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martes, 15 de febrero de 2011

Las tendencias recientes en la negociación colectiva


La reciente crisis económica en Europa ha llevado a cambios importantes en la negociación colectiva europea. En primer lugar, la crisis se ha utilizado para ejercer presión sobre los costes laborales, con el resultado de la congelación de los salarios e incluso recortes salariales en muchos países europeos. Este último ha sido el caso, en particular, para el sector público donde los gobiernos a veces abiertamente intervenir en válidos los convenios colectivos. En segundo lugar, la crisis promueve nuevas formas de negociación colectiva a nivel de empresa priorizar la salvaguarda de los puestos de trabajo. En algunos países esto ha sido acompañado de cambios en el marco legal de negociación colectiva, que permiten a las empresas para obtener más desviaciones de los acuerdos a nivel sectorial o nacional.

El taller se centrará en dos aspectos: La primera parte se ocupará de las recientes tendencias hacia la descentralización de la negociación colectiva. En este sentido, los resultados de un proyecto de Eurofound investigaciones recientes sobre la negociación a nivel sectorial y las posibilidades de desviaciones a nivel de empresa se presentarán. Durante la segunda parte del seminario habrá presentaciones sobre el impacto de la crisis económica en la negociación colectiva y la evolución de los salarios en Europa.

El taller es organizado por el Sindicato relacionadas con Institutos de Investigación (TURI) de red. Esta red tiene como objetivo establecer una plataforma estructural, no temáticas y largo plazo para los contactos oficiales entre los institutos de apoyo del movimiento sindical en toda Europa, construyendo así las bases para una colaboración más y mejor y el intercambio de conocimientos entre ellos y la integración de una manera más forma natural la dimensión europea en sus trabajos de investigación. TURI debe facilitar la creación de proyectos comunes, sino que es una herramienta de mapeo de conocimientos y su objetivo es ayudar a los sindicatos relacionados con los institutos para participar en la investigación comparativa. TURI es una iniciativa conjunta del ISE y la Fundación Hans Böckler. El ISE es apoyado financieramente por la Unión Europea.

Cuando: 21 de marzo de 2011, 10h30 - 17h30
Dónde: Instituto Sindical Europeo (ISE), sala B, Boulevard du Roi Albert II, 5, Bruselas 

Para los talleres de 'orden del día y registro, por favor visite el sitio web de ISE

Más información en la red de TURI se puede encontrar aquí
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anticipediaModerator 

