España.
¿Es correcto para instar por defecto durante tres economías europeas? Para la perspectiva, le preguntamos a este de los economistas en Economía por la invitación.Opinión entre los encuestados se divide. Michael Pettis , escribe :
NO son en gran parte dos caminos a seguir para la mayor parte de la Europa periférica.Uno de ellos implica un alto desempleo, contracción económica, y el salario y la deflación de precios se extiende por muchos años. La otra consiste en la reestructuración de la deuda, y tal vez temporalmente abandonar el euro, con reducción del capital significativa. ¿Qué forma en que cada país decide en última instancia una decisión política sobre qué grupo de los agentes económicos se llevan la peor parte del ajuste por costo de las clases trabajadoras a través del desempleo, la clase media y las pequeñas empresas a través de impuestos, o de los acreedores.
Dado que finalmente la política electoral limitar el coste de las clases obrera y media, y la fuga de capitales y la evasión fiscal lo harán para las pequeñas empresas, esto deja a los acreedores. acreedores Tarde o temprano van a tener que aceptar una reducción significativa de las obligaciones contraídas con ellos. Cuanto antes ocurra, mejor.
Pero Michael Heise contadores :
La capacidad de un país para pagar su deuda depende de una serie de factores: el crecimiento futuro, la tasa de interés demandadas por los mercados de capital (la medida de la confianza del mercado), la disposición de los ahorradores nacionales para sostener el papel de su propio gobierno. Una deuda-PIB en la región de 130%, como en Grecia, no significa que el juego ha terminado (ver Japón), en particular si el país en cuestión está llevando a cabo políticas de reforma dirigidas a restablecer el crecimiento y el fomento de la confianza. Y este es el camino de Grecia, junto con los demás, es de ahora.
Lanzarse en la reestructuración de ahora sería un gran error. Que se extendería como un reguero de pólvora por toda Europa, en el proceso de fijación de los países afectados de los mercados de capitales para el futuro previsible.
Leen todas las respuestas. Uno tiene la impresión de que, si bien la reestructuración puede ser la mejor opción disponible, es poco probable que los gobiernos adoptar un paso definitivo sin más de un consenso, a menos que los mercados de dejarlos sin otras opciones.

sábado, 15 de enero de 2011

Un estado de preocupación por los grandes bancos de Europa comienza a emerger. Hasta ahora, Santander, BBVA y Commerzbank. Me pregunto cuánto tiempo va a tomar antes de UniCredit se une a ellos?

Si Alfonso Guerra mato a Montesquieu, debe resucitarlo porque España lo necesita. Y si Alfonso no quiere, por Rumasa, le resucitaremos el pueblo y pediremos las responsabilidades oportunas



Siempre se ha considerado a Montesquieu como el inventor de la teoría de la separación de poderes tal y como la conocemos en la actualidad, y a juzgar por lo que se nos enseña en los institutos esto debería ser cierto. Pero nuestro sistema educativo tiene tan poco rigor como pueda tener la sabiduría popular. Montesquieu inventó la separación de poderes pero no como la conocemos actualmente sino adaptada a la época en que vivió y a su condición de noble. Le tocó vivir tanto durante el reinado de Luis XIV, quien centraba todos los poderes del Estado en su persona, como durante el reinado de Luis XV, cuya época se caracterizó por una constante lucha de poder entre el rey y la nobleza, que controlaba unos Parlamentos que tenían un carácter diferente a los actuales. Se trataban de tribunales integrados por gente de baja nobleza (sobre todo barones) y que tenían como cometido dar el visto bueno a las decisiones reales y a las leyes.

Así que Montesquieu, como barón que era, defendía principalmente los intereses de la baja nobleza y siempre defendió la idea de que la monarquía debía ser controlada por los parlamentos para evitar los excesos reales frente a la nobleza. Sin ir más lejos el propio Montesquieu era partidario de que la potestad legislativa no se encomendase a una única Cámara sino a dos, una de nobles y una popular de manera que la nobleza pudiese preservar su poder sobre el pueblo. Incluso defendía que la intervención en la legislación de éstas dos Cámaras debería ser proporcional a su peso en los poderes del Estado. Montesquieu era consciente de que si el poder legislativo estaba únicamente concentrado en una Cámara popular, los privilegios de la Baja nobleza desaparecerían.

Por otra parte decía que la potestad ejecutiva debía ser ejercida por el rey y ser lo suficientemente fuerte como para contener los excesos del poder legislativo. Y por su parte el poder judicial debía ser independiente, pero nuevamente diferenciando entre nobleza y pueblo y siendo más relevante el poder que tiene el poder judicial de los nobles que el popular. Pueden comprobar todo esto en “El espíritu de las leyes” y en “Las cartas persas” Sí, Montesquieu ideó la separación de poderes, pero no tal y como la conocemos actualmente, como se nos ha dicho en innumerables ocasiones, sino adaptada a los intereses de la Baja nobleza. El sistema actual es hereditario de sus ideas pero no fue ideado por él tal cual lo conocemos ahora. Se trata de una evolución y de una adaptación de sus ideas.

Al fin y al cabo Charles Louis de Secondat no dejaba de ser un ser humano; es decir, siempre buscamos nuestro propio beneficio aunque a veces, en ese proceso, también estemos defendiendo el beneficio común, pero siendo el primero nuestro principal objetivo. De hecho actualmente la separación de poderes se está viendo deteriorada debido a la politización del poder judicial. Se podría decir que en la actualidad el sistema estadounidense es aquel en que la separación de poderes es más evidente.




6 Comments:

At 22/7/06 2:43 PM, Blogger VICTRIX said...
Vacaciones: Es evidente que nos encontramos en época estival ya que muchos de los blogs están parados debido a que sus propietarios están disfrutando de unas vacaciones seguramente merecidas. Sepan ustedes que éste blog seguirá activo durante todo el verano ya que no me voy de vacaciones.
At 22/7/06 4:01 PM, Blogger Marta said...
Me alegro de ello, victrix. Aquí estaré leyéndole, porque seguramente yo tampoco me ausente más que un par de días. En cuanto a Montesquie: ¿sería apropiado introducir la figura de Alfonso Guerra en el debate?
Un saludo veraniego.
Montesquieu, ¿dónde queda esa separación de poderes, aquí en España? No sé cuál, si el poder legislativo o el ejecutivo, controla a los otros dos, pero así lo hace. La separación de poderes es más aparente que real.

Es interesante otra de las ideas principales de este artículo. Muchos grandes pensadores de la talla de Montesquieu, que nos han sido presentados siempre de un modo simplón y manido (los buenos), o bien barrían para casa o bien tenían algunas ideas que hoy nos parecerían poco menos que escandalosas (a algunos más que a otros). Y esto de Platón y Aristóteles hasta Marx. La Historia es un campo muy maleable, y más cuando no hay nadie dispuesto a descubrir la verdad. 

Un saludo
At 22/7/06 10:15 PM, Blogger VICTRIX said...
Yo también me alegro, Marta. Y no por egoísmo, o porque desee que usted no tenga vacaciones, por supuesto, sino porque, dado que cree que no las tendrá, al menos podré disfrutar de sus comentarios y leer sus artículos. Si me permite la comento que quizás yo también me ausente, pero llegado el caso no sería más que un día para visitar con mis amigos alguna ciudad cercana. Pero lo que tradicionalmente se conoce por “vacaciones” no tendré, pues considero mi obligación aprobar curso por año y por ahora es más prioritario en mi opinión mi formación que quince días de sol y playa. 

En cuanto a Alfonso Guerra supongo que usted se refiere a su famosa frase “Montesquieu ha muerto” Al parecer la formuló refiriéndose a la reforma que en su día llevó a cabo el PSOE de la LOPJ y que abría una puerta al gobierno para poder controlar a la justicia. Al margen de esa reforma, de la investigación judicial del 11-M (...) y de las intentonas de Garzón de entrar en el gobierno con González, el Gobierno tiene entre sus competencias en materia judicial las de proponer dos miembros del TC o nombrar al Fiscal General del Estado. 