Políticas activas: ni reforma, ni plan de choque


by FLORENTINO FELGUEROSO on 14/02/2011
 “Plan de choque para promover el empleo estable y la recualificación”. Este es el nombre que el propio gobierno ha dado al conjunto de medidas aprobadas este viernes en Consejo de Ministros y que forman parte del gran pacto social. La verdad que esperábamos algo más que un nuevo paquete de medidas urgentes. Por ejemplo, un empujón a la reforma de las políticas activas.  Pero con una simple lectura del nuevo Real-decreto, se puede llegar fácilmente a la conclusión de que no sólo se ha progresado poco en la práctica, sino que en alguna medida se da, muy probablemente, un paso en la dirección equivocada. 
 El Plan consta de cuatro programas:
 1- “Programa excepcional de empleo para la transición hacia la contratación estable” o bonificación de los contratos a tiempo parcial.
2- “Programa de recualificación profesional de las personas que agoten su protección por desempleo” o ayuda de 400 euros condicionada al compromiso de realizar un itinerario “individualizado” de inserción laboral.
3- “Acciones de mejora de la empleabilidad que combinen actuaciones de orientación profesional y formación para el empleo”: itinerarios para jóvenes, parados de larga duración mayores de 45 años y personas de baja cualificación procedentes de sectores en crisis.
4- Inclusión de personas desempleadas en las acciones formativas dirigidas a personas ocupadas.
Reforma reasignando recursos
 El 2º programa viene a sustituir al PRODI (Programa temporal de protección por desempleo e inserción) que finalizaba este mes. Nada nuevo, en realidad. El 3º programa, más de uno pensaría que ya debería estar en marcha. Después de dos años intensos de crisis y cerca de 1,5 millones de parados de larga duración inscritos en las oficinas de empleo, qué menos. Del 4º programa se intuye que el presupuesto de formación ocupacional no da para tanta demanda, teniendo que sacrificar parte del destinado a la formación continua o a empleados.
La reforma de las políticas activas se tiene que producir en un contexto difícil: el presupuesto para el año 2011 es de 7316 millones de euros, un 5,5% menos que en el 2010,  sólo un 1% más que en 2007. Por lo tanto, cambiar la orientación de este tipo de políticas pasa por una redistribución de los recursos hacia aquellas  que se estimen más eficaces.
En el año 2008, nos gastamos un 0,68% de nuestro PIB en políticas activas. No era esta una cifra muy alejada de otros países europeos. Francia y Alemania se gastaban un 0,80%, por ejemplo, aunque si de Dinamarca (1,2%), Holanda (1.04%) o Suecia (0,93%).
Las diferencias venían sin embargo del tipo de políticas activas por las que hemos apostado en los últimos 15 años: mucho más que los demás en subvenciones al empleo (principalmente bonificaciones a la Seguridad Social), bastante menos en formación y casi nada en orientación a los desempleados. Pero además, al margen de las subvenciones, el gasto por parado también era (y claro ahora es aún más) pobre en términos relativos. Por ejemplo, el gasto en formación por parado era más del triple en Alemania o en Francia (medido en ppa). Según los datos de Eurostat, el porcentaje de personas que recibían servicios de orientación entre los que deseaban trabajar no llegaban al 1%, frente al 94% en Francia (quizás un pelín exagerado), el 71% en Suecia o el 31% en Holanda. Sólo un 4% de estas personas recibía formación para el empleo, frente al 20% en Francia, 26,8% en Dinamarca, o el 15% en Alemania. En definitiva, un sistema que apostó por subvencionar, en especial el empleo estable, y escasamente otras vías como las de la formación y la orientación. A la vista está que esta distribución de recursos en políticas activas ha servido de poco. Además, existe una evidencia bastante consistente de que las subvenciones al empleo han podido tener efectos perversos sobre las tasas de creación y destrucción de empleo en España.
Las buenas intenciones reflejadas en este nuevo RD de reforzar los servicios de orientación y formación mediante itinerarios son en realidad poco creíbles, dado que no se corresponden con los refuerzos que requerirían los SPE para tal tarea. Desde el inicio de la crisis, sólo se han contratado 1500 tutores adicionales (en 2008, con sucesivas prórrogas de esta cantidad desde entonces). En la disposición adicional cuarta de este RD, de nuevo se establece el compromiso que se reforzarán los servicios públicos de empleo antes de fin de año, es decir, para cuando la mayoría de sus programas estén concluyendo.  Con estos recursos, dificilmente se podrá producir una atención personalizada o individual, ya no de todos los parados registrados, sino de los de larga duración.
Por otra parte, aunque se hayan dado los pasos iniciales para la colaboración público-privada en materia de colocación de los desempleados, precisando qué tipo de agencias privadas podrán intervenir, también parece que este proceso esté estancado. Todo avanza despacio, demasiado despacio…
Los contras de la bonificación del empleo a tiempo parcial
Pero detengámonos un momento en la que es una de las medidas estrellas de este “Plan de Choque”. La bonificación de los contratos a tiempo parcial. Sus tres características principales son las siguientes:
- Se bonifican las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social: 100% para empresas de menos de 250 trabajadores, 75% para el resto
- Los contratos han de ser celebrados con trabajadores menores de 31 años o con parados inscritos en la Oficina de Empleo al menos 12 meses en los 18 meses anteriores.
- Las bonificaciones tienen una duración máxima de meses para las contrataciones que se realicen durante el próximo año, para cualquier modalidad contractual a tiempo parcial (50 y el 75% de la de un trabajador a tiempo completo comparable), excepto la interinidad  y el relevo. Los contratos temporales  deberán tener una duración inicial prevista de 6 o más meses.  
Con este programa, en palabras del Ministro de Trabajo: se espera alcanzar un objetivo de 100.000 contrataciones, con una bonificación media de 235 euros.  El coste neto de este programa no sería tan considerable, dado que se reduciría el gasto en prestaciones y esta ayuda evita que se paguen otras bonificaciones para contratos a tiempo parcial. Además, “se trata de evitar la sustitución de trabajadores por los que ahora las compañías cotizan por otros por los que no lo harían”.
Remar con viento a favor y el efecto peso muerto
Durante está crisis, la contratación a tiempo parcial no ha parado de crecer. La destrucción de empleo se ha centrado esencialmente en los empleos a jornada completa. Tal como se puede  observar en el Gráfico 1, no es debido a que el empleo femenino (para el que el tiempo parcial tiene más incidencia), se haya comportado mejor que el masculino. Es precisamente para éste para el que se constata un mayor aumento de la contratación a tiempo parcial (aumento de 20 pp desde el 3º trimestre del 2007, por una disminución de 20 pp en el empleo a tiempo completo). En segundo lugar, no se trata de un aumento de la contratación temporal a tiempo parcial, sino indefinida. En tercer lugar, tal como muestra el Gráfico 2, el aumento del empleo a tiempo parcial se ha producido precisamente en las empresas de menos de 250 trabajadores (en especial en las de 1-10 y las de 51-250 trabajadores).
Es decir, se subvencionará un tipo de empleo que está creciendo, incluso en este tiempo de crisis, de ahí que muy probablemente las ayudas tengan un elevado efecto de “peso muerto” o redundante, por lo que será muy difícil ver  efectos netos finales sobre la creación de empleo. Básicamente, el objetivo de los 100.000 empleos adicionales ya se alcanzó este año pasado sin necesidad de subvenciones. Está creciendo con contratos indefinidos, por lo que abrir la puerta de un abaratamiento incluso con contratos temporales, no parece la mejor idea en estos momentos. Y está creciendo en las empresas de menor tamaño, las que más se pueden beneficiar de esta nueva subvención, aumentando aún más los riesgos de “peso muerto”.
No es la forma más adecuada de incentivar el empleo a tiempo parcial
El Gráfico 3 muestra además que los trabajadores están aceptando este tipo de empleos no porque lo deseen, si pudieran preferirían un empleo a tiempo completo, y este porcentaje también ha aumentado sustancialmente durante la crisis: cerca de 20 pp, para superar a la mitad de los asalariados a tiempo parcial. Y ahí está un nuevo peligro, y es que con este tipo de bonificaciones se pretenda aumentar la tasa de incidencia a tiempo parcial, que se sitúa por debajo de la mayoría de los países de la UE-15. No es un contrato deseado por los trabajadores. Una posible explicación es que habitualmente está doblemente penalizado salarialmente, por ser temporal y a tiempo parcial (sobre este tema veáse el excelente artículo de Daniel Fernández Kranz y Nuria Rodríguez-Planas ). Pero, además, no resulta beneficioso para el cómputo de la pensión, ni resuelve el problema de la discriminación de las mujeres en relación con el tema de la maternidad (tal como muestra un nuevo trabajo, aún no publicado de estos mismos autores). En definitiva, la actual legislación no incentiva un aumento de la incidencia del tiempo parcial entre los tres colectivos que mayor demanda pueden hacer del mismo para compaginar la vida laboral con otras actividades: los jóvenes estudiantes, las personas de mediana edad con responsabilidad familiares y las personas de edad laboral avanzada que quieran optar por jubilarse a tiempo parcial.  