Dudo que se estuviese refiriendo a la diferencia entre parlamentarismo y presidencialismo. Como comenta el espantapájaros, el parlamentarismo permite una cierta colaboración y control mutuo entre poder legislativo y ejecutivo. De ésta manera el gobierno puede emitir proyectos de ley y el presidente está capacitado para disolver las Cámaras. Y por su parte el legislativo puede presentar una moción de censura contra el presidente del gobierno y obligarle a presentar su dimisión ante el rey. En cambio el presidencialismo, cuyo más claro representante es EEUU, implica una división absoluta de poderes, no siendo posibles de este modo las mociones de censura o la disolución de las Cámaras por parte del presidente. Juzguen ustedes mismos qué sistema es mejor.

Y para concluir es evidente que cada persona suele buscar sus propios intereses, como ya comento, y a veces, en ese proceso, es posible que se esté buscando el beneficio común, pero esto no suele ser prioridad de nadie. Negarlo no sería lógico. Cierto es también que hay pensadores que la gente suele idolatrar sólo porque ha oído que eran famosos. Pero seguramente muchas de sus teorías, quizás por estar sometidas a la cultura de la época, nos parecerían inadmisibles actualmente. Por ejemplo creo que en Roma era perfectamente legal la esclavitud e incluso estaba protegida. 

Un saludo a ambos.
At 23/7/06 5:23 PM, Blogger El Cerrajero said...
Vacaciones, lo que se dice vacaciones a todo plan, sólo las tienen los sociali$tas con dinero público.
At 10/1/10 6:21 AM, Anonymous Anónimo said...
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Cuando Guerra asesinó a Montesquieu

12:17 | 28 de noviembre, 2009 Enrique de Diego
La chapuza de la incautación de Rumasa disparó la corrupción y acabó con la división de poderes. El presidente del Tribunal Constitucional sufrió presiones insoportables en La Moncloa.
Madrid.- Es criterio probado que el asesino siempre vuelve al lugar del crimen. En el magnicidio de Montesquieu se confirma. Arrepentido o cínico, Alfonso Guerra declara ahora, frente a la presión mediática catalana sobre el Tribunal Constitucional, que éste “no hace política ni debe medir las consecuencias de sus fallos”. El mismo Guerra es autor del dictamen liberticida: “Montesquieu ha muerto” y el Bruto que dio las más certeras cuchilladas a la división de poderes.
El 5 de diciembre de 1983 se filtró la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la expropiación de Rumasa.
Escándalo sobre escándalo, pues seis magistrados habían votado en contra y otros seis a favor. El empate había sido roto por el voto de calidad del presidente, Manuel García Pelayo.
El Gobierno tenía interés en dar a conocer cuanto antes una sentencia sobre cuestión que se le había convertido en terrible pesadilla y la misma filtración pretendía distraer el debate de la cuestión de fondo. El ejecutivo se escudó en la excusa peregrina de que el invento de la fotocopiadora hacía imposible determinar la fuente de una filtración, que sólo podía provenir del Gobierno o del Tribunal Constitucional. García Pelayo, la víctima colateral del terrible asesinato de Montesquieu, cuyas consecuencias aún pagamos de manera muy elevada, declaró que “una sentencia votada y firmada no puede variarse”. Nada se podía hacer. Ruiz Mateos declaraba que “toda la propiedad privada queda en el aire”.
Estricta incautación.
El 23 de febrero de 1983 el gobierno socialista se había incautado, manu militari, con un despliegue policial sin precedentes, de Rumasa. Se trataba de un holding de 700 empresas, con una plantilla superior a las 65.000 personas, y con una facturación anual superior a los 350.000 millones de pesetas de la época(más de 2.000 millones de euros).
La incautación había venido precedida por amenazantes declaraciones del vicepresidente económico, Miguel Boyer. Las razones del asalto a Rumasa son confusas y confluyen varias motivaciones. Las excusas económicas fueron: reiterada falta de auditorías externas, obstrucción a la actividad inspectora del Banco de España, desproporcionados riesgos asumidos por los bancos que financiaban internamente a las empresas del propio grupo y una política expansiva considerada imprudente.
El partido socialista acababa de acceder al poder (diez millones de votos el 28 de octubre de 1982) y la expropiación fue un ejercicio de autoritarismo, que aterrorizó a la sociedad española, aunque fue comedidamente aplaudida por la cúpula bancaria que consideraba a Ruiz Mateos un peligroso outsider.
Es muy posible que la pertenencia entonces de José María Ruiz Mateos al Opus Dei fuera determinante para un gobierno en el que Alfonso Guerra hacía ostentación de rabioso anticlericalismo, con paranoica obsesión contra La Obra, a la que situaba como el principal foco de resistencia al nuevo poder socialista.
Autoritarismo.
No había cobertura legal para la medida y todo se hizo en medio de una gran frivolidad, al amparo de las previsiones contenidas en los artículos 33.3 y 128.2 de la Constitución. Se improvisó un decreto-ley ad casum. El ejecutivo, con su todopoderoso vicepresidente, Alfonso Guerra, actuó como el gobierno de un régimen totalitario. Expropiar Rumasa implicaba –tal era la chapuza- acabar con la propiedad privada en España, someterla al capricho gubernamental.
Sólo quedaba como dique el Tribunal Constitucional y a él acudió con recurso de inconstitucionalidad, elaborado por José María Ruiz Gallardón, el grupo parlamentario de AP.
Al frente del Alto Tribunal estaba un jurista de muy reconocido prestigio, referencia del Derecho Constitucional comparado, y de fuertes credenciales democráticas. Manuel García Pelayo (1909-1991), nacido en Corrales del Vino (Zamora), licenciado en Derecho por la Complutense, había sido capitán del ejército republicano y había permanecido luego en las prisiones franquistas hasta 1941. En 1951 emigró a Argentina y de ahí a Venezuela, donde fundó el Departamento de Ciencia Política de la Universidad Central de Caracas. En 1980 el Rey le invitó a formar parte del Tribunal Constitucional, lo que representó su vuelta a España. La sentencia del caso Rumasa amargaría sus últimos años.
Presión en Moncloa.
Se trataba, pues, de un hombre incorruptible y de sólida trayectoria. Nada indicaba en su perfil que fuera el arma que el vicepresidente Alfonso Guerra utilizaría para hundirla en el corazón mismo de Montesquieu.
Empezó a saberse que el Alto Tribunal estaba muy dividido y se fue abriendo a la convicción de que todo dependería de si el presidente ejercería o no la prerrogativa del voto de calidad.
Manuel García Pelayo fue llamado a Moncloa. Acudió con el vicepresidente del Alto Tribunal, Jerónimo Arozamena. Por parte gubernamental ejercieron intensísimas presiones Felipe González y Alfonso Guerra, correspondiendo a éste el papel de poli malo, en lo que adquirió características de interrogatorio policial. El Guerra arrogante de entonces exhibió voceando las más altas y, al mismo tiempo, las más chuscas razones de Estado: de echar abajo la incautación de Rumasa, la indemnización a pagar sería multimillonaria, representaría no sólo el fin del proyecto socialista sino también la quiebra del Estado.
“Te vas a cargar el Estado y la democracia”, gritaba un exasperado y exasperante Guerra. De aquellas reuniones, que se pretendían mantener en el más absoluto secreto, informé en exclusiva gracias a lo suministrado por los escoltas de Manuel García Pelayo.
Éste había salido de Moncloa en estado de extrema agitación, muy nervioso, con lipotimia y al borde del infarto, ante una presión que se le había hecho insoportable y para la que -hombre curtido pero sensible y académico- no estaba preparado.
García Pelayo cedió. Cumplido el pedido, pasó a ser una sombra de lo que había sido. En 1986 dimitió, sin cumplir el periodo de nueve años previsto en la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional. Regresó de nuevo a Caracas en 1987, donde murió, olvidado, en 1991, tras una larga enfermedad.
La privatización de las empresas de Rumasa significó la introducción en España de la corrupción en gran escala. Además el Gobierno no quería sobresaltos como los que había pasado y reformó la Ley del Poder Judicial situando a todo el Consejo General bajo tutela de los partidos. De esa manera, la carrera judicial pasaba a ser cuestión de favor político.
La división de poderes había muerto. Nadie trató después de resucitar el cadáver de Montesquieu. Aunque los cómplices del asesinato son múltiples, no hay duda de que el sicario, el asesino directo fue Alfonso Guerra. ¡Ojalá se haya arrepentido, como parece, aunque ya es tarde!