Formación y contratos a tiempo parcial
Según la última European Working Conditions Survey (2010), después de Grecia, somos el país de la UE15 con menor tasa de formación  en la empresa por debajo de los 30 años y con mayor proporción de jóvenes que adquieren formación fuera de la empresa a su propio coste.
Aumentar la incidencia del tiempo parcial entre los más jóvenes que ya han abandonado el sistema educativo no resolverá este problema. Todo lo contrario. Según la Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo (2009), un 40,3% de los menores de 30 años que trabajan a tiempo completo reciben formación en la empresa, por un 24,4% de los que trabajan a tiempo parcial. Además, por ser una jornada más reducida, también se reduce la probabilidad de recibir formación durante el tiempo de trabajo,  31,8%  cuando el empleo es a tiempo completo y 16,6% cuando es a tiempo parcial.
¿Y los contratos de formación?
La ley 35/2010, que ha puesto definitivamente en marcha esta última reforma laboral, reorientó las subvenciones, esencialmente para dar un impulso a los contratos de formación y para la contratación estable de los parados de larga duración (los menores de 30 años con un nivel educativo bajo y los mayores de 45 años).   En el caso de los contratos de formación, además, si fueron objeto de reforma recientemente, no se entiende como se fomenta un contrato sustitutivo con una bonificación similar. En realidad, no se ha observado un aumento sustancial de la contratación para la formación desde entonces. Ni tampoco era esta la solución alproblema del empleo juvenil.
Contrariamente a lo que dice el Ministro, no se producirá un gran ahorro en prestaciones, porque los jóvenes no han acumulado derechosa las mismas y los parados de larga duración prácticamente los han agotado. Y si bien no se produciría una sustitución entre personas que ya están en plantilla y los nuevos contratados, si que se pueden producir entre nuevos empleados, algunos de los cuales pueden estar buscando empleo a tiempo parcial. Por ejemplo, parados de edades intermedias que deseen compatibilizar empleo con cuidado de niños o ancianos. En definitiva, aunque sólo se trate de un plan transitorio, no parece ser una buena idea. Y mientras, esperando la reforma de las políticas activas.

Para salir de esta crisis la economía española necesita elevar su competitividad. Para ello, la inflación tiene que ser menor que en los demás países y los salarios reales tienen que caer (por duro que resulte), al menos hasta que se alcance una tasa de paro más razonable.

La indiciación salarial a debate

by SAMUEL BENTOLILA on 15/02/2011
La canciller Merkel y el presidente Sarkozy propusieron el pasado 4 de febrero un plan de competitividad para la Unión Europea (UE), que incluye suprimir los sistemas de indiciaciónsalarial con la inflación. La propuesta desató el avispero nacional, con posturas a favor y en contra. ¿Es bueno para la evolución macroeconómica de un país que los salarios estén indiciados con la inflación? Lamentablemente no.
La indiciación salarial se generalizó en Europa tras los aumentos de la inflación debidos a las altísimas alzas del precio del petróleo (1973 y 1979). En respuesta se incluyeron en los convenios colectivos cláusulas “de salvaguarda” que, ante aumentos inesperados de la inflación, fijaban una subida automática de los salarios igual a la diferencia entre la inflación observada y la prevista. Se pretendía evitar que cayera el poder de compra de los salarios, es decir, un crecimiento negativo de los salarios “reales” –que es igual al crecimiento de los salarios (“nominales”) menos el crecimiento de los precios–. (Nota: La curiosa expresión “crecimiento negativo” se debe a que los economistas usamos crecimiento como sinónimo de variación, que puede ser positiva o negativa.)
Después, en muchos países, se dieron cuenta de que la indiciación no era buena desde un punto de vista macroeconómico y fueron recortándola. De hecho, el Estatuto de los Trabajadores de Francia prohíbe la indiciación si se vincula el crecimiento salarial al Índice de Precios al Consumo (IPC) o a otros índices generales, aunque permite que se vincule a precios de los productos de una empresa. En España, con una inflación superior al 40% a mediados de 1977, los Pactos de la Moncloa fijaron aumentos salariales en función de la inflación prevista en vez de la pasada, lo que se mantuvo durante bastantes años. Luego, tras una sucesión de años con tasas de inflación superiores a las previstas, se recuperó la indiciación.
La situación española es excepcional en Europa. Por ejemplo, una encuesta del Banco Central Europeo muestra que en nuestro país el porcentaje de empresas que aplican mecanismos de actualización automática de los salarios con la inflación es del 55%, frente al 21% en la zona del euro y del 9% en el resto de la UE (Babecký et al., 2009).
En principio parece buena idea asegurar de forma automática que los salarios mantengan su poder adquisitivo. ¿Por qué no lo es, desde un punto de vista macroeconómico? Mario IzquierdoJuan F. Jimeno lo explican en un artículo del Boletín Económico del Banco de España, centrándose en los determinantes del crecimiento de los precios y de los salarios (o, en general, de los costes laborales):
(1) Los precios suben cuando suben los salarios, cuando cae la productividad (producción por empleado) o cuando sube el margen que los empresarios cargan sobre los costes al fijar sus precios.
(2) Los salarios suben cuando suben los precios previstos o pasados –aquí aparece la indiciación–, cuando crece la productividad o cuando cambia lo que los autores llaman la “presión salarial”, que representa a factores como el paro (con un efecto negativo), el crecimiento económico (positivo), la variación de la población activa (negativo), etc.
Así, dado que la inflación actual depende del crecimiento de los salarios y que éste depende a su vez de la inflación pasada, entonces la inflación actual pasa a depender de la inflación pasada. Por tanto, cuanto más responda el crecimiento salarial a la inflación pasada, mayor será la persistencia (inercia) de la inflación. De hecho, si el crecimiento salarial no dependiera en absoluto de la inflación pasada, la inflación actual tampoco lo haría. (Aquí se ignora que la inflación tiene un componente inercial propio, debido a que hay empresas que –por miopía o porque haya costes de variar los precios– revisan sus precios en función de la inflación pasada, como destacan los modelos neokeynesianos, véase este libro de Jordi Galí.)
Izquierdo y Jimeno también muestran que, considerando conjuntamente las dos relaciones entre precios y salarios, (1) y (2), se encuentra que la tasa de inflación media de la economía a largo plazo es más alta cuanto mayor sea el grado de indiciación salarial.
Pues bien, resulta que la tasa de inflación en España es muy persistente y superior a la media de la zona del euro, en concreto 1.7 puntos porcentuales cada año entre 2000 y 2007. La diferencia de inflación contribuye directamente a la pérdida de competitividad que viene experimentando la economía española desde la creación del euro. Los autores calculan que durante ese periodo, la indiciación es responsable de medio punto de los 3.2 puntos en que aumentaron los costes laborales en España (es decir, un 15%).
Estos autores también calculan que el margen de beneficios empresariales sobre los costes laborales aumentó un 9% entre 2000 y 2007. Esto nos recuerda un importante y olvidado campo de la política económica: España podría reducir su tasa de inflación (durante una temporada) si su política de defensa de la competencia atajara en serio la colusión entre empresas (protegiendo a los consumidores).
¿Consigue la indiciación al menos mantener el poder adquisitivo de los salarios? Ni siquiera: entre 2000 y 2007, un periodo de fuerte expansión, los salarios reales cayeron un 5%. ¿Cómo consiguen evitar esto otros países? Con aumentos de la productividad, que es nuestra tarea a medio plazo (difícil y lenta). Y fijando los crecimientos salariales no solo en función de la inflación sino también del crecimiento de la productividad y de la tasa de paro, lo que en España no sucede (ver esta entrada); que es nuestra tarea a corto plazo. En 1992-93 devaluamos la moneda, ahora no se puede.
La inercia salarial en España, derivada de convenios plurianuales y cláusulas de salvaguarda, ayuda a entender porqué los salarios reales se aceleraron al inicio de la crisis (lo deseable habría sido lo contrario). Aunque después los salarios reales se han moderado, en enero de 2011 el aumento salarial pactado volvió a saltar al 3%, lo que no se debe a los convenios de nueva firma (con aumentos del 0.5%) sino a revisiones de convenios plurianuales.
Para salir de esta crisis la economía española necesita elevar su competitividad. Para ello, la inflación tiene que ser menor que en los demás países y los salarios reales tienen que caer (por duro que resulte), al menos hasta que se alcance una tasa de paro más razonable. A su vez, esto requiere un sistema de negociación colectiva con menor inercia salarial y que responda a los objetivos nacionales de competitividad. Esto es algo que deberían tener presente el Gobierno y los agentes sociales cuando negocien la reforma de la negociación colectiva.