viernes, 14 de enero de 2011

Reforma de las pensiones: el milagro de la capitalización compuesta

 El debate sobre el futuro de nuestro sistema de pensiones suele girar en torno a los ajustes menores que es necesario realizar para que el sistema de reparto sobreviva. Pero rarísima vez contempla una reforma parcial o integral del sistema hacia la capitalización. Parte del rechazo se debe a la asociación entre “sistema de capitalización” y “sistema privado”. Esa posición es completamente absurda, pues un sistema de capitalización podría ser gestionado por la propia Seguridad Social, que iría colocando el fondo de cada trabajador en los distintos productos sin cobrar las fuertes comisiones que a menudo cargan las entidades financieras. Y, además, podría constituir un vehículo de ahorro transparente y honesto para mucha gente, especialmente para las personas con nulos conocimientos de finanzas.
El milagro del tipo de interés compuesto a largo plazo
La primera ventaja (y la más importante) es la magnitud de la mensualidad a percibir tras la jubilación. En un sistema de capitalización, las cantidades ahorradas a lo largo de una vida crecen exponencialmente debido a que los intereses se acumulan año a año, un fenómeno llamado "el milagro de la composición de intereses". Como es difícil hacer predicciones, especialmente sobre el futuro, vamos a describir unos escenarios que nos permita hacernos una idea de las posibilidades del sistema. Para ello vamos a intentar reproducir la situación de un trabajador medio que en vez de cotizar a la Seguridad Social aporta la misma cantidad a un fondo individual para su jubilación, gestionado por la propia Seguridad Social. Cada supuesto se acompaña de su justificación.
·                                 Salario Bruto medio anual + Cotización empresarial SS = 27.000 €
En realidad, el sueldo medio bruto anual se encuentra en España en 21.500 euros brutos, que al añadirle una cotización empresarial a la Seguridad Social que oscila entre el 28% y el 30% da como resultado un coste salarial total de unos 27.700 €, algo por encima de nuestro supuesto.
·                                 Vida laboral de los 23 a los 65 años.
·                                 El trabajador aporta el 30% de su coste salarial a su fondo propio.
¿Le parece mucho? ¡Es exactamente lo que paga en la actualidad! Aproximadamente, un 35% de su coste salarial total (sueldo + IRPF + SS trabajador + SS empresa) lo conforman las aportaciones a la Seguridad Social. El porcentaje aproximado del gasto de la Seguridad Social en pensiones es del 90%. El 90% del 35% es el 31,5%, así que de nuevo estamos siendo conservadores suponiendo un ahorro del 30%. El estado haría obligatorio dicho ahorro, por un problema que ya tratamos hace poco relacionado con la teoría de juegos.
·                                 Tres años de dicha vida laboral en el paro.
¡Estamos en España! ¿Cómo no vamos a incluir tres años de paro en un trabajador medio? Durante ese período nuestro trabajador ingresa la prestación por desempleo.
·                                 Crecimiento anual de la productividad (y, con ella, del salario) del 1%.
Varios organismos internacionales proyectan crecimientos de la productividad para la OCDE alrededor del 1,5%, por lo que de nuevo estamos siendo conservadores.
·                                 Tres escenarios para el tipo de interés real: 1,75%, 3% y 6%.
Aquí entramos en terrenos muy especulativos: para conocer el papel del tipo de interés real debemos hacer supuestos sobre la rentabilidad futura de la inversión y descontar el papel de la inflación esperada. En este sentido, varias entidades internacionales (Fed, Banco de Francia) emiten TIPS (Treasury Inflation Protected Securities), bonos protegidos contra la inflación en los que el emisor se compromete a pagar un cierto tipo de interés más la tasa de inflación del período. En la actualidad (con un tipo de interés oficial extremadamente bajo), pueden comprarse TIPS con una rentabilidad real del 1,75%. Nuestro escenario base será, por tanto, el del 1,75% real. Los dos escenarios alternativos incluirían una parte del patrimonio en renta variable. Sin entrar en más detalle, una cartera diversificada disfruta en el largo plazo de una rentabilidad mayor sin asumir más riesgo (el llamado equity premium puzzle). Una cartera con más peso en acciones podría lograr rentabilidades del 3 ó 6 por ciento (otro día discutiremos esto en más detalle).
·                                 Cuando nuestro trabajador llega a los 65 años, calculamos una hipoteca inversa (en términos reales) de 20 años sobre el total del patrimonio ahorrado, es decir, lo necesario para vivir de los 65 a los 85 años.
La propia Seguridad Social funcionaría también como una aseguradora respecto a la esperanza de vida: unos individuos vivirán más que otros, pero en la media se compensan, y la esperanza de vida media es una magnitud muy estable.
Ya estamos listos para mostrar los resultados. El gráfico muestra tres líneas, que son la evolución del patrimonio real (descontada la inflación) a lo largo de la vida del trabajador para cada uno de los 3 escenarios. A la derecha del final de cada línea se encuentra un cuadro de texto con la pensión mensual real (descontada la inflación) vitalicia que equivale a cada escenario.