China, crecimiento a base de inflación y bajos salarios


El “espectacular” crecimiento de la economía china ha sido constante durante la última década. Sin embargo, poco después del comienzo de la crisis la ralentización ha sido notable (a pesar que los países en vías de desarrollo han sido los que menos la han padecido). En el despegue chino no es oro todo lo que reluce.
Cierto que el Produto Interior Bruto crece, pero lo hace muy por encima de lo que crece el PIB per capita. Es decir, la riqueza del país en conjunto crece pero buena parte de este crecimiento es debida al crecimiento constante de la población. O lo que es lo mismo, la producción aumenta porque hay más gente produciendo. La renta per capita en 2009 se situó en valores 2004.
Mientras que el Producto Interior crecía, la inflación también lo hacía (aumento de los precios, o lo que es lo mismo, pérdida de poder adquisitivo). En 2010, la inflación fue del 5,1% y he aquí otro de los grandes desequilibrios de la economía china, pues mientras que todo crece “tanto” y aparentemente tan bien, la renta per capita baja y los precios de los alimentos duplican el aumento medio de los precios en el país, alcanzando un incremento del 10,3% en 2010.
Cierto es, que la renta media de la población ha crecido pero de una manera poco equilibrada, pues la dispersión de la renta es muy elevada o el reparto de la riqueza es poco equitativo ya que los salarios de los que menos tienen aumentan pero también lo hacen por encima de la media las cargas que soportan, concretamente los alimentos y la vivienda (el pasado año los precios aumentaron más del 10% y este se prevé que lo hagan por encima del 13%).
El crecimiento económico del país se debe a muchos factores más allá del exclusivamente económico. A parte de otros problemas. Crecimiento a base de deteriorar el medio ambiente (problema económicamente más serio de lo que puede aparentar). Aumento constante del crédito suponiendo un incremento constante del precio de la vivienda. Escasa distribución de la renta (muchos estudios afirman que la riqueza de un país aumenta más si esta está muy concrentrada). Reducción de la producción industrial. Y a medida que aumenta la riqueza del país, perdida de competitividad vía salarios.
En definitiva, quién no querría para sí el crecimiento chino pero no tanto la manera de lograrlo.