Sí, incluso habiendo partido de supuestos conservadores, los resultados son demoledores. La pensión equivalente en el escenario base (3.100 €/mes) triplica la actual real, aún siendo el escenario con menor rentabilidad media del fondo. Para rentabilidades mayores, las pensiones equivalentes parecen adentrarse ya en el terreno de la ciencia ficción… pero son factibles: un 3% de rentabilidad real anual no es algo desde luego inalcanzable. Este gráfico(realizado por Pablo Fernández, del IESE) muestra una rentabilidad media anual del IBEX-35 (1987-2003, beneficios incluidos) del 11,9%. Teniendo en cuenta que la inflación media ha estado por debajo del 5% durante dicho período, la rentabilidad real (nominal menos inflación) superaría ya el 6% de nuestro tercer escenario, el que da derecho a una pensión de 12.800 euros mensuales.
¿Se pueden extrapolar estos cálculos para rentas mayores o menores? Por supuesto, solo es necesario realizar una sencilla regla de tres. Un trabajador que cobre solo la mitad de nuestro trabajador de referencia tendría derecho a la mitad de jubilación en cada escenario (para el base, equivaldría a 1.550€/mes).
Otra gran ventaja del sistema es que cada trabajador elige cuándo se jubila en función de la pensión a la que tiene derecho en cada momento (algo que todos podrían consultar en todo momento). Así, si ha obtenido una rentabilidad por encima de la de referencia, quizás prefiera jubilarse con antelación, reduciendo la cuantía de la jubilación. Es necesario aclarar aquí que, mientras el sistema actual de reparto penaliza enormemente las jubilaciones anticipadas (jubilarse a los 60 por el régimen general implica aproximadamente una reducción del 25% de la cuantía de la pensión), en un sistema de capitalización la penalización no es tan grave, puesto que lo más importante son los primeros años de cotización, debido al ”milagro de la capitalización compuesta”.

(LA DECLARACION DE SALAMANCA).


En un mercado de trabajo débil y estructural como el nuestro, el incremento de la edad activa puede perjudicar el empleo juvenil, al reducir el margen de sustitución de los jubilados.

Estoy en una parte de acuerdo con su exposición pero en otra gran parte no.

En un mercado de trabajo débil y estructural como el nuestro, el incremento de la edad activa puede perjudicar el empleo juvenil, al reducir el margen de sustitución de los jubilados.

El fundamento último de la sostenibilidad financiera de las pensiones, más allá de factores demográficos y de la edad de jubilación, es la tasa de empleo que alimenta económicamente la protección social. Para lo cual la productividad debe crecer y esto generará nuevos puestos de trabajo.

La bien planteada reforma de las pensiones está, así, estrechamente vinculada a la transformación del sistema productivo y a los cambios del mercado de trabajo porque solo con tasas adecuadas de empleo podrá conseguir los resultados deseados.