Reestructuración de las Cajas de Ahorros: las prisas no son buenas

Se acerca el final de año y, con ello, el límite impuesto por el Banco de España para reestructurar el sistema financiero, en concreto, el sector de las Cajas de Ahorro.
Veamos algunos de los hitos marcados hasta la fecha:
  • Cajasur intervenida por el Banco de España. Finalmente la compra BBK con la idea de crear un nuevo banco, Banco Kutxa. Hoy sabemos que BBK se plantea el método SIP para esta unión dado el incremento de morosidad encontrado en Cajasur por encima claramente del reportado al inicio.
  • CCM es intervenida por Banco de España. Cajastur en una dura pugna se hace con la entidad utilizando la ficha bancaria de Banco Liberta. CCM se desprende de sus participaciones industriales (y obra social) y sólo entonces entra en números negros.
  • CajaMadrid y Bancaja. La mayor y más mediática unión. Un SIP no 100% solidiario (no mutualizan beneficios íntegramente). Proceden a la mayor reestructuración de deuda financiera de la historia reciente. Utilizan para ello el aval del estado, en la nueva deuda emitida que canjean por antigua. Consiguen incrementar sus vencimientos 1 o 2 años, sin incrementar demasiado su coste, repetimos, eso si, usando el aval del Estado.
  • Cajastur y CAM. El primer SIP que mutualiza beneficios, nace originalmente de una necesidad extrema de la CAM de encontrar un aliado, empujada por el propio Banco de España. Con una cartera inmobiliaria popularmente reconocida como dañada, se une con una entidad (Cajastur) más pequeña, cediendo soberanía a ésta que luego reclamaría y conseguiría de vuelta. Una vez la presión de Banco de España se había retirado.
  • Los SIP de CajaMadrid y Cajastur, ambos, anuncian la firma de un plan de prejubilaciones muy “innovador”. La idea subyacente consiste en ofrecer a los empleados que cuentan con una edad de 55 años en 2011 el 95% de su salario neto (más o menos) y el mantenimiento de su fondo de pensiones. Eso sí, a cambio de acudir al cobro del paro durante 2 años (el máximo legal). Es decir, se trata de un sistema de financiación puente de las prejubilaciones, usando recursos del Estado no instaurados para esta razón (al menos, no en su espíritu, recordemos que el paro ayuda económicamente a quien activamente está buscando, pero no encuentra, empleo…. no a quien sabe que en 2 años va a cobrar el 95% de su salario anterior y no está buscando más empleo).
  • Banca Cívica: el primer experimento de SIP que ha ido aprendiendo de sus errores, primero sin ser solidarios entre ellos y luego ya mutualizando beneficios. Hoy todavía, la noticia más sonada de este grupo es que no ha conseguido la inyección de capital del fondo de capital riesgo JCFlowers. Curiosamente, leimos en varias ocasiones que la discusión trataba principalmente de acordar qué porcentaje de participación significaba el importe que deseaba invertir el fondo, EUR 450 Millones. El fondo pedía entorno al 45% y el SIP ofrecía entorno al 20%.
  • CajaSol inicialmente no se une con nadie, alegando que es ya un grupo anterior de varias Cajas. Tras la evidencia de no aguantar individualmente, el Banco de España la presiona y a última hora se une al grupo de Banca Cívica, unión de Cajas que ya estaba avanzado. Finalmente así consigue este grupo Banca Cívica una inyección de capital, vía el FROB.
  • Caixa Nova y Caixa Galicia. Para ver los problemas de esta unión como la duplicación de funciones y la desorganización en la nueva estructura formada, veáse este post de NeG.
Un mensaje implícito aquí: se trata de que las nuevas Cajas se capitalicen, pero ¿cómo hacerlo? En un inicio, CAM emitió ya cuotas participativas (acciones sin derecho político), que no tuvieron la utilidad esperada. Ahora, las participaciones preferentes son un instrumento a extinguir y este tipo de entidades nunca han utilizado acciones, por lo que aún queda un largo recorrido de auto-descubrimiento…. en el mejor de los casos.
Todo esto viene aderezado con un fondo de recapitalización bancaria, el FROB, que ha inyectado más de EUR 10.000 millones de euros de dinero público mediante la compra de participaciones preferentes, instrumento que Basilea III no recoge como instrumento computable de capital propio. Ello viene unido a un sistema de garantías públicas a la deuda del sistema financiero, sistema que se ha prorrogado por segunda vez, hasta Junio de 2011, sin incrementarse de nuevo el coste de dicho aval para las entidades. Recordemos que España es el país en que más están durando dichas ayudas, a pesar de la supuesta solidez de nuestro sistema financiero.
Y no nos olvidemos de la Nueva Ley Orgánica de Cajas de Ahorros. La legislación permite la transformación de las cajas en Bancos propios, o accionistas de Bancos con participaciones en fundaciones, y aspira a profesionalizar la gestión de las Cajas, empresas históricamente lideradas por poderes políticos regionales. Un punto aún por implementar y demostrar.
Este es el reto que se plantean las Cajas de Ahorros, en un periodo de restricción del crédito y fuerte competencia por la captación de fondos en los mercados mayoristas.
Hasta ahora solo hemos visto un juego de supervivencia, una huida hacia delante de unas entidades opacas que luchan por retrasar 2 años sus gastos (reestructuración de deuda y prejubilaciones) a coste de los recursos públicos. Todo esto suena a una merma en la competitividad del sistema financiero español. ¿Qué gana el país a cambio?
Por todo ello, resulta difícil justificar la existencia de unas entidades que no hacen más que explotar recursos públicos sin explicar abiertamente su negocio, no enmendar los errores que han cometido en su dirección, mentir en sus cifras de morosidad y pérdidas y negarse a ceder soberanía en la gestión a profesionales externos. ¿Qué aportarán a cambio estas entidades al sistema financiero y la economía española para compensar todo el lastre que hoy suponen?
Consejo Editorial

Autónomos en pluriactividad: dudas sobre desempleo y jubilación





Nos ha llegado una duda de un autónomo que está cotizando en dos o más regímenes en simultáneo, situación de pluriactividad a efectos de la Seguridad Social y tiene algunas dudas sobre el cobro de prestaciones en esta situación. Cito textual:
Si me quedo sin trabajo por cuenta ajena, pero sigo como autónomo, tengo derecho a paro?
Esta situación es análoga a la situación de un autónomo y si se sigue cotizando como autónomo, no se tendrá derecho a paro del régimen general. Ahora bien, esta norma tiene una excepción en el caso de que se curse baja en autónomos también siempre y cuando se den las siguientes circunstancias:
El trabajador autónomo podrá cobrar el desempleo cuando se den las siguientes circunstancias:
  • Que antes de iniciar su actividad como autónomo tuviera derecho a disfrutar del desempleo (estuviera en alguna de las situaciones del artículo 208 LGSS)
  • Que haya suspendido el cobro de la prestación por el inicio de su actividad económica.
  • Que la realización de su trabajo por cuenta propia sea inferior a 24 meses, contados desde el inicio de su actividad por cuenta propia. (art. 212 LGSS)
Por lo tanto, como norma general podemos señalar que el trabajador autónomo no tiene derecho a cobrar el desempleo del régimen general, aunque podrá percibirlo si antes de haber iniciado su actividad por cuenta propia tuviera derecho al mismo por haber cotizado en el régimen general, y siempre en un plazo inferior a 24 meses desde el inicio de su trabajo por cuenta propia.
A la hora de la jubilación, ¿Qué pensión cobraría? La de cuenta ajena, autónomo, a elegir, una media, las dos…?

En el caso de pensiones, el cálculo de la pensión se realiza de manera independiente para cada uno de los regímenes, pudiendo darse el caso de que trabajadores que cumplan los requisitos para jubilarse por ambos regímenes, régimen general y autónomos, cobren dos pensiones. Cada régimen sigue sus reglas de cómputo de años cotizados y cálculo de la base reguladora, por tanto es posible de entrada, tener dos pensiones distintas.
Ahora bien, en el caso de que las cotizaciones de uno de los regímenes no alcancen para obtener una pensión de jubilación (menos de 15 años cotizados por ejemplo), las bases cotizadas en ese régimen si se tendrán en cuenta para calcular la base reguladora de la pensión. Esta acumulación tiene dos requisitos:
  • El primero de ellos es que la acumulación de bases tendrá siempre el límite de la base de cotización máxima vigente en cada periodo.
  • El régimen de pluriactividad se integrará en los diez años anteriores a la fecha de la jubilación. Para periodos más antiguos, hay que tener en cuenta los reglamentos específicos de la Seguridad Social en materia de pensiones.
No obstante, no debemos olvidar que tenemos una reforma de las pensiones en marcha y que todo esto que expongo en el post es válido ahora pero no tiene porqué ser así después de la reforma de las pensiones,

lunes, 14 de febrero de 2011

Avalmadrid un palillo mas a tocar a la hora de obtener financiación


Juan Manuel Santos – Suárez Márquez nació en Madrid en 1953. Especializado en Derecho y Dirección y Administración de empresas, fue en 1987 cuando se sumergió en el mundo financiero incorporándose a AB Asesores Bursátiles para montar y dirigir la división de particulares, constituyendo las sociedades gestoras de patrimonios y de fondos de inversión y su red de distribución.
Once años después fichó por Merrill Lynch como director general de banca privada para España y Portugal y en 2003 Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, le reclamó para el puesto de Viceconsejero de Modernización, pasando en junio de 2007 a la Viceconsejería de Hacienda. Fue entonces cuando entró en el Consejo de Administración de Avalmadrid, siendo nombrado presidente de dicha sociedad en 2008.


Cuéntenos, en líneas generales, qué es Avalmadrid y qué servicios ofrece a los empresarios.
Somos una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), una figura que cada vez es más conocida. Hay 23 en España y nos dedicamos a facilitar la financiación a PYMES, incluyendo autónomos, mediante la concesión de nuestro aval, que permite que la entidad financiera otorgue crédito. Pero también damos otros avales técnicos, finalistas en sí mismos y que permiten a la empresa realizar una determinada actividad. Lo más típico son los avales para participar en concursos de una administración pública, que no se transforma en crédito.
 
Avalmadrid nace en 1985. ¿Con qué objetivo nace Avalmadrid?
Todas las SGR nacen con el mismo objetivo y, prácticamente, en el mismo marco temporal. Fue con los 'Pactos de La Moncloa', en 1977. Se pretendía que los empresarios montasen sociedades, las capitalizasen y que gracias a eso pudiesen conceder aval, con lo cual los mismos empresarios que eran socios obtenían una financiación en condiciones ventajosas sobre todo en cuanto al plazo. Entonces había escasez de financiación para las empresas, especialmente a medio y largo plazo. Existían los bancos oficiales, que en esa época ya estaban en una situación precaria y había que sustituirlos. Teníamos los bancos comerciales, que estaban especializados también en financiación a largo plazo pero la situación era igualmente complicada. Había la necesidad de que el sistema financiero español tuviese mecanismos para que, en caso de ser necesario, se pudiese acceder a financiación a medio y largo plazo. Ese mecanismo eran las sociedades de garantía recíproca.
La crisis existente en aquella época era tan importante o más que la de ahora y, después, muchas de estas sociedades entraron en crisis por lo que las Comunidades Autónomas –que eran de muy reciente creación- vieron que eran una herramienta en la que podían participar. Dentro de las escasas posibilidades que tiene una Comunidad Autónoma de hacer política económica, una de ellas es la participación en las SGR. Avalmadrid se constituyó como una iniciativa de empresarios y en 1986 entró la Comunidad de Madrid a formar parte de nuestro organismo.


¿Cómo funciona Avalmadrid? ¿Qué pasos debe seguir una empresa que quiera conseguir su aval?
Funcionamos de una manera muy parecida a un banco pero, a diferencia de una entidad bancaria, que tiene muchos productos, sólo tenemos uno: el riesgo. La empresa que necesita financiación para un determinado proyecto acude a Avalmadrid, nos solicita el aval para obtener financiación y el único 'pero' es que nos tiene que explicar muy bien el proyecto que va a llevar a cabo. Nuestros avales son finalistas y se tiene que justificar a la perfección para qué se necesita la financiación. Y también hemos de conocer el plazo en el que la empresa en cuestión va a ser capaz de generar recursos para devolvernos lo prestado.
Además de la documentación normal de balances, cuentas,... tenemos que saber por qué se necesita el dinero. Esta es nuestra gran diferencia respecto a los bancos. Hay que señalar también que nosotros ayudamos a las empresas en esa labor de justificación para la financiación de los proyectos.
 
Y no solo para las empresas madrileñas...
Eso es. Si se trata de una empresa que no sea puramente madrileña, pero tiene un centro de negocio en Madrid sí puede acceder a nuestros servicios. Hay que tener en cuenta que nuestros socios protectores son la Cámara de Comercio de Madrid, la Comunidad de Madrid y Caja Madrid. El ámbito de Caja Madrid es muy extenso, pero las dos primeras están circunscritas a la Comunidad de Madrid y, lógicamente, el dinero que invierten tiene que ser para favorecer a las empresas madrileñas. Se dan avales a las empresas madrileñas con independencia de dónde vayan a realizar su proyecto de inversión o a la empresa no madrileña pero que vaya a realizar su proyecto o a ejercer actividades en Madrid. Esas son las normas que nos imponen, con un criterio muy acertado además.


En Avalmadrid existen dos tipos de socios: protectores y partícipes. ¿En qué se diferencian unos de otros?
El partícipe es el cliente; son el origen de las SGR: asociaciones de empresarios que se asociaban para apoyarse mutuamente y tener acceso a avales. Pero como no era suficiente con los socios partícipes para dotar de solvencia a las entidades, se creó la figura de los socios protectores.
Los socios protectores no pueden ser partícipes, simplemente protegen a las empresas dotando de un capital adicional para que la sociedad tenga la solvencia necesaria según las normas existentes, que son comunes para todas las entidades financieras. Nosotros tenemos las mismas normas que un banco, nos afectan los acuerdos de Basilea y estamos bajo la supervisión del Banco de España, por lo que tenemos una alta exigencia de solvencia. Es el socio protector el que refuerza nuestra solvencia.


Para financiar proyectos empresariales, una entidad primero debe tener liquidez. ¿Cómo se financia Avalmadrid?
Nosotros no financiamos. El que tiene que tener liquidez es el banco o la caja de ahorros, porque es quien dota finalmente de la financiación. Nuestra actividad es accesoria a la de la entidad bancaria. Lo que nosotros necesitamos es solvencia, no liquidez. Tenemos unos recursos propios importantes, que son necesarios para nuestra propia cuenta de resultados.


Ustedes mantienen convenios de colaboración con 41 establecimientos de crédito. ¿En qué consisten?
Son acuerdos con bancos y cajas de ahorros, consistentes en que esa entidad de crédito acepta las operaciones que tengan el aval de Avalmadrid, que se transforman en un crédito con unas condiciones determinadas, que suele ser Euribor más un determinado diferencial bajo. En eso consiste el convenio: en que van a aceptar las operaciones que les lleguen con el aval de Avalmadrid, con unas condiciones perfiladas de antemano.