Imagen

Observando la pirámide de población, y sabiendo el paro juvenil que tenemos, mejor nos irá si trabajan los de veinte-veinticuatro años desocupados que no los de sesenta-sesenta y cinco años.

También podríamos  pensar en reformar el sistema e ir a un sistema mixto o individual http://bit.ly/hOn6oy (LA DECLARACION DE SALAMANCA).
Con este sistema al poder jubilarse a su antojo y siendo consciente que lo que ha capitalizado lo va a disfrutar él o sus herederos, le dará libertad a la hora de tomar la decisión de cuando se jubila. También por supuesto dinamizará el mercado laboral por la parte de arriba, teóricamente la menos productiva, y aumentará la productividad del puesto de trabajo que ocupe.
La productividad de las personas mayores, por regla general, suelen ser un lastre para el puesto de trabajo, por motivación, preparación, adaptación a los nuevos métodos de trabajo y ganas de aprender.

Solo estoy de acuerdo en la prolongación de la vida laboral porque esto influirá, creo que de una forma importante, en que los mercados de deuda se tranquilicen y nuestro coste de financiación sea menor. Esto se producirá por que los inversores verán que a largo plazo, nuestro país tendrá un menor compromiso de pago a sus pensionistas y este menor compromiso de pago le hará mas solvente para amortizar la deuda que le compro a diez años.

Estoy mas por reducir la jornada laboral a 35 horas semanales, manteniendo la jornada de trabajo en las 40 horas semanales y rebajando los salarios en proporción ya que:
a)     Esta creo que sería la medida más solidaria con los parados y reduciríamos el paro.
          b) Sería una medida que crearía confianza de cara al exterior, pues nos verían como un país          comprometido y solidario.
c)     Se reducirían los costes de las Administraciones Públicas pues se absorbería el exceso de funcionarios por lo menos en una parte importante. 
d) Se deberían crear políticas incentivadoras, tanto en el sector privado como en el público, para que quien estuviera en el paro fuera la población laboral de más edad.
                    d1) Esto es porque si al capital humano joven, en el que más recursos de formación se ha invertido y el que mejor preparado esta, si no le damos acceso al trabajo, no tendrá mas remedio que emigrar y la rentabilidad de lo invertido en su formación lo dará en otro país
                    d2) Porque un joven, con los mismos conocimientos o incluso con conocimientos inferiores, pero con ganas de aprender, creo que es mas eficaz que una persona mayor.
                    d3) Porque para una persona mayor, que normalmente tiene casi todas sus necesidades cubiertas, estar en el paro es prácticamente una prejubilación, un premio.
           f) Si rejuvenecemos la media de la plantilla laboral del país, ganaremos en competitividad, ya que seremos mucho más eficaces tanto en la empresa privada como en la administración.
           g) Esos parados, en su mayoría de edad próxima a la jubilación, deberían realizar ciertas tareas  sociales de forma gratuita. Con ello les hacemos sentirse útiles y solidarios con su entorno, aportando lo mejor que tienen que es su experiencia.
        h) El mejor curso de aprendizaje y reciclaje, poniendo interés, es el trabajo diario y el vivir todos los días in situ una aplicación practica de las distintas innovaciones que se vayan incorporando a cada tarea del trabajo. Es la verdadera formación continua.
         i) Si reducimos el paro y poco a poco aumentamos nuestra competitividad por una mayor eficacia, estamos creando confianza, con lo que el consumo interno se recuperara.
      j) Al estar la gente mas joven con trabajo, favorecería la emancipación y el consumo del stock de viviendas en manos de la banca, bien como compra o como alquiler con opción de compra. Esto permitiría un respiro a la banca y a los sectores relacionados con la construcción.
      k) Esta medida favorecería que bastantes trabajadores aportarían su trabajo a dos ó mas empresas distintas al mismo tiempo, que aunque en principio pueda no parecer lo mas adecuado, también es enriquecedor para el trabajador por las experiencias que va a vivir.
      l) Esta medida favorecería la conciliación de la vida familiar con el trabajo, lo cual conduciría a una mayor calidad familiar y mayor tiempo de dedicación a la educación de los hijos.