¿Y qué nos dice de los que mantienen con 60 asociaciones empresariales?
Pretendemos darnos a conocer. La asociación empresarial es, por así decirlo, un buen escaparate. Avalmadrid es una SGR y la gente no sabe lo que es una SGR, no tenemos oficinas en la calle como un banco,... hemos de buscar herramientas para darnos a conocer. Una asociación empresarial es una herramienta muy buena, pero también nosotros somos un elemento válido para la propia sociedad empresarial. Existimos para dotar de soluciones a sus asociados.
Se trata de acuerdos beneficiosos para las dos partes: nosotros conseguimos que los asociados nos conozcan y la asociación que sus socios tengan una posibilidad de financiación. Organizamos actos con ellos y son un elemento muy importante en el marketing de Avalmadrid.


¿Son acuerdos abiertos a todos los sectores?
Sí, pero no nos gustan los convenios vacíos. Queremos que tengan contenido, que tanto nosotros como las asociaciones tengamos interlocutores recíprocos, que haya personas encargadas de supervisarlos, que se diseñen planes de trabajo,... es decir, que los convenios tengan vida para, precisamente, dotarnos de esa visibilidad que precisamos.



2010 fue un mal año para la economía española. ¿Qué balance hace?
No puede decirse que fuese un buen año para Avalmadrid, porque fue malo para la economía y para nuestros clientes. Sí es cierto que batimos récords de actividad y que hemos cubierto las expectativas de nuestros socios y clientes. Tenemos que hacer más actividad porque los empresarios necesitan de Avalmadrid.
No fue un año bueno en términos de morosidad y eso supone siempre tensión. Tengan en cuenta que una situación de crisis, para una SGR cuyo principal cometido es asumir riesgos... es difícil.


Desde 2008 han aprobado avales por valor de 900 millones de euros. Es obvio que las empresas tienen una mayor necesidad de crédito a causa de la crisis y que las entidades financieras no lo están otorgando.
Desde luego. Cuando los bancos daban el dinero a manos llenas, con unos diferenciales ridículos, el papel de una SGR era mucho más limitado: no se necesitaba de nosotras porque significaba acumular gasto mientras el banco te financiaba directamente. Cuando los bancos cierran el grifo el papel de una SGR es decisivo.


Sin resultados económicos no hay financiación, y sin financiación es imposible innovar o internacionalizarse. Es un círculo vicioso.
Sí, y desgraciadamente en las crisis se crean muchos círculos viciosos. También hay otro que es más importante y casi definitivo: bajan las ventas, se tarda más en cobrar de los clientes, eso crea tensiones en mi balance y cuenta de resultados y se necesita más financiación. Hay una crisis financiera pero también una crisis real: la demanda ha bajado. Hay que tratar romper estos círculos y nosotros intentamos abrir las puertas de una financiación que está muy cerrada. Una SGR puede aportar su granito de arena para que las empresas que han sido históricamente solventes no se vayan al hoyo definitivamente, sino que puedan respirar.



¿Las empresas de alto riesgo tienen más dificultades para acceder a sus servicios?
Evidentemente, porque no son empresas consolidadas. Aun así, financiamos algunos proyectos a los emprendedores.
Recientemente comentó que los dos primeros meses de 2011 serían claves para salir de la crisis. ¿Qué valoración hace?
Fue en noviembre cuando hice estas declaraciones, y entonces la prima de riesgo de España estaba aumentando de manera vertiginosa. Se llegaron a 300 puntos básicos de diferencia con respecto a Alemania. Iban a ser meses decisivos, bien porque España iba a ser intervenida o porque se iba a regular el mercado de deuda pública. En este momento la situación ha cambiado, puesto que nuestra prima de riesgo ha bajado ya a los 200 puntos y hay cierta tranquilidad. Pero aún falta tiempo, aunque las expectativas me hacen pensar que vamos por el buen camino.



¿Cuáles son los principales productos que ofrece Avalmadrid?
Nuestro producto más emblemático son las llamadas líneas financieras bonificadas. Básicamente son bonificadas por la Comunidad de Madrid, que quiere favorecer determinadas actuaciones inversoras de las empresas madrileñas. De esta manera, el coste financiero de una inversión de estas características puede ser muy próximo a cero. También avalamos al pequeño comercio, a la hostelería, la innovación tecnológica en general de las empresas, la renovación de la maquinaria industrial para tener empresas más competitivas, la internacionalización, ... estas son, básicamente, las líneas financieras bonificadas.
Al principio de la crisis, en 2008, nos dimos cuenta de que la demanda por inversión había bajado y de que las empresas necesitaban circulante para sobrevivir. Entonces decidimos introducir un producto de liquidez. Esto lo hemos hecho marginalmente durante la historia de Avalmadrid, pero entonces se necesitaba de una manera más contundente. Entonces sacamos el Plan Impulsa, que fue y sigue siendo un éxito. Todos los días estudiamos operaciones.
También tenemos productos nuevos que hemos sacado con gran fe y tienen que ver con el circulante, como es la financiación de la exportación. La internacionalización de la empresa madrileña es muy importante, pero es muy difícil que una pequeña empresa se internacionalice. Es importante que la economía madrileña sea mucho más internacional en el sentido de que tenemos que ser conscientes de que hay más mercados que el español. Hay que financiar la exportación porque serán los exportadores, como siempre, los que nos saquen de la crisis. Recientemente hemos sacado cuatro líneas de exportación con Caja Madrid, La Caixa, Banesto y Deutsche Bank. Así favorecemos que el exportador madrileño no deje de exportar por falta de financiación. Y se les financia antes y después de haber exportado, para que lo sigan haciendo.



¿Cree que las empresas son conscientes de que la exportación nos va a sacar de la crisis?
La empresa ha de pensar que nuestro mercado es limitado, se ha hecho más pequeño y más cerrado porque la gente consume cada vez menos,... pero hay otros mercados que están muy abiertos y consumen cada vez más. La crisis económica es cada vez más local, más limitada a España, Portugal y las economías periféricas de la Unión Europea. Pero Alemania, Francia, Reino Unido, Holanda, Austria, Suecia, Brasil, Chile, Colombia, India, China,... ahí no se puede hablar de crisis. 2010 se recordará como el año en el que el mundo salió de la crisis y, por lo tanto, hay mercados cada vez más abiertos.
El empresario español debe ver que el nuestro es un mercado cada vez más pequeño y que ha de abrir nuevos mercados, no solo por motivos coyunturales sino para introducirse en ellos, como parte de su estrategia empresarial. Hay posibilidades de exportar y de financiación, y entidades públicas y privadas que ayudan a la exportación. El Gobierno ha sacado líneas especiales, también el ICEX, el Instituto de Crédito Oficial,... y también estamos entidades como Avalmadrid con nuestros productos específicos. Pensamos que, en los mercados internacionales, hay oportunidades de negocio.
De alguna manera sus socios también impulsan la iniciativa de que ustedes saquen productos para internacionalización.
Ya lo creo. Es la razón de ser, por ejemplo, de la Cámara de Comercio de Madrid: la apertura de la empresa madrileña hacia el exterior, mediante misiones comerciales, cursos, jornadas formativas,... La Comunidad de Madrid, mediante la creación de PromoMadrid, también trata de canalizar la inversión de empresas extranjeras en Madrid y la internacionalización de la empresa madrileña.


Muchas veces las empresas parecen tener miedo a recurrir a la Administración, bien sea por desconocimiento, porque creen que se enfrentarán a una excesiva burocracia o porque no van a encontrar apoyo.
No somos Administración. Avalmadrid es una empresa privada, aunque tiene parte de capital público. Nos gusta ser lo más ágiles posible. Estamos introduciéndonos en el campo de la exportación, que era desconocido para nosotros. El empresario debe tener la mente lo suficientemente abierta para la exportación y también para la innovación, que muchas veces es algo muy sencillo de realizar.


Háblenos de las líneas de financiación para los emprendedores.
Un producto de emprendimiento es, por lógica, de alto riesgo. La morosidad en estos proyectos es mucho más alta que en las empresas ya constituidas y que llevan un tiempo funcionando. Y esta morosidad es mucho más elevada, por ejemplo, en proyectos emprendedores para inmigrantes. Tradicionalmente hemos sacado productos impulsores del emprendimiento gracias a que teníamos apoyo de la Comunidad de Madrid, que nos puso recursos propios que nos permitían afrontar una morosidad más alta. Entonces sacamos productos para emprendedores sabiendo que nuestra morosidad iba a ser más alta y el coste mucho más elevado. Así lo hicimos, convirtiéndonos en unos especialistas en emprendimiento.
La financiación de un emprendedor tiene que estar muy centrada en los resultados. Sería ideal que el sistema financiero español tuviese muchos más mecanismos de capital riesgo y de capital desarrollo. Financiar con recursos ajenos siempre es muy complicado, porque si el negocio va bien la rentabilidad va a ser muy alta y va a quedársela el socio, pero si va mal las pérdidas van a ser completas. Si el negocio va mal, Avalmadrid tiene que cubrir el 100% y, si va bien, sólo nos llevamos el 2% de nuestra comisión anual. Una sociedad como Avalmadrid, siempre que tenga el apoyo de entidades políticas como por ejemplo la Comunidad de Madrid, y solo cubra una parte del riesgo siempre se lanzaría a financiar proyectos de emprendimiento. Pero lo ortodoxo, desde el punto de vista financiero, es que todo se plantee de una manera correcta: que haya un socio que vaya a las duras y a las maduras y no sólo a las duras como es el caso de Avalmadrid.



Al igual que Avalmadrid se apoya en las entidades financieras para llevar a cabo su labor, estas también obtienen un beneficio.
Efectivamente. Cambia el riesgo del cliente por el riesgo de Avalmadrid. Esto tiene unos beneficios enormes para la entidad financiera, que prácticamente no tiene que dotar de provisiones, ni preocuparse de la morosidad porque, cuando hay un impagado, somos nosotros los que respondemos. Las entidades financieras, cuando asumen un riesgo con un cliente, han de tener unos recursos propios que respalden dicha operación arriesgada. Normalmente es el 8%, que nosotros también tenemos que tener de cada operación de aval que otorgamos.
Si la operación cuenta con el aval de Avalmadrid, los recursos propios que necesita la entidad de crédito bajan a la mitad. Teniendo en cuenta la situación económica actual, las entidades pueden otorgar muchos más créditos si tienen la garantía de una SGR como Avalmadrid. Gracias a nosotros las entidades de crédito pueden multiplicar su actividad.



¿Considera que Avalmadrid puede suponer una gran oportunidad para las empresas que estén buscando el tan necesario circulante?
De hecho ya somos una oportunidad. Hay un elemento que no se valora lo suficiente: la calidad de la operación de crédito cuando existe el aval de Avalmadrid. Es evidente que las empresas pueden necesitar financiación muy puntual y muy a corto plazo, pero la mayoría de ellas la necesitan a largo plazo. Y siempre deben tener un margen de maniobra. Una SGR no solo abre la puerta de la financiación, sino que esta financiación es de más calidad.


Además de ofrecer crédito también asesoran la creación de proyectos empresariales. ¿En qué criterios se basan?
No tenemos una división de asesoramiento, pero analizamos cada operación y opinamos sobre si la estructura financiera en que se apoya ese determinado proyecto es o no viable. Este asesoramiento va incluido en el análisis de la operación. El cliente, de esta manera, se encuentra con un gestor experto que está apoyado por nuestro Departamento de Análisis de Riesgos. El gestor transmite al cliente ideas sobre la bondad del proyecto de financiación del proyecto empresarial. Simplemente vemos si el proyecto está o no bien financiado.


¿Cuáles son los objetivos de Avalmadrid en un futuro a corto y medio plazo?
Seguir como hasta ahora, siendo capaces de innovar y sacar productos nuevos que sean necesarios para el empresario y seguir en esta línea. Vamos a dar mucha fuerza e impulso a nuestro producto de exportación, sacaremos nuevas líneas bonificadas y seguiremos estando al día de lo que el empresario necesita de verdad.


Qué es una Sociedad de Garantía Recíproca, SGR
Las Sociedades de Garantía Recíproca son entidades financieras cuyo principal objetivo reside en facilitar el acceso al crédito de las pymes y mejorar sus condiciones de financiación, a través de la prestación de avales ante bancos, cajas de ahorros, cooperativas de crédito, administraciones públicas, clientes y proveedores. Habitualmente las SGR operan en un ámbito geográfico concreto, pero también las hay sectoriales.


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